| Hugo Chávez
Frías
Diarrea por la boca= Constipación de las Ideas
(I)
Víctor García
Crespo
15 de Diciembre de 2007
Cuando Hugo Chávez no tuvo otra opción
que reconocer el triunfo del NO en el referéndum
acerca de su propuesta de reforma constitucional,
tuvo un corto romance con la magnanimidad al reconocer
la victoria de sus adversarios. Inmediatamente, los
pocos pensantes que le siguen y la mayoría
de los eunucos políticos que sumisamente aplauden
y se rinden a sus decires, recalcaron su talante democrático
para contrastar la opinión de aquellos que
lo han llamado totalitario y dictador. Hasta la oposición
elogió su conducta.
Más, Al Que Nace Barrigón, Ni
Que lo Fajen Chiquito
Al día siguiente, sin embargo, como
si él existiera con la intención de
vivir mas como una advertencia para el resto del mundo
político que como una parte del mismo,
Hugo Chávez se cansó de ser magnánimo
y, ante la presencia del Alto (¿Bajo?) Mando
Militar y dirigiéndose por televisión
a todos los venezolanos, calificó la victoria
de la oposición como “una victoria de
mierda” Acto seguido, ha vuelto a su acostumbrada
estrategia política de explotar el sentimiento
del proletariado venezolano utilizando su “apasionada”
retórica llena de los recurrentes y obstinantes
clichés anticapitalistas y antiimperialistas,
los cuales adereza con insultos y descalificaciones
a sus adversarios estimulando la lucha de clases en
aras de cimentar sus inocultables fines totalitarios.
Todo ello, como siempre, acompañado de una
arenga llena de nacionalismo patológico y excesivo
populismo que han caracterizado sus nueve años,
no de gobierno sino de continua campaña política-electoral,
en detrimento de una gestión eficiente en función
de todos los venezolanos.
Fue una Derrota Evidente y Conclusiva
Si bien la diferencia entre el Si y el No fue estrecha,
el hecho cierto es que el 75% de la población
venezolana decidió no convalidar la reforma,
bien porque votó NO o se abstuvo de votar.
Para Hugo Chávez, sin embargo, este abrumador
rechazo no constituye rechazo alguno. A su juicio,
ello fue mas bien un error de los venezolanos
producto de su “inmadurez, flojera, falta de
conciencia revolucionaria, traición, carácter
pitiyanqui” y otros adjetivos similares que,
sin ambages, él le ha endilgado a la sociedad
venezolana que no le dio su voto. Chávez, a
menudo olvida que “la justicia consiste en no
causar daño a los hombres y la decencia en
no ofenderlos.
El Voto Socialista
Chávez afirma que el voto por su reforma fue
un voto por el socialismo. ¿Es esto real? La
respuesta es un rotundo NO, pero veamos: Sería
absurdo negar que Hugo Chávez disfruta del
apoyo de un sector importante de la población,
especialmente de las clases más necesitadas.
Sin duda, lo mas positivo de su gobierno ha sido el
énfasis que desde el inicio puso en los problemas
sociales. Es una semilla que ha sembrado y aquellos
que nos oponemos a él y a su gobierno quisiéramos
verla germinar al fin. Lamentablemente, más
que atenderla con efectividad, Chávez ha hecho
de la pobreza su profesión gracias a lo bien
pagado que está como consecuencia del ingreso
petrolero. Para él, pareciera que la pobreza
es el estado ideal del venezolano porque tal condición
le permitirá explotarla y disfrutar el poder
hasta su muerte. “Ser rico es malo”, no
se ha cansado de repetir. Mientras tanto, peca descaradamente
por omisión al permitir una corrupción
rampante que ha enriquecido una buena parte del contorno
de sus colaboradores. Su única acción
al respecto ha sido reconocer que la corrupción
existe. Un reconocimiento destinado exclusivamente
a sus adeptos de manera que no pierdan la esperanza
que “algún día” la corrupción
tendrá coto. Y es que el uso de los cuantiosos
ingresos del oro negro le ha permitido a Chávez
alimentar con facilidad las esperanzas de los pobres
a tal grado, que hay razones para pensar que es muy
posible que la relación entre muchos de ellos
y él esté alcanzando las características
de un culto. Chávez no ha tenido escrúpulos
en utilizar niños, entre 4 y 10 años
de edad, debidamente entrenados para que hablen de
los meritos de la revolución y la grandeza
del líder, violando así no solo la integridad
del niño sino la dignidad de los padres. Por
otra parte está más que documentado
a través de videos las arengas y regaños
con los que increpa a sus seguidores cuando estos
reclaman o se salen del “guión”
durante sus alocuciones. Igualmente, es digno de un
análisis socio-político el hecho de
que esos pobres que lo apoyan crean, con sinceridad
y vehemencia, que los grandes males del gobierno no
pueden ser responsabilidad de Chávez, sino
de sus colaboradores. Chávez está conciente
y disfruta saber que sus seguidores desconocen los
fundamentos de la gerencia. Ignoramos si el pensamiento
Hiltleriano ha influenciado a Hugo Chávez,
pero no deja de causarnos alarma que el nazi una vez
afirmó “Cuanto afortunados son los gobernantes
cuando administran a un pueblo que no piensa”
el gobernante, “utilizando una propaganda inteligente
y hábil puede hacer que el pueblo vea el cielo
como el infierno o una vida llena de penurias como
un paraíso.
