| Mensaje
a un presidente indigno
Gustavo Coronel*
17 de Noviembre de 2006
En una de sus más
recientes apariciones públicas el presidente
Hugo Chávez ha mostrado de nuevo su inmensa
hipocresía. Lo que ha dicho, reseñado
en noticierodigital.com
(www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=129178),
constituye una clara burla para los venezolanos, burla
que se agrega a los daños materiales y espirituales
que le ha causado al país.
Dice Chávez: “La clase media debe entender
que el gobierno bolivariano atiende sus intereses
y los de todos los venezolanos”.
Digo yo: Ninguna clase ha sido mas castigada durante
los últimos ocho años que la clase media.
Ha sido excluida, insultada, humillada y el objetivo
principal del odio de clases y racial sembrado por
usted. La clase media está en peligro de extinción
debido al empeño de su régimen. Miente
usted descaradamente al decir que este “gobierno
bolivariano” atiende los intereses de todos
los venezolanos. Nunca había tenido Venezuela
un presidente que sembrara mas desunión y lanzara
mas veneno sobre la sociedad que lo que usted ha hecho
desde que llegó al poder.
Dice Chávez: “Todos los venezolanos deben
tomarse las manos y construir un país en paz.
El que tenga algún veneno aproveche la navidad
y échelo…”.
Digo yo: Su pedido es falso y demuestra el desprecio
que usted siente hacia los venezolanos. Usted ha predicado
el odio y el resentimiento social por ocho años.
Parece demasiada coincidencia que su llamado al amor
y a la paz venga ahora, dos semanas ante de las elecciones
presidenciales en las cuales usted pretende perpetuarse
en el poder. Usted carece de credibilidad ante la
población a la cual llama a la paz. Nadie en
Venezuela se equivoca ya en torno a sus intenciones.
Ni quienes lo siguen, alborozados por obtener sus
limosnas, ni quienes lo adversan por conducir el país
a la ruina.
Dice Chávez: “A los que no se sienten
revolucionarios, les digo que este hecho no es importante,
ya que lo trascendental es que la persona sea un ser
humano”.
Digo yo: Millones de venezolanos no se sienten revolucionarios,
si por revolución se entiende el abuso de poder,
el desperdicio de nuestro petróleo, las dádivas
a gobiernos extranjeros, el lenguaje vulgar y primitivo,
el odio contra los adversarios, la adoración
de dictadores y terroristas y la corrupción
generalizada en el ejercicio del poder. Yo no soy
revolucionario así. La revolución que
yo seguiría sería civilizada, dirigida
al mejoramiento de la educación, salud y bienestar
de nuestro pueblo, no a la creación de una
sociedad carcomida por el odio. Su revolución
ha constituido el peor crimen que se haya cometido
contra el pueblo venezolano desde que los hermanos
Monagas andaban por el mundo. Cuando usted habla de
la importancia de ser humano es evidente que no se
ha visto últimamente en el espejo. Véase
en el espejo y comprenda que la humanidad no se parece
mucho a la imagen que usted muestra. Humanidad es
respeto, tolerancia, rectitud, dignidad, sobriedad
en la acción, verdadera compasión. Usted
carece de estos atributos esenciales.
Dice Chávez: “Todos debemos ser ciudadanos”.
Digo yo: Venezuela debe ser un país de ciudadanos
pero usted ha promovido, durante ocho años,
una sociedad de limosneros y parásitos del
régimen: comida gratis, transporte gratis,
aspirinas y jarabes gratis, bachilleres instantáneos,
universidades degradadas, juventudes armadas, fuerzas
paramilitares, empleados públicos vestidos
de rojo escarlata como trágicos payasos. ¿Es
esta la manera de crear ciudadanos? Los ciudadanos
se crean educándolos sistemáticamente
en el ejercicio de la ciudadanía, lo cual requiere
adquirir conciencia de los derechos y de los deberes
individuales, de un aprendizaje para la creación
de riqueza, de responsabilidad cívica, independencia
de criterio y deseos de contribuir al mejoramiento
integral de la sociedad. Eso no es lo que usted ha
hecho en sus ocho años de abusos en el poder;
¿Cómo se atreve a decir, entonces, que
todos debemos ser ciudadanos, si usted ha promovido
la creación de una clase intelectual y económicamente
marginal?
