| Espionaje
fallido a Zapatero en Caracas
El País, España
22 de Octubre de 2007
Los servicios de seguridad españoles abortaron
un intento de espionaje al presidente del Gobierno
durante una visita oficial a Venezuela en 2005, según
confirmaron fuentes oficiales. Horas antes de la reunión
que José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo
con la oposición al presidente Hugo Chávez,
agentes del palacio de la Moncloa descubrieron un
micrófono oculto en la sala del Hotel Meliá
Caracas. En ese lugar el presidente español
se reunió a puerta cerrada con los dirigentes
de los principales partidos opositores a Chávez.
El responsable de la seguridad venezolana asignado
a la comitiva española, un comandante, negó
cualquier relación con los hechos. Pero todas
las sospechas recaen sobre los servicios de espionaje
de Hugo Chávez: conocían los detalles,
horarios y escenarios de la visita de la delegación
española.
Una fuente oficial admitió el episodio del
micrófono, y señaló que no se
adoptó ninguna medida de carácter diplomático.
A primera hora de la mañana del 30 de marzo
de 2005, el equipo de seguridad del palacio de la
Moncloa que acompaña al presidente Rodríguez
Zapatero en todos sus viajes al exterior revisó
el salón del hotel Meliá Caracas, en
el barrio Sabana Grande, donde la delegación
española había concertado un encuentro
con los responsables de los principales partidos de
la oposición a Hugo Chávez. El rastreo
visual y con aparatos electrónicos se hizo
con suficiente tiempo y minuciosidad, porque la delegación
española se alojaba en este hotel desde su
llegada al país.
En el centro del salón, situado en la primera
planta del hotel, se había dispuesto una mesa
en forma de U y cubierta con un largo mantel que colgaba
por delante y por detrás hasta el suelo. Sobre
la mesa los nombres de las autoridades españolas
y de los políticos invitados a la reunión
con dos semanas de antelación. Todo parecía
en orden hasta que los agentes españoles miraron
bajo la mesa y descubrieron un micrófono oculto,
colocado estratégicamente y dispuesto para
recoger desde el exterior el contenido del encuentro
que minutos después iban a mantener el presidente
José Luis Rodríguez Zapatero y el ministro
de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con
nueve de los dirigentes opositores al régimen
de Hugo Chávez.
El micrófono se mostró al oficial venezolano
encargado de la seguridad de la comitiva española
y éste aseguró que desconocía
lo ocurrido, según señalan las fuentes
informantes. Los cuatro anillos de seguridad que rodearon
a la comitiva española durante su viaje a Venezuela
fueron la Policía Metropolitana, la Guardia
Nacional, la Dirección de los Servicios de
Inteligencia y Prevención (Disip) y la Dirección
de Inteligencia Militar. Las sospechas recayeron sobre
estos dos últimos, ambos dedicados a tareas
de espionaje y con acceso a los escenarios que visitó
la representación española.
La Disip fue creada en 1969 por el entonces presidente
Rafael Caldera. Es el organismo policial encargado
de garantizar la seguridad de los jefes de Estado,
presidentes de Gobierno y delegaciones extranjeras
que visitan Venezuela. La oposición a Chávez
califica a este cuerpo de "policía política".
Según señala una fuente oficial "tras
la desconexión" del aparato los agentes
españoles revisaron de nuevo el salón.
Cuando se comprobó que estaba "limpio"
se celebró la reunión en el mismo lugar.
Ninguno de los nueve políticos venezolanos
convocados tuvo conocimiento de lo ocurrido. "Un
hallazgo tan comprometido como éste se maneja
con extraordinaria discreción", señala
una fuente diplomática. Tanta discreción
que hasta Raúl Morodo, ex embajador de España
en Venezuela, asegura desconocer los hechos.
Zapatero, Moratinos y Morodo presidieron el encuentro
al que asistió la flor y nata de la oposición
al régimen de Chávez. Allí estaban
Julio Borges y Ramón José Medina, del
partido Primero Justicia; y César Pérez
de Copei, Rafael Simón Jiménez y Timoteo
Zambrano, del partido Polo Democrático; Leopoldo
Puchi y Felipe Mújica, del MAS; y Jorge Sucre
y Vestalia de Araujo, por Proyecto Venezuela. Los
dirigentes de Acción Democrática no
acudieron porque habían pedido un encuentro
a solas con Zapatero y la agenda no lo permitía,
según explicó Morodo. La venta de material
militar fue uno de los temas de la reunión.
