| Una victoria
inteligente
Miguel E. Antezana Corrieri
*
Gatosuelto.blogspot.com
03 de Diciembre de 2007
La jornada de este 2 diciembre pasará a la
historia como una no apta para cardíacos. Ya
sea por el acostumbrado suspenso que le coloca el
Consejo Nacional Electoral (CNE) a todo acto comicial,
ya sea por el alto nivel de abstención que
hizo dudar la posibilidad de victoria (para ambos
bandos), o ya sea por la simple y clara posibilidad
de “lo que puede venir” ante el escenario
de perder -o que se haga perder- la opción
del “NO”, el final fue de película.
Analicemos actores y actos puntuales:
Los estudiantes: Sin duda más que actores,
protagonistas. El hecho de estar ahí, “al
pie del cañón”, seguramente hizo
pasar apuros a la sala situacional de Miraflores.
Su actuación no acabó con la introducción
de un recurso ante al Tribunal Supremo de Justicia,
mucho menos con la decisión de ir a votar masivamente
por el NO; la posibilidad cierta de su reacción
ante una voceada y creíble manipulación
de resultados, pudiese haberse convertido en el inicio
de una espiral incontrolable por Chávez. Definitivamente,
los estudiantes llegaron para quedarse.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ): El actor emergente
inútil. Dicen que la justicia es ciega y la
esperanza lo último que se pierde; pero que
va, el TSJ es una institución perdida. Con
argumentos descabellados -hasta para un lego en la
materia- el Tribunal fue tumbando uno a uno los recursos
que la sociedad introducía para impedir la
consumación de un delito de proporciones bestiales.
La “reforma” per se, ya era una brutalidad
por la forma y por el fondo; sin embargo, esta instancia
se lavó las manos en todo momento. Sus argumentos
fueron algo así como, alguien amenaza a una
persona con un cuchillo, pero no intervengo porque
“todavía” no te ha hecho nada.
Su actitud ha sido tan peligrosa que abre la opción
cierta y real para que la sociedad haga su propia
justicia, ya que el TSJ no la administra adecuadamente.
La oposición “organizada”: O sea,
los partidos y “dirigentes” políticos
de oposición. Para lo único que sirvieron
fue para darle un soporte legal a la presencia del
Bloque del NO ante el CNE. ¿Movieron masas?
Sí. ¿Participaron activamente por el
NO? Algunos. ¿Estaban dispuestos a dar el todo
por el todo? Lo dudamos. La actitud triunfalista de
algunos, cuando la gran triunfadora fue la sociedad
en pleno, la sociedad valiente que se atrevió,
fue lo más patético de la madrugada
de este lunes. Ellos no son protagonistas, son actores
invitados… y de vaina. Mientras no se renueven,
física y mentalmente, cualquier arremetida
de la maquinaria del gobierno -que aún conserva-
los puede destrozar y llevarse a otros en su intento
por sobrevivir.
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La abstención:
No fueron miles, fueron millones de venezolanas y
venezolanos que pusieron en peligro la estabilidad
del país. Según el propio Chávez,
la abstención lo perjudicó a él.
De ser cierto, está asumiendo que dichos votos
eran a favor de su opción, lo cual es equivocado.
Lo único cierto es que esa masa de gente, quizás
temerosa, quizás apática, quizás
desentendida, es una masa ignorante, inconsciente
e irresponsable. Es una masa que puso en peligro la
posibilidad de victoria del NO y que es tan responsable
de lo que pase o no pase en el país. Mientras
esa gente exista, no se podrá madurar social
y políticamente.
El gobierno: O sea, Chávez y más nadie.
Su participación fue en todo momento descarada,
abusiva y delincuencial. En la “campaña”
hecha a los trancazos, en la que hubo que adaptarse
a su caprichoso cronograma, en la que todos tuvieron
que soportar los abusos de la utilización del
aparato estatal y del dinero público, Chávez
demostró lo poco que le interesan las leyes
y cuál es su visión de cómo hacer
las cosas, por encima de quienes lo adversan. Su confesión
en la madrugada de manejar los resultados minuto a
minuto, de “meditar” qué hacer,
mientras la sociedad se desvelaba en tensión,
con angustia, demuestra la nula imparcialidad del
árbitro y da soporte a las versiones extraoficiales
que circularon toda la noche. Tras ocho años
de gobierno ineficaz, inepto, inútil, su proyecto
político recibe una estocada mortal que traerá
cola, no sólo en Venezuela, sino también
es sus satélites (léase Bolivia, Ecuador,
Nicaragua).
La de este 2 de diciembre no es la gran victoria,
no es la derrota definitiva de Chávez y de
todo lo que él representa. Es cierto que es
un duro golpe –sobretodo para su ego- dado que
él se encargó de darle un carácter
plebiscitario al asunto. Sin embargo, hay que recordar
que el ex militar golpista ha demostrado ser un individuo
rencoroso, resentido y que no juega limpio. En sus
manos tiene –todavía- una Ley Habilitante
que le permite legislar en lo que le dé la
gana… y seguro que lo va a hacer.
La “revolución” está herida.
Seguirá siendo “bolivariana”, pero
los venezolanos valientes le dieron un parado a su
“socialismo del siglo XXI”. Hay que tener
mucho cuidado con las próximas acciones rojas
rojitas. Esta victoria tiene que ser una victoria
inteligente, meditada, calculada, tener claro qué
hacer y cuándo hacerlo. Por lo pronto, después
de muchos años -al parecer- esta será,
al fin, una feliz navidad… si es que ningún
decreto bolivariano lo impide.
* mantezan@cantv.net
Ilustración: Rayma
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