| El
discurso de un hampón
Gustavo Coronel*
Video:
Cortesia de www.periodismociudadano.com.ve
3 de Noviembre de 2006
Se que la criminalidad en Venezuela ha aumentado dramáticamente
desde que Hugo Chávez está en el poder.
Este año morirán 14.000 venezolanos
de manera violenta, a manos de un hampa que ya es
difícil de distinguir de las fuerzas de “seguridad”
chavistas. Pero los hampones ya no solo patrullan
a su antojo las calles de las ciudades venezolanas
sino que manejan las empresas del estado, disfrazados
de ministros y de servidores del pueblo. Estos hampones
desempeñan actividades totalmente contrarias
al interés público y se han convertido
en los principales enemigos de la sociedad venezolana,
al apropiarse de lo que no les pertenece, en afán
de lograr sus alocados e insensatos objetivos de poder
político. Y lo están haciendo ensoberbecidos,
con una impudicia total basada en el convencimiento
de que son inmunes a toda crítica y que están
colocados, gracias al poder dictatorial de Hugo Chávez,
por encima de las leyes y de la constitución
de la República de Venezuela.
Este es el caso de Rafael Ramírez, colocado
simultáneamente por Hugo Chávez en dos
cargos, en violación de nuestras leyes: Ministro
de Energía y Petróleo y Presidente de
Petróleos de Venezuela. El discurso de Rafael
Ramírez, cuya transcripción tengo en
mis manos, dado a sus secuaces como regalo de halloween
en la sede de esa caricatura de empresa petrolera
en la cual se ha convertido PDVSA, es un discurso
hamponil de principio a fin. Es un documento que evidencia
la descomposición moral y la desvergüenza
de este grupo de aventureros que ha tomado el control
del país.
Habla Ramírez en un lenguaje pseudo-militar.
Menciona batallas, derrotas, combativos y aguerridos
secuaces de primera y de segunda línea, vanguardia
revolucionaria y otros términos cursis propios
de la escatología narcisista-leninista. Y comienza
así el hampón:
“Venimos aquí a hablar de política…..
[no de petróleo sino de política]….
Nos comienzan a llegar que si la normativa tal o cuál…que
si el color rojo o no rojo…en Venezuela, de
la nueva PDVSA…. A nadie de nuestros componentes
militares, a nadie de las reservas, a nadie de nadie,
de la nueva PDVSA, le quede una pizca de duda de que
la nueva PDVSA está con el Presidente Chávez”.
Este hampón afirma que la institución
que él preside es un instrumento político
de Hugo Chávez, así, sin anestesia ni
rubor ni vergüenza. Es preciso decirle a Ramírez
que PDVSA es una institución de la nación
venezolana, no del gobierno hamponil de Hugo Chávez.
Es preciso que él sepa que cualquier intento
de apropiarse de PDVSA para fines particulares o tribales
es un crimen de lesa majestad. Más criminal
aún cuando es un acto que se lleva a cabo públicamente
y de manera desafiante. Al decir lo que dijo, este
sujeto Ramírez se ha colocado al margen de
la ley.
Continúa Ramírez:
“Yo quiero que los compañeros gerentes
nos ayuden a borrar... cualquier asunto que pueda
meter (sic) una duda respecto a nuestro apoyo al Presidente
Chávez…la nueva PDVSA es roja, rojita,
de arriba abajo”. Esto lo dijo el hampón
vestido con una grotesca casaca roja, según
me dicen quienes han visto el video. Esta es una confesión
delictual. Ramírez pretende poner a PDVSA al
servicio de la pandilla del régimen y lo dice
de manera desafiante.
Añade el hampón:
“No es el momento de que nos comportemos como
un gerente petrolero más, o peor aún,
como un gerente petrolero de la vieja PDVSA”.
Ramírez desea que todos sepamos que él
no es un gerente petrolero sino un miembro de la pandilla
que ha tomado a PDVSA por asalto. Como presidente
de una empresa de la nación incumple su deber
y denigra del término gerente. Ramírez
nunca ha sido un gerente ni podrá serlo jamás
por una sencilla razón: los gerentes no tiran
piedras. El odio hacia la gerencia profesional de
PDVSA es patente en sus palabras. Los gerentes verdaderos
son al hampón como el crucifijo es a los vampiros:
un símbolo odiado por la bestia por representar
lo superior.
Continúa Ramírez:
“Es un crimen, un acto contrarrevolucionario,
que algún gerente aquí pretenda frenar
la expresión política de nuestros trabajadores
en apoyo… a Chávez”. No entiende
el hampón que una institución de la
nación no puede ser objeto de proselitismo
partidista ni puede ser capturada por una facción
política sino que debe mantenerse fiel a su
deber de servir eficientemente a la nación
que es su dueña. ¡Que no podremos esperar
de alguien que habla de esta manera! ¿Le compraríamos
a este hombre un carro usado?
