| Lo
que piensa el dictador
Gustavo Coronel*
21 de Mayo de 2007
Comenzando su nuevo viaje de visita a Fidel el dictador
echa el asiento del Airbus hacia atrás, ese
asiento que tiene su nombre grabado en cursivas letras
de oro, cierra los ojos y piensa. En estos momentos
de reflexión nadie se atreve a molestarle.
Sus servidores saben que es en momentos como estos
cuando el comandante toma sus grandes decisiones y
fragua el futuro de la patria, quizás de todo
el hemisferio.
“Si supieran”, piensa el dictador y se
sonríe. Quienes ven la sonrisa se alegran.
“El comandante ya está pensando en el
próximo paso”, susurran entre ellos.
El dictador está recordando, por enésima
vez, la casita de piso de tierra donde la abuela le
preparaba las arepas, allá en Barinas. “Cuán
lejos estamos de aquella pobreza”, piensa, mientras
abre los ojos un momento, para ver el lujoso interior
del avión que es de él, todo de él.
“Hay que ver lo que he podido hacer por la familia.
El viejo es Gobernador. Adán es Ministro y
mi principal consejero”.
A Argenis le hemos creado un puesto nuevo: Vice-Gobernador.
Aníbal es Alcalde en Sabaneta. ¿Cuándo
pensó Adelis que sería banquero y que
hoy estaría organizando la Copa América?
Hasta Narciso, la oveja negra, es ahora Coordinador
de Proyectos Revolucionarios con Cuba. Los primos
están bien colocados en PDVSA. “La verdad
es que no nos podemos quejar de la generosidad de
nuestro pueblo”.
Sonrió de nuevo. “Se acabaron para siempre
nuestras estrecheces económicas. Los muchachos
ya tienen sus fincas y sus empresas. Lo que no entiendo
es el prurito en comprar casas en Florida. Yo le he
dije a Marisabel que no adquiriera (por fin aprendí
a deletrear esa palabrita) propiedades en los Estados
Unidos, que eso se ve mal entre los pobres. Por eso
fue que tuve que salir de Miquilena, siempre empeñado
en irse a chequear a Boston”.
“La distribución de alimentos camina
viento en popa. Mientras aprieto el control sobre
la producción de comida las posibilidades se
hacen infinitas. Las empresas que suplen a Mercal
son nuestro camino cierto a la riqueza. No solo la
familia se beneficia sino que el pueblo lo agradece.
¡Tremendo dobleplei!”.
“Me preocupa un poco el desmadre en Barinas.
Argenis acumula mucha tierra allá. Eso siempre
crea resentimiento y es torpe, porque a la hora de
salir corriendo uno se puede llevar las fincas debajo
del brazo. Como lo mío no es tierra, la gente
no me acusa a mí directamente.
Afortunadamente tengo muchos ministros a quienes echarle
la culpa. Nadie se imagina lo útil que ha sido
para mí la mediocridad de esos ministros. Los
escojo por eso precisamente. ¿Qué hay
corrupción en Barinas? Boto a Albarrán.
¿Qué hay despelote en los hospitales?
Boto a la Urbaneja y a Capella. Pedro es mi ministro
más leal y, lo mejor que tiene, el más
incompetente. Estoy pensando seriamente en ponerlo
de vicepresidente porque Jorge es un loquito.
Lo de Maturín, con gallos y chillidos, fue
lamentable. El problema con Pedro es que pasa mucho
tiempo pariendo proyectos imprácticos. Le he
dicho ya que el teatro no puede llamarse Pedro, aunque
él argumenta que sería un ahorro porque
Teresa tiene seis letras”.
“Me tiene entusiasmado la película que
le estamos financiando a Danny Glover. La idea es
genial. Se trata de la historia de Toussaint L’Overture,
el negro quien libera a Haití del imperialismo
francés. Rima con Russian. Ya le di instrucciones
a Cilia para que le entreguen 20 millones de dólares
a Glover, quien nos hace mucha propaganda en USA.
Ese dinero lo podemos sacar de lo que nos queda de
la venta de bonos a Argentina”.
