| ¿Dormir
en una suite de 4.500 dólares por noche
no es “vivir como los ricos”?
Fuentes: Correo
del Caroní & El
Impulso
21 de Octubre de 2005
¿Dormir en una suite de 4.500 dólares
por noche no es “vivir como los ricos”?
Por Damián Prat
Correo del Caroní
"De cumbre en cumbre y nuestro pueblo sigue pelando”,
podríamos decir para usar un lenguaje parecido
al del propio Hugo Chávez, quien quiso hacerse
pasar por alguien que rechazaba los gastos inútiles
y el boato. “Ser rico es malo (…) la riqueza
produce infelicidad (…) la idea no es que la
clase obrera quiera vivir como los ricos porque los
revolucionarios debemos vivir con sacrificios”,
ha dicho más recientemente. ¿Es sincero?
Juzguemos por los resultados. Veamos, por ejemplo,
el viaje a la Cumbre de Salamanca y la consiguiente
gira por Europa. De acuerdo al detallado informe del
diputado Carlos Berrizbeitia, Chávez llevó
250 acompañantes, la cifra más alta
-y por mucho- de todos los Presidentes que acudieron
a la cita española. Y en la comitiva se incluyeron
familiares y hasta un cocinero personal. El costo
total de la gira es de 4 mil 221 millones de bolívares.
Cadivi aprobó y entregó 2 millones de
dólares a Miraflores. Basta imaginar lo que
significa el pago de hoteles 5 estrellas, viáticos
para alimentación y pasajes aéreos para
semejante delegación. La habitación
de Chávez en Salamanca fue –al igual
que en el resto de las ciudades visitadas- una de
las llamadas “Suites presidenciales” cuyo
costo es de 4.500 dólares la noche, es decir,
10 millones de bolívares por jornada. Es obvio
que un presidente no puede llegar a un hotelito de
mala muerte. Ni siquiera a un hotel simplemente bueno,
pero para ser consecuente con el discurso podría
usar habitaciones de primera aunque mas económicas.
Y sobre todo, viajar con los acompañantes realmente
indispensables.
A la luz de ese derroche que se repite en cada salida
al exterior (Berrizbeitia ha contabilizado 333 días
de viajes al extranjero en los siete años de
gobierno y un gasto total de 50 mil millones de bolívares)
es evidente que el discurso que le niega a los trabajadores
el derecho a aspirar a vivir “como los ricos”
no es sincero. ¿Por qué un sidorista
o un ferrominero no pueden aspirar a lograr beneficios
económicos que le permitan, por ejemplo, ir
con su familia a conocer otro país y en cambio
Chávez puede gastar 10 millones en cada noche
de hotel y llevarse en giras oficiales a sus familiares
y hasta a un cocinero personal? ¿Ser rico es
malo? Pero el Presidente vive “como los ricos”
usando el dinero del Estado. ¿No debería
dar el ejemplo? Pongo un ejemplo para contrastar.
Rómulo Betancourt, que no era “santo
de la devoción” de este columnista, presidente
de Venezuela entre 1959 y 1963, hizo un viaje oficial
a Europa casi al final de su mandato. Decidió
esa vez llevar a su esposa, pero pagó el pasaje
de ella de su bolsillo. Hay constancia de que lo compró
a crédito con aquel sistema de “viaje
ahora y pague después”.
17 millardos en viáticos para el
2006
Por León Arismendi
Correo del Caroní
El ministro Nelson Merentes presentó ante la
AN el proyecto de presupuesto 2006. ¿Saben
a cuanto alcanza la partida de viáticos del
presidente Chávez? Calculen. Imaginen. ¡17
mil millones de bolívares!... Una parte de
esa colosal cantidad de dinero es para “viajes
al exterior” y otra para viajes “dentro
del país”. ¿Para qué usa
el Presidente los viáticos?
Malo no: malísimo, lo digo yo que llevo unos
seis (6) años deslizándome por la pendiente
en la que ruedan bastantes "clase media"
rumbo a las mieles de lo que significa registrarse
los bolsillos y encontrarlos vacíos. Hay que
palpar el deleite que produce recibir una llamada
de la Cantv y oír la voz que anuncia, con no
poca amabilidad, que te quedan pocos días para
pagar los recibos adeudados o dejas de tener derechos
sobre la línea. O lo placentero que resulta,
al oído y a la dignidad, la retahíla
de insultos que utilizan los cobradores del banco
para "inducirte" a pagar las deudas causadas
mediante el uso de unas tarjetas de crédito
que en mala hora te atreviste a utilizar y que te
colocan en la excelsa lista de los rayados para cualquier
operación bancaria.
No hay que poner en duda la comodidad de trasladarse
en buseta o subir al Metro en las horas pico, guindando
como un murciélago. Y mejor aún es la
especial satisfacción que se siente cuando
falta para el sancocho y hay que completar con cualquier
cosa o resolver a punta de espagueti con mantequilla.
Esa vaina es requetebuena; de modo que no es menester
un esfuerzo muy grande para deducir la felicidad que
se siente barrio adentro, donde eso de tener tarjetas
de crédito es tema exótico, no preocupa
mucho el número telefónico y es más
habitual acostarse con el estómago riéndose
del hambre.
A los ricos los fregó el Creador desde el mismo
inicio del mundo cuando les dejó dicho aquello
del cielo, el elefante y el hueco de la aguja. Uno
ve esas casotas y se imagina cuánto se debe
sufrir en sus interiores, ve los carros último
modelo y puede percibir la inclemencia de los asientos
y la maldición del aire acondicionado, se imagina
las neveras repletas y deduce el malestar que se debe
sentir cuando se puede disponer de lo que al gusto
tiente.
Ser rico es malo con ganas, eso se siente hasta en
el gusto por las bebidas espirituosas: el ron lava
gallos o el caballito frenao son coctel de dioses
frente al escocés 18 años.
Hay que ver cómo se sufre teniendo mesoneros
a disposición.
Lo que uno no termina de entender es por qué
entre los afectos al proceso son tantos los que evaden
los placeres de la pobreza y se sumergen en los padecimientos
de los desdichados ricachones.
Sería interesante saber por qué los
tienta tanto el lujo de las camionetotas cuatro por
cuatro, los restaurantes, el güisqui más
caro y hasta los viajes a los predios del imperialismo.
A uno le cuesta entender el porqué de la robadera
de los dineros públicos si para ser pobres
y vivir bien no se necesita plata.
A mí que en los últimos tiempos me dio
por dejarme convencer por el filósofo Fernando
Savater, para quien los seres humanos andan en procura
de vivir más y mejor, estoy cayendo en cuenta,
a la sombra del discurso del nuevo padre de la patria,
que la vaina es al revés: barriga llena, corazón
"desconsolao".
En 70% subirán gastos en viajes
de Chávez
El Impulso - 21 de Octubre
En el 2006 Hugo Chávez prevé gastar
en viajes un 70% más que este año, advirtió
el diputado Carlos Eduardo Berrizbeitia.
“Esto es algo que los venezolanos debemos censurar.
Esto resulta excesivo y hasta grosero, pero sobre
todo inconsistente con el discurso oficial de socialismo
y de condena a los lujos”.
El presupuesto para las giras presidenciales ha evolucionado
así:
2001: Bs. 1.162.000.000
2002: Bs. 2.390.000.000
2003: Bs. 3.591.382.600
2004: Bs. 10.923.560.949
2005: Bs. 10.192.340.269
2006: Bs. 17.591.606.897
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