| ¿Adónde
irá ahora José Vicente Rangel?
Gustavo Coronel*
5 de Enero de 2007
Después de ocho años de entrega total
a la revolución y, por lo tanto, cómplice
de la hiper-corrupción del régimen,
sale de la vicepresidencia de la república
bolivariana José Vicente Rangel. Chávez
no ha dicho adonde lo enviará. Después
de ser el número dos, con pretensiones de ser
el número uno, ¿adónde puede
ir Rangel que ello no sea considerado como una democión?
Para todo efecto práctico su carrera política
parece haber concluido. Posiblemente vaya de embajador
en Chile, adonde tiene amigos e intereses y en donde
hay un gobierno que coquetea, por razones inexplicables,
con el totalitarismo venezolano. Pero la carrera notoria
y el poder de Rangel parecen haberse terminado. En
una democracia esto sería normal y esperable,
dada su avanzada edad pero en un estado totalitario
la edad no importa para tener aspiraciones de poder.
Castro y Mugabe son ejemplos de dictadores muy longevos,
mantenidos en el poder por la sumisión de sus
pueblos. La única esperanza que tendría
Rangel de seguir en primera línea sería
como Presidente o Secretario General del PUS, el partido
único que Chávez quiere crear y para
el cual ya tiene mucha materia prima. Esto, sin embargo,
no es probable, porque parece ser que Rangel no salió
entre sonrisas sino que fue botado por Chávez.
El despido tuvo la excusa aparente de las fallas de
protocolo del 17 de diciembre pasado, pero ello no
es cierto, pues allí el gran culpable fue Chávez
al llegar tarde al evento.
¿Cómo podremos medir el impacto de estos
ocho años de complicidad de Rangel en la creciente
destrucción de la democracia venezolana? Rangel
ha sido canciller, ministro de la defensa y vicepresidente
del régimen. Ha actuado como alter-ego de Hugo
Chávez en innumerables actos oficiales. Ha
viajado a otros países en representación
del régimen a comprar armas y a difundir el
mensaje de la revolución. Su personalidad,
durante esos años, ha cambiado significativamente,
de ser una persona educada y moderada en el hablar,
a ser con frecuencia un patán soez cuando se
montaba en la tribuna pública, peor aún
que su jefe, y cuando escribía sus groseros
comentarios bajo seudónimo. No hay dudas que
Rangel dejará una ingrata impresión
entre los venezolanos honestos, tanto más ingrata
cuanto más expectativas había levantado
al principio como posible factor de moderación
y equilibrio en lo que se sospechaba sería
un régimen de sargentos incultos. Esa esperanza
duró poco. Rangel comenzó a despojarse,
una a una, de todas las banderas de civilidad y de
buena ciudadanía que había simulado
defender por algún tiempo. Su defensa de la
libertad de expresión y sus arrestos anti-corrupción
se esfumaron. El Dr. Jekyll de su personalidad pareció
morir rápidamente, reemplazado por un señor
Hyde muy cínico, codicioso y carente de escrúpulos
morales.
¿Qué va a hacer Rangel ahora? Hay un
escenario peligroso para Chávez. Quizás
el dictador no se ha dado cuenta exacta de lo peligroso
que puede ser un Rangel despreciado y botado de manera
ignominiosa. Rangel es astuto, manipulador y malo
con ganas. Como enemigo de Chávez puede ser
formidable. No sería descartable que, desde
el degredo en el cual Chávez parece haberlo
sepultado, comience a conspirar en su contra. Es por
ello que es posible que Chávez decida premiarlo
con la presidencia del PUS. Como decía Lyndon
Johnson de un peligroso adversario: “Es mejor
tenerlo dentro de la casa meando hacia afuera, que
tenerlo afuera de la casa meando hacia adentro”.
Lo cierto es que José Vicente Rangel ha establecido,
durante su infeliz pasantía en la vicepresidencia
un nuevo record de caradurismo, como vocero de uno
de los gobiernos más mediocres que haya tenido
el país desde que Cipriano Castro andaba por
el mundo. Nunca había visto a alguien mentir
con tanta tranquilidad y descaro, al decir: “el
gobierno de Chávez es el mas democrático
que hemos tenido en Venezuela”, o “La
lucha contra la corrupción que llevamos adelante
nunca se había visto en el país”.
Su salida parece estar muy relacionada, precisamente,
con la hiper-corrupción que existe en Venezuela.
La salida paralela de Chacón y de Merentes
refuerza esta hipótesis, ya que esos tres funcionarios,
Rangel, Chacón y Merentes han figurado con
frecuencia en las denuncias que se han hecho en el
país sobre la horrorosa corrupción que
está destruyendo la fibra ética de la
sociedad venezolana. Dudamos que una verdadera investigación
contra la corrupción imperante se lleve a cabo
y que los culpables sean expuestos a la luz pública
porque son demasiados y muy poderosos. Mientras tanto,
apenas nos conformaríamos con que una investigación
seria en torno a los bonos argentinos se llevase a
cabo. Parece ser que la cantidad de dinero que ha
ido a parar a los bolsillos de banqueros, comisionistas,
intermediarios y burócratas debido a estas
transacciones es de varios centenares de millones
de dólares, según denuncia la publicación
inglesa The Economist.
* Gustavo Coronel es un veterano ingeniero
de la industría petrolera, miembro director
de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
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