Los miembros de la oposición venezolana coincidieron
en criticar "el asalto" a las instituciones
por parte de Chávez, el excesivo control del
Estado sobre la sociedad civil, las amenazas a la
libertad de expresión y pidieron apoyo para
lograr una amnistía previa a las elecciones
presidenciales de 2006. La reunión duró
más de una hora y Zapatero se comprometió
a tender puentes entre oposición y Gobierno.
El presidente ofreció la sede de la Embajada
española en Caracas como la "casa de la
democracia". Ninguno de los asistentes hizo declaraciones.
¿Se vigila y espía a los miembros de
la oposición a Chávez? Varios de los
asistentes al encuentro con Zapatero cuentan ahora
experiencias y sensaciones similares. El más
rotundo es Julio Borges, de 37 años, presidente
del partido Primero Justicia. "No sólo
se espía a la oposición sino al propio
Gobierno, es como un espejo sobre otro espejo. Incluso
se cuenta con la ayuda de los servicios de inteligencia
cubanos que también trabajan en Venezuela.
Con el Gobierno de Fidel Castro no sólo hay
programas sociales y educativos, también los
hay de inteligencia. Le aseguro que está conversación
telefónica que mantenemos usted y yo está
siendo grabada. En programas de las televisiones públicas
se emiten conversaciones privadas grabadas sin autorización
judicial para desenmascarar a supuestos traidores.
Quieren extender el miedo".
Julio Borges asegura que en su última gira
electoral por distintos pueblos y ciudades del país
observaba a los agentes de la Disip "grabando
y filmando" sus movimientos. "Es una policía
política. No tienen pudor alguno".
Una sociedad bajo vigilancia
Timoteo Zambrano, de 52 años, ex representante
de Polo Democrático y hoy en el partido Un
Nuevo Tiempo, asegura que la sociedad civil en Venezuela
está bajo vigilancia. "Recomiendo a los
embajadores que no hablen por teléfono porque
estoy convencido de que los tienen intervenidos. Aquí
se interviene el teléfono de mucha gente pese
a que la ley lo prohíbe expresamente. Hay listas
negras y los equipos de seguridad de la Disip u otros
cuerpos que protegen las embajadas están para
controlar el flujo de entradas y salidas. Yo me he
negado a responder a las preguntas que me hacen cuando
acudes a visitar a un embajador. Me ha sucedido en
un par de ocasiones".Zambrano señala que
parlamentarios oficialistas presentan conversaciones
telefónicas de sus enemigos políticos
"para amedrentar a la gente". Cuando se
le recuerda que los afectados en la violación
de su intimidad pueden acudir a los tribunales, el
opositor venezolano responde: "Aquí los
jueces están en manos del Gobierno. Cualquier
denuncia es inútil". El programa de televisión
La Hojilla que emite un canal gubernamental difundió
una conversación privada entre Carlos Granier,
hermano del dueño de la televisión privada
RCTV, y su madre. Granier contaba que había
estado "quemando calles" en alusión
a la jornada de protesta que provocó el cierre
de esta emisora por el Gobierno de Chávez.César
Pérez Vivas, de 50 años, ex secretario
de Copei, opina que al Gobierno de Chávez no
le "agradan" los encuentros de la oposición
con dirigentes de otros países como Michelle
Bachellet, Ricardo Lagos, Zapatero y otros dirigentes
internacionales que han visitado Caracas. Durante
el encuentro con el presidente español los
representantes de la oposición venezolana criticaron
la compra de armamento militar que días antes
había negociado el ministro José Bono
con Hugo Chávez y expusieron un alud de críticas
contra el chavismo.Jorge Sucre, de 62 años,
hoy independiente, expuso las restricciones a la democracia.
"Le retraté el drama que vive la sociedad
venezolana y cómo los poderes públicos
dependen del presidente de la República. Hablé
del excesivo control sobre la sociedad".
Si deseas publicar un art�culo, env�alo a articulos@11abril.com
|