Lo bonito de esta película es que, en realidad,
será la historia de la nueva mezcla mitológica
que creó Fidel, lo que él llama en nuestra
intimidad el bolichávez. Esta es una combinación
muy poderosa, un Bolívar bien quemado, del
pueblo, que no nació en cuna de oro. Lo que
vamos a sembrar con esa película es la imagen
de un Bolichávez, nacido en choza, quien lleva
a cabo la verdadera revolución.
El avión ya está completamente estabilizado.
El cerebro del dictador continúa invadido de
pensamientos, algunos muy agradables, otros preocupantes.
“Ya Granier hace sus maletas. El problema que
vamos a tener ahora es con quien reemplazarlo a RCTV.
Yo tenía pensado poner allí a Rudy Rodríguez
pero William se equivocó de Rodríguez
y quien salió en gaceta fue Lil Rodríguez,
que parece, la pobre, el tío mayor de Rudy.
Pero, bueno, las cargas se enderezan en el camino.
Hasta ahora todo lo que he hecho me ha salido bien,
porque lo importante es eliminar lo que existía.
Crear algo nuevo es secundario al impacto que he logrado
con destruir lo anterior. Todavía estamos viviendo
del éxito obtenido con la total desintegración
de la PDVSA meritocrática.
¡Hasta los adecos y copeyanos están felices
de ver como barrí el suelo con los tecnócratas!
Los precios del petróleo me han dado más
tiempo para pensar en lo que queremos hacer con la
nueva PDVSA. Debo poner un poco de orden allí,
porque Vierma le está dando contratos a mucha
empresa pirata y eso no es conveniente para la producción.
Tenemos que mantener los 3 y medio millones de barriles
diarios que me dice Rafael que estamos produciendo”.
“Con la fuerza armada todo va bien. Me ha parecido
demasiado fácil, casi increíble, esa
rápida conversión al socialismo de los
soldaditos. Tenía razón Alberto Muller,
esos pobres muchachos no aguantan dos pedidas. Por
eso es que no puedo confiar en ellos y debo continuar
creando mi propia milicia”.
“Me comienza a preocupar seriamente de donde
va a salir toda la plata que necesito. Me dice Rodrigo
que los ingresos están bajando mientras mis
compromisos aumentan. Yo no puedo entender esto porque,
según me dice Rafael, estamos produciendo más
petróleo que nunca.
Uno de los dos me miente. Si no hay suficiente plata
las 14 refinerías que he prometido se quedarán
con los crespos hechos. El gasoducto para Argentina
está más quedado que María Cristina.
Para el Caribe, incluyendo a Fidel, necesito tres
mil millones de dólares al año. Para
Sur América mil quinientos millones. Tengo
que ahorrar en otras áreas.
No pienso pagarle a los gringos por la faja del Orinoco
y ya veremos que podemos parir con lo de la electricidad
y Cantv. Eso sí, tenemos que comprar los submarinos,
aunque haya que lanzar otra emisión de bonos
de PDVSA, porque son los que me van a permitir echarle
un gran vainazo a los Estados Unidos, y esto tiene
que ser antes de que se vaya Bush”.
“Definitivamente el problema de las promesas
es que, si no cumplo, quedo como un hablador de pendejadas.
Y ese es mi peor temor, ser visto en un futuro como
un hablador de pendejadas. Debo reconocer, sin embargo,
que las promesas son las que me tienen donde estoy.
¡Tengo que seguir montado en la bicicleta de
las promesas y pedalear cada vez mas fuerte!”.
El avión comienza a descender. El dictador
abre los ojos y ve a su alrededor. Todos lo están
mirando, anhelantes. Y les dice: “¡Ya
pensé lo que vamos a hacer. Y es de película!”.
Todos sonríen aliviados. Martín se acerca
con el cafecito. William se agacha y le ayuda a ponerse
los zapatos. Hay comandante para rato. Con este hombre
pensando, se dice Nicolás, no hay necesidad
de nada más.
El avión busca la pista rápidamente.
En el horizonte las primeras ruinas de La Habana anuncian
la llegada del ALBA.
* Gustavo Coronel es un veterano ingeniero
de la industría petrolera, miembro director
de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
Si deseas publicar un art�culo, env�alo a articulos@11abril.com
|