¿Adónde irá ahora José Vicente Rangel?




Después de ocho años de entrega total a la revolución y, por lo tanto, cómplice de la hiper-corrupción del régimen, sale de la vicepresidencia de la república bolivariana José Vicente Rangel. Chávez no ha dicho adonde lo enviará. Después de ser el número dos, con pretensiones de ser el número uno, ¿adónde puede ir Rangel que ello no sea considerado como una democión? Para todo efecto práctico su carrera política parece haber concluido. Posiblemente vaya de embajador en Chile, adonde tiene amigos e intereses y en donde hay un gobierno que coquetea, por razones inexplicables, con el totalitarismo venezolano. Pero la carrera notoria y el poder de Rangel parecen haberse terminado. En una democracia esto sería normal y esperable, dada su avanzada edad pero en un estado totalitario la edad no importa para tener aspiraciones de poder. Castro y Mugabe son ejemplos de dictadores muy longevos, mantenidos en el poder por la sumisión de sus pueblos. La única esperanza que tendría Rangel de seguir en primera línea sería como Presidente o Secretario General del PUS, el partido único que Chávez quiere crear y para el cual ya tiene mucha materia prima. Esto, sin embargo, no es probable, porque parece ser que Rangel no salió entre sonrisas sino que fue botado por Chávez. El despido tuvo la excusa aparente de las fallas de protocolo del 17 de diciembre pasado, pero ello no es cierto, pues allí el gran culpable fue Chávez al llegar tarde al evento.

¿Cómo podremos medir el impacto de estos ocho años de complicidad de Rangel en la creciente destrucción de la democracia venezolana? Rangel ha sido canciller, ministro de la defensa y vicepresidente del régimen. Ha actuado como alter-ego de Hugo Chávez en innumerables actos oficiales. Ha viajado a otros países en representación del régimen a comprar armas y a difundir el mensaje de la revolución. Su personalidad, durante esos años, ha cambiado significativamente, de ser una persona educada y moderada en el hablar, a ser con frecuencia un patán soez cuando se montaba en la tribuna pública, peor aún que su jefe, y cuando escribía sus groseros comentarios bajo seudónimo. No hay dudas que Rangel dejará una ingrata impresión entre los venezolanos honestos, tanto más ingrata cuanto más expectativas había levantado al principio como posible factor de moderación y equilibrio en lo que se sospechaba sería un régimen de sargentos incultos. Esa esperanza duró poco. Rangel comenzó a despojarse, una a una, de todas las banderas de civilidad y de buena ciudadanía que había simulado defender por algún tiempo. Su defensa de la libertad de expresión y sus arrestos anti-corrupción se esfumaron. El Dr. Jekyll de su personalidad pareció morir rápidamente, reemplazado por un señor Hyde muy cínico, codicioso y carente de escrúpulos morales.

¿Qué va a hacer Rangel ahora? Hay un escenario peligroso para Chávez. Quizás el dictador no se ha dado cuenta exacta de lo peligroso que puede ser un Rangel despreciado y botado de manera ignominiosa. Rangel es astuto, manipulador y malo con ganas. Como enemigo de Chávez puede ser formidable. No sería descartable que, desde el degredo en el cual Chávez parece haberlo sepultado, comience a conspirar en su contra. Es por ello que es posible que Chávez decida premiarlo con la presidencia del PUS. Como decía Lyndon Johnson de un peligroso adversario: “Es mejor tenerlo dentro de la casa meando hacia afuera, que tenerlo afuera de la casa meando hacia adentro”.

Lo cierto es que José Vicente Rangel ha establecido, durante su infeliz pasantía en la vicepresidencia un nuevo record de caradurismo, como vocero de uno de los gobiernos más mediocres que haya tenido el país desde que Cipriano Castro andaba por el mundo. Nunca había visto a alguien mentir con tanta tranquilidad y descaro, al decir: “el gobierno de Chávez es el mas democrático que hemos tenido en Venezuela”, o “La lucha contra la corrupción que llevamos adelante nunca se había visto en el país”.

Su salida parece estar muy relacionada, precisamente, con la hiper-corrupción que existe en Venezuela. La salida paralela de Chacón y de Merentes refuerza esta hipótesis, ya que esos tres funcionarios, Rangel, Chacón y Merentes han figurado con frecuencia en las denuncias que se han hecho en el país sobre la horrorosa corrupción que está destruyendo la fibra ética de la sociedad venezolana. Dudamos que una verdadera investigación contra la corrupción imperante se lleve a cabo y que los culpables sean expuestos a la luz pública porque son demasiados y muy poderosos. Mientras tanto, apenas nos conformaríamos con que una investigación seria en torno a los bonos argentinos se llevase a cabo. Parece ser que la cantidad de dinero que ha ido a parar a los bolsillos de banqueros, comisionistas, intermediarios y burócratas debido a estas transacciones es de varios centenares de millones de dólares, según denuncia la publicación inglesa The Economist.


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Gustavo Coronel es un veterano ingeniero de la industría petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).





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