CARACAS.- En una entrada de Wikipedia que deja
pocas dudas sobre su autoría, Franklin Durán parece querer
explicar lo que muchos se preguntan en Venezuela: cómo un hombre
nacido en un hogar humilde y con un título de técnico
mecánico logró amasar una fortuna de varios millones de
dólares, con sólo 40 años.
El texto de la enciclopedia virtual atribuye esa riqueza a la "perseverancia
y el trabajo" de Durán, y a su "habilidad para hacer
negocios exitosos". Algo que -agrega-, le valió el desprecio
de los "oligarcas" venezolanos.
Fuentes consultadas por LA NACION, en cambio, atribuyeron las impresionantes
fortunas de Durán (que, según el sitio web, asciende a
más de 100 millones de dólares) y de su socio Carlos Kauffmann,
de 35 años, a sus vínculos con el gobierno de Hugo Chávez.
Mientras las autoridades venezolanas niegan cualquier relación
con los detenidos en Florida, en los círculos críticos
al gobierno afirman que esos vínculos son más que evidentes.
Sobre todo en los casos de Kauffmann y Durán, dos miembros de
la "boliburguesía", como califican a los nuevos ricos
de la revolución bolivariana.
Sin medias tintas -y, muchas veces, sin pruebas-, afirman que ambos
son testaferros de reconocidos políticos y gobernadores chavistas.
Y apuntan a los vínculos con los gobernadores Diosdado Cabello,
del estado de Miranda, del que Kauffmann es concuñado, y con
Jhonny Yánez Rangel, del estado de Cojedes. "Acá
esto lo sabe todo el mundo. Se sabe que no pueden haber hecho esta fortuna
en tan poco tiempo", dijo José Guerra, ex economista jefe
del Banco Central. Según Guerra, el verdadero negocio de Kauffmann
y Durán, que son socios en la segunda petroquímica del
país, Venoco, es el tráfico de armas y las colocaciones
financieras.
Durán es directivo de Ruibal & Durán, empresa
registrada como proveedora de material bélico de las fuerzas
armadas venezolanas. Una compañía que sufrió un
allanamiento en uno de sus depósitos de ametralladoras en 2004,
por supuesta subfacturación. Esas armas estaban destinadas a
la policía de Cojedes, el estado de Yánez Durán.
Este último también era socio de Guido Alejandro Antonini
Wilson en la empresa Foxdelta Investments, que se dedicaba a la venta
de armas. Esa empresa cerró en medio del escándalo de
la valija. Antonini ya había sido vinculado con el sector, a
través de la empresa Defensa y Tecnología, registrada
bajo su nombre como una potencial proveedora de armas del Estado venezolano.
En el caso de Durán, la venta de armas habría sido una
de las principales fuentes de su riqueza. Kauffmann, que provenía
de una familia con mejor pasar, era más conocido desde hacía
tiempo en el mundo de los negocios financieros. Pero en esta madeja
de intrigas el vínculo más obvio de ambos con el gobierno
tiene que ver con Venoco, que Kauffmann adquirió en 2002 por
más de US$ 30 millones y desde la cual él y Durán
mantienen una estrecha relación con la estatal Petróleos
de Venezuela (Pdvsa), principal fuente de recursos del gobierno de Chávez
(y única proveedora de la materia prima con la que trabaja Venoco).
El otro vínculo evidente es a través de Perfoalca, una
empresa proveedora de taladros para Pdvsa en la cual también
son socios los dos detenidos.
Dado que el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, es también
el ministro de Energía, la relación comercial de Kauffmann
y Durán se da, en los hechos, con el más alto nivel del
gobierno. "Esa relación no puede existir sin el conocimiento
del presidente Chávez debido al férreo control que tiene
sobre todas las instituciones, y en especial sobre Pdvsa, que es su
fuente de dinero", dijo Gustavo Coronel, que fue representante
de Transparencia Internacional en Venezuela y miembro de la primera
junta directiva de Pdvsa. "La utilización del dinero de
Pdvsa tiene que pasar necesariamente por la decisión de Chávez",
insistió.
También Moisés Maionica aparece muy vinculado al gobierno,
y especialmente al vicepresidente Jorge Rodríguez. El abogado
detenido fue asesor legal de la empresa de tecnología Smartmatic
-que fabrica urnas electrónicas-, con la cual se ha relacionado
a Rodríguez, después de que esa compañía
le pagó viajes a EE.UU.
De lo que no tienen dudas los expertos es de que los US$ 800.000 de
Antonini salieron de Pdvsa, la única entidad exceptuada del férreo
control de cambios que rige en Venezuela. Si esto se comprueba, el escándalo
podría destapar los casos de corrupción que, afirman,
abundan en el "agujero negro" en el que se ha convertido Pdvsa.
La expectativa está puesta en lo que ocurrirá a partir
de hoy en Florida. Acá apuestan a que por lo menos uno de los
detenidos colaborará con la justicia norteamericana.
Silencio
Chávez, mientras tanto, mantuvo ayer el llamativo silencio al
que se acogió desde que volvió de Buenos Aires. La televisión
local hablaba anoche de un posible cambio de gabinete, que podría
incluir a su vicepresidente. Tal vez ésa será la vía
por la cual el mandatario tratará de espantar las complicadas
últimas semanas, en las que sufrió su primera derrota
electoral en nueve años, se enfrentó con España
y Colombia y ahora, con el escándalo de la valija, del que nadie
en su entorno quiere hablar. LA NACION pidió entrevistas con
funcionarios del gobierno, pero no obtuvo respuesta. Tampoco los familiares
de los detenidos quieren hablar. LA NACION se comunicó ayer con
la tía de Kauffmann, Diana Kauffmann, que informó que,
dado el momento que estaban pasando, la familia no haría declaraciones.
Por Dolores Tereso
Enviada especial
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Escándalo Caso del Maletín de los 800 mil dólares"
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