| Maletines
del Sur
Miguel E. Antezana Corrieri
*
Gatosuelto.blogspot.com
16 de Agosto de 2007
La primera tarea fue “bolivarianizar”
todo. Luego de los cambios de nombre a cuanta institución
existiese, lo que siguió fue hacer las cosas
“revolucionarias”. Ahora, cuando las costuras
rojas, rojitas, son evidentes, el rumbo es hacia el
“socialismo del siglo XXI”. Sin embargo,
a nivel internacional, toda esa tremenda secuencia
lógica no puede mostrarse de la misma manera.
Desde que el ex militar golpista venezolano -hoy en
el poder- sin ningún titubeo dio a conocer
sus intenciones de ser un líder continental,
su estrategia se ha apoyado en una bonanza petrolera
que, por una mezcla circunstancial de factores, se
mantiene en el tiempo. No obstante, ese “nuevo
liderazgo latinoamericano” había que
mercadearlo, había que diferenciarlo para que
sumara voluntades, aunque sean anacrónicas.
Así, “Sur” fue la marca elegida,
principalmente por ser antagónica del “Norte”
y por todo lo que ello implica.
La muestra más polémica -desde nuestro
punto de vista- fue el cambio de nombre de la Comunidad
Suramericana de Naciones por el de “Unasur”.
Aunque alguna vez, en alguna reunión de mandatarios,
Chávez había asomado su capricho de
llamarla de esa manera, llama la atención que
los demás se plegasen a ese antojo sin mucha
resistencia. La creación de una petrolera suramericana
(Petrosur) todavía anda rodando por ahí,
pese a la recien creada Petroandina; y, el Banco del
Sur, según palabras de su acólito argentino
Nestor Kirchner, sería parido en los próximos
meses.
La “lógica” es clara: si Bush es
el rey del norte (por ahora), Chávez debe ser
el rey de sur (para siempre, si es posible). Si el
norte tiene (o tenía) el ALCA, el sur tiene
el ALBA (aunque sean cuatro pelagatos sus miembros).
Sin embargo, la gran diferencia con el norte es que
aquí hay mucho petróleo y muchos ingresos
que permiten mantener y hacer crecer el plan de crear
ese “imperio del sur”.
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En este sentido,
la injerencia venezolana en otros países apoyando
a grupos ultrosos, izquierdosos, socialistoides, a
través de remesas de billetes verdes, no es
ninguna novedad. En algunas naciones, en forma más
descarada que en otras, Chávez ha dado instrucciones
de comprar conciencias, voluntades y alimentar mentes
soñadoras, esperanzadas en un socialismo (¿del
sur?) que sí funcione, pese a haber fracasado
en el mundo entero.
Es por ello que tampoco resulta ningún descubrimiento
el ya manoseado caso del maletín con casi 800
mil dólares, que un venezolano intentó
ingresar de manera clandestina a la Argentina. ¿Cuántos
“maletines del sur” más han cruzado
fronteras, y alguien ha dicho algo al respecto? En
todo caso, lo rescatable del asunto son las consecuencias
que pudiera acarrear, en primera instancia, en la
nación gaucha y luego en aquellos gobiernos
satélites (o no) de Chávez.
A medida que los medios de comunicación argentinos
(esos medios que son la desgracia de la humanidad)
comiencen a destapar algunas ollas y se huelan sus
guisos, la nación sureña fruncirá
el ceño y no se tragará tan fácil
los favores de Venezuela a la patria; lo que no es
nada bueno para Kirchner, mucho menos para la esposa,
senadora, candidata y declarada “sucesora”.
No es gratuito que en Caracas apresuren una nueva
emisión de bonos conjunta con Buenos Aires,
para que la opinión pública siga agradecida
con el mecenas bolivariano.
A propósito de esta inesperada pero tremenda
milonga, sería bueno que en el Perú
se le revise con mayor acuciosidad el equipaje de
viaje al ex militar Humala y compañía
(léase familiares), sobretodo cuando regresan
a Lima desde Caracas; e inclusive a los nuevos videntes
peruanos que llegan de Venezuela, tras su milagrosa
operación de la vista. Quien quita que otros
“maletines del sur” circulen sin problema
–literalmente- por gente que se hace de la vista
gorda.
Lo mismo en el Ecuador. Ante el inicio de la campaña
para la Asamblea Constituyente, en la que Correa pretende
“ganar” (como si fuese un partido de fútbol
entre él y alguien más), en el que –conociendo
al personaje- habrá un evidente ventajismo
al utilizar el aparataje estatal a favor de “sus”
candidatos, y en el que por primera vez el Estado
será el gran financista, no sería extraño
que algunos “maletines del sur” se quieran
dar una vuelta por Quito.
Como dijimos, el caso del maletín no es cosa
de asombro, pero tampoco es una treta de la CIA, una
conspiración internacional, o una batalla más
en la guerra mediática contra Chávez,
cuyo único pecado es parecerse a Cristo por
compartir las riquezas venezolanas con todo el mundo,
menos con su población. Aunque éste
no multiplica panes, como que sí multiplica
maletines, “maletines del sur”. ¿Viste
querido?
* mantezan@cantv.net
Ilustración: Rayma
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