| ¿Qué
hacer el 2 de diciembre?
Miguel E. Antezana Corrieri
* (18 de Noviembre de 2007)
Gatosuelto.blogspot.com
20 de Noviembre de 2007
Quedan apenas dos semanas para el día crucial.
Catorce días para que un referéndum
apruebe o rechace las modificaciones que Hugo Chávez
pretende hacerle a la Constitución de la República,
esa misma que algún día se vendió
como la más progresista del mundo, todo un
orgullo bolivariano.
No pretendemos hacer un análisis sobre lo buena
o mala de la propuesta, tampoco sobre lo legal o ilegal,
o sobre lo constitucional o inconstitucional de todo
el proceso con el que se armó el paquete que
se pondrá a consideración de los votantes.
La idea es mostrar los escenarios que los venezolanos
deben enfrentar para tomar decisiones, de las que
dependerá el futuro de la sociedad y de sus
habitantes.
Es claro y notorio –sin ser un jurisconsulto-
que la “reforma” como tal, no lo es. Inicialmente,
el presidente de la República propuso la modificación
de 33 artículos los cuales, con ciertos argumentos
justificativos (que la Asamblea, que el pueblo, etc.),
terminaron siendo 69. El problema radica en que todo
este paquete modifica los principios fundamentales
del texto constitucional, cambia la estructura del
Estado e impone a la sociedad un pensamiento y ordenamiento
únicos basados en un llamado “socialismo”.
Todo ello va en contra de la actual Constitución.
Sin embargo, la propuesta pasó los “filtros”
y fue enviada al Consejo Nacional Electoral (CNE)
el cual, raudo y expedito, activó el procedimiento
para su aprobación en referéndum. Hasta
aquí, los antecedentes.
Escenario 1 - “Guerra Avisada”: La convocatoria
ya está hecha y la fecha fijada. De acuerdo
con el artículo 345 de la Constitución
vigente, “se declarará aprobada la Reforma
Constitucional si el número de votos afirmativos
es superior al número de votos negativos. La
iniciativa de Reforma Constitucional que no sea aprobada,
no podrá presentarse de nuevo en un mismo período
constitucional a la Asamblea Nacional”. Es decir,
no habla de una cantidad mínima de votantes
–como en el caso de los referendos revocatorios-
o cantidad relacionada con un proceso anterior –cantidad
que aprobó la Constitución vigente,
por ejemplo.
En este sentido, vaya o no vaya a votar el grueso
de la población, la reforma puede ser aprobada
por un grupo de simpatizantes del gobierno o por aquellos
que creen (en teoría) en las bondades de la
propuesta. En este escenario, con la abstención
sólo gana el gobierno, tal como lo hizo en
las elecciones parlamentarias, en las que la oposición
se retiró de la contienda. Así sean
sólo los funcionarios de confianza los que
voten (asumiendo que lo hagan afirmativamente) la
propuesta sería aprobada y los resultados deberían
ser aceptados por todos.
Escenario 2 – “El Silencio de los Inocentes”:
Uno de los elementos argüidos por quienes se
niegan a participar en el referéndum es la
parcialidad del CNE y todos los sistemas automatizados
para captar, consolidar y dar los resultados de los
votos emitidos. Hay quienes afirman que “de
nada sirve ir a votar, si después el voto es
cambiado por la maquinita”. Sin embargo, los
que la contraponen aseguran que si “la gran
mayoría asiste y vota, no habrá forma
de que nos cambien los resultados”.
La verdad del asunto es que, asumiendo que sea cierta
la parcialidad del árbitro y los oscuros manejos
en los resultados, la verdadera voluntad popular no
será respetada sino aquella que sale del Palacio
de Miraflores. La masiva asistencia sólo serviría
para avalar la “fiesta democrática”
organizada por el CNE, cuyos resultados deberían
ser aceptados por todos.
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Escenario
3 – “Marea Roja”: Chávez
ya convirtió -hace mucho tiempo- este referéndum
en otro plebiscito a su mandato y a lo que él
encarna. Quien vota en contra de la reforma, vota
en contra de él. En teoría, si al caudal
de votos que obtuvo el año pasado en las elecciones
presidenciales (en el anterior plebiscito), se le
añaden los miles y miles de venezolanos que
se han venido beneficiando de las obras, misiones
y acciones del gobierno revolucionario, la propuesta
sería aprobada sin ningún problema.
La marea roja de chavistas convencidos, convenidos
y conversos basta para tumbar cualquier pretensión
contrarrevolucionaria.
Aquí no hay nada que hacer ni argumento que
valga, con Chávez manda el pueblo y el pueblo
quiere esa reforma, así le digan cómo
se llamará su hijo, cuándo y cuánto
comer o qué carrera debe estudiar para la futura
sociedad socialista. Y este resultado, debería
ser aceptado por todos.
Escenario 4 – “Operación Oxígeno”:
Hasta el momento de redactar este corto análisis,
el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se había
manifestado sobre un recurso intentado días
atrás por el movimiento estudiantil (opositor)
venezolano. De acuerdo con lo que se solicita, y con
los argumentos expuestos, el referéndum debe
ser pospuesto ya que la sociedad no está lo
suficientemente informada sobre el tema que tiene
que decidir. La gran sorpresa sería que el
TSJ les dé la razón, por lo que sólo
correríamos un determinado tiempo los escenarios
uno, dos y tres, y eliminamos el cuarto. Esta decisión
del Tribunal, debería ser aceptada por todos.
Escenario 5 – “Bodas de Oro”: Aquí
el movimiento estudiantil es el protagonista. Precisamente
hace 50 años, un 21 de noviembre de 1957, un
grupo de estudiantes de la Universidad Central de
Venezuela (UCV), se unió a la cadena de repudio
que tuvo la pretensión del general Marcos Pérez
Jiménez de mantenerse por cinco años
más (supuestamente) en el poder. Coincidencialmente,
los estudiantes de la UCV contaron con el apoyo de
los de la Universidad Católica Andrés
Bello (UCAB), en lo que sería el preámbulo
de la huelga nacional del 21 de enero de 1958, la
que sería determinante para la caída
del dictador Pérez Jiménez el día
23.
Cincuenta años después, en esta oportunidad,
los estudiantes intentaron una acción ante
el TSJ que, de no ser favorable, abre el camino a
los escenarios uno, dos y tres, en los que la sociedad
tiene el poder de decidir qué hacer. Sin embargo,
este movimiento tiene la gran posibilidad de ser el
garante -bajo ciertas condiciones de transparencia-
de que la voluntad popular sea aceptada y respetada
en el caso de que todo el mundo decida participar
en el referéndum, y asumiendo como válidas
todas las encuestas que arrojan una mayoría
rotunda del “No” a la reforma. En este
caso, los estudiantes promoverían el verdadero
poder popular, el poder de las masas, que no permitiría
un intento de fraude. Y ese verdadero poder popular
actuaría –precisamente- para que el resultado
sea aceptado por todos.
Corolario: El año pasado, el candidato de la
oposición venezolana ofreció “ganar
y cobrar”. Sabemos que no ganó, no sabemos
si cobró, pero sí sabemos que contribuyó
a incrementar el descrédito de la clase política
y de aquellos que asumen un liderazgo inexistente
en una sociedad inconsciente.
Hoy, la sociedad venezolana se encuentra ante la incertidumbre
de qué hacer el domingo 2 diciembre. Una sociedad
desorientada, desinformada, desunida, es carne de
cañón para el totalitarismo, el autoritarismo
y la desesperanza. En la conciencia de los votantes
está el destino del país.
* mantezan@cantv.net
Ilustración: Rayma
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