Después de años de especulaciones
de que el presidente venezolano Hugo Chávez ha usado sus petrodólares
para financiar a candidatos presidenciales y grupos de simpatizantes
en toda América Latina, el nuevo escándalo político
alrededor de la maleta con $800,000 sin declarar confiscada en el aeropuerto
de Buenos Aires es enormemente ilustrativo.
Ustedes recordarán que en las elecciones de Bolivia, Ecuador,
Nicaragüa y otros países de la región hubo fuertes
denuncias --nunca probadas-- de la oposición de que los candidatos
chavistas estaban recibiendo maletas llenas de dinero provenientes del
monopolio petrolero estatal venezolano PDVSA, cortesía del mandatario
narcisista-leninista de Venezuela.
Los ganadores prochavistas de las elecciones han rechazado repetidamente
estas denuncias, calificándolas de mentiras impulsadas por el
imperio norteamericano.
Pero el caso de Guido Alejandro Antonini Wilson, el empresario venezolano
detenido con el dinero cuando llegaba a Buenos Aires en un avión
fletado por el gobierno argentino con una delegación de PDVSA
el 4 de agosto, es el primero en que salen a la luz pública algunos
de los manejos subterráneos mediante los cuales Chávez
trata de infuenciar la política interna de otros países,
y de cómo se está expandiendo la corrupción de
Venezuela a otros países de la región.
Antonini, un venezolano que vive en Miami y está muy vinculado
a la élite empresarial que se está llenando de dinero
en la Venezuela chavista, fue detenido en el aeropuerto de Buenos Aires
tras arribar en un avión fletado por ENARSA, la compañía
estatal de petróleo y gas argentina creada por el presidente
Néstor Kirchner hace tres años.
A bordo del avión, que llegó en la madrugada dos días
antes de una visita oficial de Chávez al país, se encontraban
varios funcionarios del gobierno argentino y de PDVSA, además
de Daniel Uzcátegui, el hijo de un vicepresidente de PDVSA, y
el propio Antonini.
Según reportó el periódico argentino Clarín
y aseguran algunos ex funcionarios norteamericanos, había otro
pasajero que no aparecía en los documentos del vuelo: el teniente
coronel de la Guardia Nacional de Venezuela Julio César Avilán
Díaz, un miembro del entorno de Chávez cuya esposa es
un alta funcionaria del servicio de aduanas de Venezuela.
No está claro si Antonini era el hombre de la maleta, o si algún
otro pasajero del avión fletado por ENARSA lo mandó al
frente con la maleta de $800,000. Lo cierto es que Antonini se fue del
aeropuerto sin reclamar el dinero, y voló a Uruguay el 7 de agosto.
Un diplomático extranjero en Uruguay me dijo que, según
fuentes de inteligencia uruguayas, Antonini dejó Uruguay ese
mismo día a bordo del avión presidencial de Chávez,
que pasó por Uruguay después de su visita a Argentina.
Lo que es más interesante, Antonini hizo al menos cinco viajes
a Argentina desde Venezuela y Uruguay en el último año
y medio, según el diario La Nación. El 28 de septiembre
del 2006, Antonini llegó a Argentina como parte de una delegación
venezolana encabezada por el gobernador chavista del estado de Cojedes,
Johnny Yánez Rangel.
Antonini también visitó Uruguay en al menos cuatro ocasiones
el año pasado, según Radio Espectador de Uruguay. En una
visita reciente este año, Antonini fue acompañado por
Uzcátegui, y las reservaciones de hotel de ambos fueron hechas
por PDVSA, reportó La Nación.
Tal como me dijo Norman Bailey, ex jefe de asuntos venezolanos y cubanos
de la Oficina Nacional de Inteligencia de la Casa Blanca, Antonini ``o
estaba tomando lecciones de tango, o estaba llevando maletas''.
Como era previsible, el canciller venezolano Nicolás Maduro salió
del paso diciendo que todo era una conspiración del ''imperialismo''
y la CIA.
Mi conclusión: el dinero podría haber estado destinado
a la campaña de la primera dama Cristina Kirchner o a grupos
pro-chavistas en Argentina, o podría ser el pago de un soborno
a funcionarios argentinos por algún negocio con el gobierno de
Chávez. Sin embargo, si hubiera sido un negocio limpio, se hubiese
hecho por transferencia bancaria.
Lo más probable es que los gobiernos de Argentina y Venezuela
traten de minimizar el ''maleta-gate'', y de complicarlo hasta que la
gente se aburra del mismo. Los funcionarios de aduanas argentinos ya
han hecho suficientes errores --intencionales o no-- en el expediente
como para hacer muy difícil que Antonini sea encausado en Argentina
o Estados Unidos.
Pero si había dudas que Chávez ha usado a PDVSA para financiar
campañas políticas en el extranjero, o a grupos chavistas
en otros países, o para sobornar funcionarios extranjeros con
maletas llenas de efectivo, el ''maleta-gate'' las ha despejado.
P.S. No me sorprende que Chávez haya
decidido anunciar el miércoles su plan para cambiar la Constitución
y permitirle ser un presidente vitalicio. Aunque el anuncio era esperado
desde hace tiempo, probablemente se anticipó para desviar la
atención pública del ``maleta-gate''.
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Escándalo Caso del Maletín de los 800 mil dólares"
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