| EL LOCORRUPTUS
barinensis HABLA EN LAS NACIONES UNIDAS
Gustavo Coronel*
22 de Septiembre de 2005
El 21 de septiembre de 2006 la nación venezolana
sufrió una de las más grandes humillaciones
de su historia. En el podio mayor de la organización
internacional por excelencia, las Naciones Unidas,
el actual presidente de Venezuela Hugo Chávez
dio un discurso que será recordado por mucho
tiempo como un ejemplo de mala educación, vulgaridad,
cinismo, patanería e hipocresía. Hugo
Chávez probó, ya sin lugar a ninguna
duda, que lo único que lo mueve es un odio
visceral hacia el presidente de los Estados Unidos,
el país del cual la nación Venezolana
obtiene casi todos sus cuantiosos ingresos. Para los
ciudadanos de Venezuela ver al LOCORRUPTUS barinensis
santiguarse antes de comenzar su perorata, gesticular
como payaso de circo de pueblo e insultar en su propio
territorio al presidente de un país con el
cual se tienen relaciones diplomáticas y comerciales
de fundamental importancia para el pueblo venezolano,
ha constituido una gran vergüenza. El buen nombre
de Venezuela, ya maltrecho desde algunos años,
ha sufrido esta vez un golpe mortal. El mundo entero
ha sido testigo de que el actual presidente de Venezuela
no solo es un payaso, como lo fue René Bucaram,
sino que es también un patán. Ver aquel
espectáculo fue realmente dramático:
el presidente de un país que tradicionalmente
ha sido aliado del mundo occidental transformado en
un miserable portavoz de los mensajes de odio de Irán,
Corea del Norte, Cuba y Siria. Ni el mismo líder
de Irán habló con tanta vulgaridad y
desfachatez. Dejó que Chávez hiciera
el trabajo sucio que él no quiso hacer, de
paso demostrando que, en el grupo de los países
forajidos del planeta, ya tienen a Chávez como
el muñeco pendenciero, mientras que los ventrílocuos
de Cuba e Irán se limitan a descargar su veneno
a través del pobre diablo.
Los comentarios aprobatorios del vice-presidente José
Vicente Rangel, llamando el discurso “valiente
y honesto” y el entusiasmo de Hezbollah en El
Líbano, parecen ser los únicos ecos
positivos de la inmensa torta que puso el pobre diablo.
Los comentarios de Rangel son, por supuesto, deleznables
ya que vienen de alguien que está en la nómina.
Y los elogios de Hezbollah son como el beso de la
muerte. Lo importante es ver el impacto de lo que
dijo el pobre diablo en la opinión pública
norteamericana e internacional civilizada. La Señora
Bachelet, presidenta de Chile, dijo: “mas que
hacer comentarios sobre los estilos de un presidente…se
debería hablar de los temas que nos importan
a los latinoamericanos”. El editorial del New
York Daily News del Jueves fue muy severo: “El
chulo petrolero venezolano se puede llevar a la ONU
con él”. El Gobernador de Nueva York,
Pataki, le dijo: “Váyase de aquí”.
El ex-presidente Bill Clinton fue claro: “Ese
discurso es indigno de un jefe de estado, le hace
mas daño a Venezuela que a nosotros”.
La representante demócrata y lideresa de la
minoría parlamentaria en el Congreso de USA,
Nancy Pelosi, dijo: “Chávez es un matón
de barrio muy ordinario”. El representante también
demócrata por Nueva York, Charles Rangel, quien
ha sido uno de sus grandes defensores, lo fulminó:
“No venga usted aquí a mi país,
a mi distrito del Congreso, a ofender a nuestro presidente…”.
El ex-jefe del staff de la Casa Blanca en previas
presidencias, Andy Card, dijo: “Chávez
es una mosca fastidiosa, ni siquiera una piedra en
nuestro zapato pero una rueda de molino alrededor
de la nuca de su pueblo”. El Ministro de Relaciones
Exteriores de China, Li Zhao Xing, exclamó:
“De veras dijo eso?. ¿Está usted
seguro? ¿Se excedió tanto?”. Desde
Argentina hasta Canadá los periódicos
del hemisferio hablan del payaso loco, de su uso grotesco
de la señal de la cruz, de sus ojillos porcinos
y de su adiposo contoneo al tratar de imitar el caminar
de John Wayne.
Lo cierto es que Hugo Chávez ha terminado de
destruir el poco buen nombre internacional que nos
quedaba. Ahora el gobierno de Venezuela, no el pueblo
de Venezuela, está al lado del terrorismo internacional:
Hezbollah, FARC y ELN, así como de los mas
odiosos dictadores del planeta: Mugabe, Castro, Kim
IL Sung y Ahmadinejad. Allá él y sus
secuaces. Tendrán que pagar sus crímenes
ante el país y ante la historia. El pueblo
Venezolano no acompaña a Hugo Chávez
en su triste viaje de no retorno al suicidio moral.
* Gustavo Coronel es un veterano
ingeniero de la industría petrolera, miembro
director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
Actualmente Coronel colabora en Petroleumworld como
asesor editorial.
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