Mensaje a un presidente indigno




En una de sus más recientes apariciones públicas el presidente Hugo Chávez ha mostrado de nuevo su inmensa hipocresía. Lo que ha dicho, reseñado en noticierodigital.com
(www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=129178), constituye una clara burla para los venezolanos, burla que se agrega a los daños materiales y espirituales que le ha causado al país.

Dice Chávez: “La clase media debe entender que el gobierno bolivariano atiende sus intereses y los de todos los venezolanos”.
Digo yo: Ninguna clase ha sido mas castigada durante los últimos ocho años que la clase media. Ha sido excluida, insultada, humillada y el objetivo principal del odio de clases y racial sembrado por usted. La clase media está en peligro de extinción debido al empeño de su régimen. Miente usted descaradamente al decir que este “gobierno bolivariano” atiende los intereses de todos los venezolanos. Nunca había tenido Venezuela un presidente que sembrara mas desunión y lanzara mas veneno sobre la sociedad que lo que usted ha hecho desde que llegó al poder.

Dice Chávez: “Todos los venezolanos deben tomarse las manos y construir un país en paz. El que tenga algún veneno aproveche la navidad y échelo…”.
Digo yo: Su pedido es falso y demuestra el desprecio que usted siente hacia los venezolanos. Usted ha predicado el odio y el resentimiento social por ocho años. Parece demasiada coincidencia que su llamado al amor y a la paz venga ahora, dos semanas ante de las elecciones presidenciales en las cuales usted pretende perpetuarse en el poder. Usted carece de credibilidad ante la población a la cual llama a la paz. Nadie en Venezuela se equivoca ya en torno a sus intenciones. Ni quienes lo siguen, alborozados por obtener sus limosnas, ni quienes lo adversan por conducir el país a la ruina.

Dice Chávez: “A los que no se sienten revolucionarios, les digo que este hecho no es importante, ya que lo trascendental es que la persona sea un ser humano”.
Digo yo: Millones de venezolanos no se sienten revolucionarios, si por revolución se entiende el abuso de poder, el desperdicio de nuestro petróleo, las dádivas a gobiernos extranjeros, el lenguaje vulgar y primitivo, el odio contra los adversarios, la adoración de dictadores y terroristas y la corrupción generalizada en el ejercicio del poder. Yo no soy revolucionario así. La revolución que yo seguiría sería civilizada, dirigida al mejoramiento de la educación, salud y bienestar de nuestro pueblo, no a la creación de una sociedad carcomida por el odio. Su revolución ha constituido el peor crimen que se haya cometido contra el pueblo venezolano desde que los hermanos Monagas andaban por el mundo. Cuando usted habla de la importancia de ser humano es evidente que no se ha visto últimamente en el espejo. Véase en el espejo y comprenda que la humanidad no se parece mucho a la imagen que usted muestra. Humanidad es respeto, tolerancia, rectitud, dignidad, sobriedad en la acción, verdadera compasión. Usted carece de estos atributos esenciales.

Dice Chávez: “Todos debemos ser ciudadanos”.
Digo yo: Venezuela debe ser un país de ciudadanos pero usted ha promovido, durante ocho años, una sociedad de limosneros y parásitos del régimen: comida gratis, transporte gratis, aspirinas y jarabes gratis, bachilleres instantáneos, universidades degradadas, juventudes armadas, fuerzas paramilitares, empleados públicos vestidos de rojo escarlata como trágicos payasos. ¿Es esta la manera de crear ciudadanos? Los ciudadanos se crean educándolos sistemáticamente en el ejercicio de la ciudadanía, lo cual requiere adquirir conciencia de los derechos y de los deberes individuales, de un aprendizaje para la creación de riqueza, de responsabilidad cívica, independencia de criterio y deseos de contribuir al mejoramiento integral de la sociedad. Eso no es lo que usted ha hecho en sus ocho años de abusos en el poder; ¿Cómo se atreve a decir, entonces, que todos debemos ser ciudadanos, si usted ha promovido la creación de una clase intelectual y económicamente marginal?

Dice Chávez: “Los habitantes del Este y del Oeste deben sentirse todos iguales”.
Digo yo: Hubo épocas en Venezuela en las cuales los habitantes del Este y del Oeste se sentían mucho mas iguales. Eso ya no es cierto. Usted ha promovido activamente la creación de un océano de odio entre esos dos segmentos de la sociedad. Lo que usted ha hecho es tratar de que el Este y el Oeste sean igualmente pobres, igualmente marginales y que la gente del Oeste se sienta, en su gobiernito, no igual sino superior a la gente del Este. Usted no propugna la igualdad de clases sino el imperio de la pobreza y del odio de clases sobre el bienestar económico y la tolerancia. Lo hace como parte de una estrategia mádita para consolidarse en el poder político. Yo nací en el Oeste pero estudié, he trabajado duro y he vivido por mucho tiempo en el Este. Amo la Catia de mi niñez pero no quisiera vivir allí, cuidando mi par de zapatos y mi vida en cada esquina. La igualdad no puede ser sinónimo de nivelación hacia abajo.

Dice Chávez: “A los que dicen que Chávez está regalando oro negro a Cuba le respondo que ese petróleo es pagado”.
Digo yo: Usted miente. Ese petróleo es suministrado en base a un convenio decidido entre usted y Castro, altamente perjudicial para Venezuela, el cual involucra subsidios gigantescos de nuestro país hacia la dictadura castrista. Usted está cambiando petróleo por servicios de cuestionable calidad, de valor imposible de cuantificar. Usted está cambiando petróleo, recurso no renovable, por guardaespaldas, paramédicos, cambures y “lealtades”. Yo lo desafío a usted a presentar las cuentas con Cuba, auditadas por una organización independiente, cuentas en las cuales se demuestre que lo que viene de Cuba es “mas valioso” que lo que le damos a Cuba, como usted alega alegremente. Los venezolanos tenemos derecho a saber la naturaleza exacta de sus negocios con Castro, con Ahmadinejad, con Kim IL Sung, con Assad, con Mugabe, con Kirchner, con Morales, con Lula, con los estados del Caribe, ya que el dinero que usted maneja a su antojo no es suyo, sino de la nación. Su falta de transparencia y de rendición de cuentas ha sido una de las características más perniciosas de su régimen. En ese ambiente de inmensa caja negra que usted ha creado en la administración pública ha florecido, como nunca antes, la más espantosa corrupción.

Dice Chávez: “Si las encuestadoras dicen que tengo el 80% todavía creo que es bajo”.
Digo yo: Las encuestas se han llevado a cabo en Caracas, en Barquisimeto, en Maracaibo, en los estadios de béisbol, en donde la gente ha podido expresarse sin temor. Y esas encuestas no hablan del 80% para usted. Es una grosería de su parte decir esto, ya que no hay encuesta alguna que le dé a usted el 80% de las preferencias electorales. Sus encuestadoras favoritas y favorecidas, comenzando por la fallecida North America Opinion Research, pueden decir lo que usted quiera, pero hay un inmenso sector del país que no está con usted y que le disputará, palmo a palmo, sus pretensiones insensatas de convertirnos en otra Cuba, en otra sociedad, como la cubana, miserable y prostituida.




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Gustavo Coronel es un veterano ingeniero de la industría petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).





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