EL LOCORRUPTUS barinensis HABLA EN LAS NACIONES UNIDAS




El 21 de septiembre de 2006 la nación venezolana sufrió una de las más grandes humillaciones de su historia. En el podio mayor de la organización internacional por excelencia, las Naciones Unidas, el actual presidente de Venezuela Hugo Chávez dio un discurso que será recordado por mucho tiempo como un ejemplo de mala educación, vulgaridad, cinismo, patanería e hipocresía. Hugo Chávez probó, ya sin lugar a ninguna duda, que lo único que lo mueve es un odio visceral hacia el presidente de los Estados Unidos, el país del cual la nación Venezolana obtiene casi todos sus cuantiosos ingresos. Para los ciudadanos de Venezuela ver al LOCORRUPTUS barinensis santiguarse antes de comenzar su perorata, gesticular como payaso de circo de pueblo e insultar en su propio territorio al presidente de un país con el cual se tienen relaciones diplomáticas y comerciales de fundamental importancia para el pueblo venezolano, ha constituido una gran vergüenza. El buen nombre de Venezuela, ya maltrecho desde algunos años, ha sufrido esta vez un golpe mortal. El mundo entero ha sido testigo de que el actual presidente de Venezuela no solo es un payaso, como lo fue René Bucaram, sino que es también un patán. Ver aquel espectáculo fue realmente dramático: el presidente de un país que tradicionalmente ha sido aliado del mundo occidental transformado en un miserable portavoz de los mensajes de odio de Irán, Corea del Norte, Cuba y Siria. Ni el mismo líder de Irán habló con tanta vulgaridad y desfachatez. Dejó que Chávez hiciera el trabajo sucio que él no quiso hacer, de paso demostrando que, en el grupo de los países forajidos del planeta, ya tienen a Chávez como el muñeco pendenciero, mientras que los ventrílocuos de Cuba e Irán se limitan a descargar su veneno a través del pobre diablo.

Los comentarios aprobatorios del vice-presidente José Vicente Rangel, llamando el discurso “valiente y honesto” y el entusiasmo de Hezbollah en El Líbano, parecen ser los únicos ecos positivos de la inmensa torta que puso el pobre diablo. Los comentarios de Rangel son, por supuesto, deleznables ya que vienen de alguien que está en la nómina. Y los elogios de Hezbollah son como el beso de la muerte. Lo importante es ver el impacto de lo que dijo el pobre diablo en la opinión pública norteamericana e internacional civilizada. La Señora Bachelet, presidenta de Chile, dijo: “mas que hacer comentarios sobre los estilos de un presidente…se debería hablar de los temas que nos importan a los latinoamericanos”. El editorial del New York Daily News del Jueves fue muy severo: “El chulo petrolero venezolano se puede llevar a la ONU con él”. El Gobernador de Nueva York, Pataki, le dijo: “Váyase de aquí”. El ex-presidente Bill Clinton fue claro: “Ese discurso es indigno de un jefe de estado, le hace mas daño a Venezuela que a nosotros”. La representante demócrata y lideresa de la minoría parlamentaria en el Congreso de USA, Nancy Pelosi, dijo: “Chávez es un matón de barrio muy ordinario”. El representante también demócrata por Nueva York, Charles Rangel, quien ha sido uno de sus grandes defensores, lo fulminó: “No venga usted aquí a mi país, a mi distrito del Congreso, a ofender a nuestro presidente…”. El ex-jefe del staff de la Casa Blanca en previas presidencias, Andy Card, dijo: “Chávez es una mosca fastidiosa, ni siquiera una piedra en nuestro zapato pero una rueda de molino alrededor de la nuca de su pueblo”. El Ministro de Relaciones Exteriores de China, Li Zhao Xing, exclamó: “De veras dijo eso?. ¿Está usted seguro? ¿Se excedió tanto?”. Desde Argentina hasta Canadá los periódicos del hemisferio hablan del payaso loco, de su uso grotesco de la señal de la cruz, de sus ojillos porcinos y de su adiposo contoneo al tratar de imitar el caminar de John Wayne.

Lo cierto es que Hugo Chávez ha terminado de destruir el poco buen nombre internacional que nos quedaba. Ahora el gobierno de Venezuela, no el pueblo de Venezuela, está al lado del terrorismo internacional: Hezbollah, FARC y ELN, así como de los mas odiosos dictadores del planeta: Mugabe, Castro, Kim IL Sung y Ahmadinejad. Allá él y sus secuaces. Tendrán que pagar sus crímenes ante el país y ante la historia. El pueblo Venezolano no acompaña a Hugo Chávez en su triste viaje de no retorno al suicidio moral.



* Gustavo Coronel es un veterano ingeniero de la industría petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979). Actualmente Coronel colabora en Petroleumworld como asesor editorial.





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