Y sigue Ramírez, envalentonado:
“Aquí estamos apoyando a Chávez…nuestro
líder... y vamos a hacer todo lo que tengamos
que hacer para apoyar a Chávez… quien
no se sienta cómodo con esto que le ceda su
puesto a un bolivariano…” El hampón
dice que en la nómina de PDVSA no puede haber
nadie que no apoye a Chávez. Este es un delito
de marca mayor. Ese sujeto debería estar en
la cárcel, si es que la cárcel existiera
para el chavismo. Yo espero que Rafael Ramírez
responda algún día ante la justicia
ordinaria por esta violación grosera de las
leyes y la constitución de nuestro país,
con las cuales este sujeto se ha limpiado el paltó.
Y apenas va Ramírez por la mitad de su histórico
discurso:
“Aquí dentro de PDVSA a Chávez
no lo para nadie, y aquí dentro de PDVSA ustedes
están bien claros… que esa PDVSA…
es roja, es bolivariana, y está resteada con
Chávez”. Repetitivo el hampón,
para que no quede ninguna duda de su crimen.
A continuación añade algo tan tenebroso
como su conciencia:
“Eso es lo que queríamos decirle ustedes…para
que no quede duda.. cuando nosotros tomemos las acciones
que tengamos que tomar para alinear… la empresa
en defensa de los intereses de nuestro pueblo.. expresados
claramente por Chávez”. Aquí el
hampón amenaza al país con una acción
violenta en defensa del pueblo que, según él,
es lo mismo que Chávez. Según Ramírez,
Chávez es el pueblo, habla por el pueblo. PDVSA
es del “pueblo”, es decir, de Chávez.
En este momento de su descarga el hampón suena
ya desquiciado totalmente, en pleno orgasmo de autoridad
ilimitada, sin trabas ni respeto por la sociedad venezolana.
Este asalariado que debería estar al servicio
de la nación se ha rebelado contra ella, contando
con la aprobación acrítica de su amo.
Pero el crimen contenido en este discurso ha sido
cometido en presencia de 26 millones de venezolanos
y el hampón debe saber que no cuenta con 26
millones de cómplices y que hasta mucha de
la gente que ha seguido a Chávez debe estar
asqueada por tanta desvergüenza.
Oigan esto:
“Aquí el que se olvide de que estamos
en una revolución se lo vamos a recordar a
carajazos”. Esta frase del hampón recibió
muchos aplausos del lumpen chavista que plenaba el
salón. Este es el lenguaje de la revolución,
el lenguaje gangsteril que caracteriza la pandilla
corrupto-leninista, es el lenguaje que refleja la
naturaleza de esta gente, el lenguaje de quienes viven
chapoteando en un fétido pantano ideológico
donde no tiene cabida el lenguaje civilizado. Nunca
hubiéramos imaginado que algún día
un ministro, un funcionario público de alto
nivel en nuestra Venezuela usase este lenguaje fecal
para dirigirse a sus subordinados.
Sigue el ministro hampón:
“Tuvimos que remover a una persona… que
permite que el candidato Rosales transite en el medio
de nuestras áreas, coño, pero ¿qué
vaina es esa?”
En este punto ya el hampón ha perdido todo
recato, se ha fumado una lumpia. Según él,
un ciudadano venezolano no puede transitar en las
áreas operacionales de PDVSA a menos que sea
chavista, Este sujeto ¿no conoce la constitución?
Resulta que quien permite este tránsito es
despedido por la PDVSA de Chávez, en abierta
violación de sus derechos ciudadanos. Y esto
es algo admitido por el hampón ministro y,
además, adornado con un coño y una vaina.
Este pobre ministro nunca podrá recuperarse
de esta grotesca exhibición de matonería.
Su discurso será estudiado por los sociólogos
del futuro como un excelente ejemplo de la prostituida
burocracia revolucionaria.
Y termina este hampón diciendo lo siguiente:
“Nosotros vamos a liberar a Bolivia…de
aquí salimos a un gabinete…porque vamos
con todos los hierros a jugarnos el futuro de Bolivia
junto con Evo Morales”. Este rebuzno final será
muy útil para convencer hasta a José
Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, que
Chávez interviene descaradamente en los asuntos
internos de otros países latinoamericanos.
Lo que dice el hampón suena a una invasión
inminente de Bolivia por parte de las fuerzas chavistas,
para “liberar” al país de la bota
imperialista.
El discurso de Rafael Ramírez, ministro de
Energía y Petróleo y presidente de PDVSA,
es mas que suficiente prueba para exigir su inmediata
destitución y su enjuiciamiento criminal. Eso
no sucederá, por ahora, porque Ramírez
es un caimán del mismo pozo donde chapotean
Chávez y los otros saurios. Pero es un documento
que prueba hasta la saciedad la comisión, por
parte de Rafael Ramírez, de crímenes
de corrupción, instigación al odio y
la violencia, uso indebido de los bienes públicos,
violación de los derechos humanos de los trabajadores
de PDVSA que no piensan como el hampón y violación
de las normas internas de PDVSA, de las leyes del
país, de nuestro código penal y de nuestra
constitución.
Como venezolano pido el inmediato enjuiciamiento de
Rafael Ramírez. Me avergüenzo de que un
sujeto de tan deleznable calidad moral pueda compartir
conmigo la ciudadanía venezolana. Lamentablemente
este sujeto no es la excepción dentro del equipo
del régimen sino uno de sus más destacados
representantes.
* Gustavo Coronel es un veterano ingeniero
de la industría petrolera, miembro director
de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
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