Dice Chávez: “Los habitantes del Este
y del Oeste deben sentirse todos iguales”.
Digo yo: Hubo épocas en Venezuela en las cuales
los habitantes del Este y del Oeste se sentían
mucho mas iguales. Eso ya no es cierto. Usted ha promovido
activamente la creación de un océano
de odio entre esos dos segmentos de la sociedad. Lo
que usted ha hecho es tratar de que el Este y el Oeste
sean igualmente pobres, igualmente marginales y que
la gente del Oeste se sienta, en su gobiernito, no
igual sino superior a la gente del Este. Usted no
propugna la igualdad de clases sino el imperio de
la pobreza y del odio de clases sobre el bienestar
económico y la tolerancia. Lo hace como parte
de una estrategia mádita para consolidarse
en el poder político. Yo nací en el
Oeste pero estudié, he trabajado duro y he
vivido por mucho tiempo en el Este. Amo la Catia de
mi niñez pero no quisiera vivir allí,
cuidando mi par de zapatos y mi vida en cada esquina.
La igualdad no puede ser sinónimo de nivelación
hacia abajo.
Dice Chávez: “A los que dicen que Chávez
está regalando oro negro a Cuba le respondo
que ese petróleo es pagado”.
Digo yo: Usted miente. Ese petróleo es suministrado
en base a un convenio decidido entre usted y Castro,
altamente perjudicial para Venezuela, el cual involucra
subsidios gigantescos de nuestro país hacia
la dictadura castrista. Usted está cambiando
petróleo por servicios de cuestionable calidad,
de valor imposible de cuantificar. Usted está
cambiando petróleo, recurso no renovable, por
guardaespaldas, paramédicos, cambures y “lealtades”.
Yo lo desafío a usted a presentar las cuentas
con Cuba, auditadas por una organización independiente,
cuentas en las cuales se demuestre que lo que viene
de Cuba es “mas valioso” que lo que le
damos a Cuba, como usted alega alegremente. Los venezolanos
tenemos derecho a saber la naturaleza exacta de sus
negocios con Castro, con Ahmadinejad, con Kim IL Sung,
con Assad, con Mugabe, con Kirchner, con Morales,
con Lula, con los estados del Caribe, ya que el dinero
que usted maneja a su antojo no es suyo, sino de la
nación. Su falta de transparencia y de rendición
de cuentas ha sido una de las características
más perniciosas de su régimen. En ese
ambiente de inmensa caja negra que usted ha creado
en la administración pública ha florecido,
como nunca antes, la más espantosa corrupción.
Dice Chávez: “Si las encuestadoras dicen
que tengo el 80% todavía creo que es bajo”.
Digo yo: Las encuestas se han llevado a cabo en Caracas,
en Barquisimeto, en Maracaibo, en los estadios de
béisbol, en donde la gente ha podido expresarse
sin temor. Y esas encuestas no hablan del 80% para
usted. Es una grosería de su parte decir esto,
ya que no hay encuesta alguna que le dé a usted
el 80% de las preferencias electorales. Sus encuestadoras
favoritas y favorecidas, comenzando por la fallecida
North America Opinion Research, pueden decir lo que
usted quiera, pero hay un inmenso sector del país
que no está con usted y que le disputará,
palmo a palmo, sus pretensiones insensatas de convertirnos
en otra Cuba, en otra sociedad, como la cubana, miserable
y prostituida.
* Gustavo Coronel es un veterano ingeniero
de la industría petrolera, miembro director
de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
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