| Venezuela:
¿La Futura Zimbabwe de América?
Jorge Combellas B., 11abril.com
21 de Septiembre de 2006
El viajecito turístico que acostumbra realizar
Chávez en el mes de Septiembre a Nueva York,
ha podido servirle al mandatario venezolano para intercambiar
ideas económicas con su “hermanazo”
Robert Mugabe, Presidente de Zimbabwe.
En una visita de Mugabe a Venezuela, Chávez
se atrevió a comparar los destinos revolucionarios
de las repúblicas de Zimbabwe y Venezuela.
Por cierto comparación nada novedosa ya que
la ha repetido sistemáticamente con mandatarios
de otras naciones con gobiernos totalitarios tales
como Irán, Cuba y Bielorrusia.
Pero ¿qué sabemos los venezolanos de
la situación actual de Zimbabwe y su hermana
revolución?, probablemente muy poco, aunque
deberíamos documentarnos para entender el sentido
de la comparación de Hugo Chávez.
Zimbabwe (antigua Rhodesia) ha sido gobernada por
Robert Mugabe desde 1980 (inicialmente como Primer
Ministro y a partir de 1987 como Presidente). Cuando
la popularidad de Mugabe comenzó a decaer en
el año 2000, su gobierno inició una
caótica campaña de redistribución
de tierras apoyándose en conceptos racistas
y orientando el odio hacia granjeros “elitescos”
y “blancos”. El gobierno de Mugabe ha
reprimido brutalmente todo intento del pueblo y los
grupos opositores que han criticado su gobierno. En
el año 2003 los grupos de oposición
al gobierno conjuntamente con los sindicatos del país
iniciaron una huelga solicitando la renuncia de Mugabe,
pero sus líderes fueron encarcelados, asesinados,
torturados e intimidados por el ejército y
miembros del partido de gobierno ZANU-PF. En marzo
de 2005, en una elección fraudulenta el gobierno
controló dos terceras partes del congreso lo
que permite a Mugabe cambiar la constitución
del país a su antojo.
Mugabe ha reiteradamente expresado en sus discursos
populistas que su gobierno está orientado a
los negros y a los pobres del país, sin embargo,
desde el inicio de su política de redistribución
de tierras la economía del país se encuentra
en ruinas, empobreciendo aún más al
pueblo y sometiéndolo a condiciones infrahumanas
y de hambruna nunca antes vividas.
Es inevitable, al leer el texto anterior, hacer el
ejercicio mental de encontrar el paralelismo entre
esta nación africana y la historia reciente
venezolana, y así entender el sentimiento de
hermandad de Chávez con Mugabe, mandatarios
de dos naciones sumidas en el más salvaje neo-fascismo
revolucionario.
Más allá de las evaluaciones políticas,
las cifras económicas de Zimbabwe hoy día
hablan por sí solas de la maravillosa economía
revolucionaria:
La actual inflación del país se calcula
en 1.200% (leyó bien, no es un error numérico:
mil doscientos por ciento), y se estima que para finalizar
el año será de 4.000% (cuatro mil por
ciento)., un claro deterioro de la ya caótica
situación del año 2005 cuando la inflación
alcanzó 580%.
El 80% de la población de Zimbabwe se encuentra
desempleada, y la mayoría de las personas afortunadas
que tienen trabajo devengan un salario muy inferior
a los niveles de pobreza extrema.
Más de 400.000 puestos de trabajo han desaparecido
del mercado laboral en el área agrícola
a partir del año 2.000.
Existe un desabastecimiento de pan en el país,
luego de que la producción de trigo se ha reducido
a partir de las reformas de redistribución
de tierras iniciadas en el año 2.000. El precio
de una barra de pan ha aumentado en 50% en la última
semana, a un precio de US $1,30 (Bs. 2.800), precio
inasequible para la gran mayoría del pueblo
de Zimbabwe, especialmente para los pobres.
A diferencia de Venezuela, Zimbabwe no produce petróleo,
por lo que su crisis no ha podido ser momentáneamente
apaciguada por los elevados precios del petróleo
en los mercados mundiales.
Zimbabwe es un claro ejemplo del destino de las naciones
que aplican políticas neo-fascistas revolucionarias,
y de cómo destruir una nación cuando
sus líderes están más interesados
en fomentar odios antes de aportar soluciones para
superar los problemas de la pobreza, el hambre, y
la violencia.
Los “hermanazos” Mugabe y Chávez
que recientemente asistieron a la cumbre de los No
Alineados en La Habana, Cuba, coincidieron también
en el día de su discurso ante la sala plena
de la ONU, y aprovecharon de acusar a los gobiernos
de Los Estados Unidos (e Inglaterra en el caso de
Mugabe) de cuanto mal existe en el mundo, demostrando
estar más interesados en su promoción
personal que en solucionar los problemas de sus países.
Probablemente no pasará mucho tiempo antes
de que ambos mandatarios vuelvan a encontrarse en
otro viajecito a otra conferencia, donde nuevamente
aprovecharán de arremeter contra instituciones,
diversas personalidades o gobiernos de países
donde se vive en verdadera democracia y con plenos
derechos de libertad de expresión.
¿Será el modelo político económico
de Zimbabwe el tan anhelado paraíso que ofrece
Chávez implantar en Venezuela?
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