En síntesis, en un gran porcentaje, el voto
por el socialismo fue un voto sin connotación
ideológica pero sin duda fue un voto por Hugo
Chávez, el cautivador de masas depauperadas
gracias a su chequera petrolera. Sin duda, la Revolución
Socialista Bolivariana es la mejor Revolución
que el dinero haya podido comprar.
Sería interesante llevar a cabo una investigación
socio-política donde la hipótesis condicional
a comprobar fuera “Si Hugo Chávez no
dispusiera de los ingresos petroleros su liderazgo:
a) No existiera o b) Fuera de pacotilla” Algo
nos dice, que una de las dos conclusiones se confirmaría.
Hugo Chávez vs. Socialismo del Siglo
21
A la par de su delirio egocéntrico, Hugo Chávez
se ha constituido en el heraldo de la ideología
denominada “Socialismo del siglo 21”,
la cual no es más que un socialismo con nombre
rebuscado para aplicar la tradicional proposición
marxista del socialismo original con ciertos agregados
formales de tipo conceptual que algunos autores han
considerado pertinentes bien para excusar los fracasos
históricos de los ensayos socialistas o para
motivar el continuismo de la utopía original.
Probablemente, Chávez es socialista, o al menos
lo fue. Sin embargo, el problema yace en que, hoy
por hoy, él se considera supra -socialista.
El disfrute del poder parece haberlo convencido que
sin él la ideología socialista carece
de fundamento. Si fuéramos partidarios de tal
ideología es muy posible que estuviéramos
conspirando para sacarlo del mandato y colocar el
poder en manos de un cuerpo colegiado que discuta
y analice cada situación, que le quite la chequera
y cuya norma fundamental sea la prohibición
de los caprichos del líder. Por supuesto, Venezuela,
como en todo país, se merece un debate sobre
las diferentes ideologías. Chávez, sin
embargo, no aceptaría confrontar sus ideas
en un debate público con un académico
de altura que lo adverse ideológicamente. De
hecho, el Dr. Herman Escarrá lo retó
con respecto a la reforma constitucional y Chávez
hizo mutis. También se le retó en las
elecciones presidenciales e ignoró el reto.
Algo nos dice que su formación socialista la
obtuvo compaginando sus emociones con las exigencias
de un crucigrama del marxismo designado al efecto.
Solo las mentes dogmáticas pueden creer que
la única alternativa al capitalismo es el socialismo.
Ello niega la ciencia y la capacidad de transformación
que tienen los seres humanos. Pero esto lo trataremos
en otro artículo. Hugo Chávez no es
Socialista, él es Chavista.
El Principio del Fin
Fidel Castro dijo años atrás que la
democracia venezolana había desaprovechado
la oportunidad de construir la Suecia de Latino America
al despilfarrar los cuantiosos recursos que el país
dispone. Chávez, a su vez, ha tenido a su disposición
los recursos financieros mas altos de la historia,
lamentablemente los está dirigiendo para construir
un país que emule la miseria del pueblo cubano.
Afortunadamente, el inicio del fin del Chavismo comenzó
el 2 de diciembre del 2007. Sabemos que llevará
más tiempo del que quisiéramos pero
aconsejamos a Hugo Chávez que empiece a construir
un inmenso pozo séptico para ir desechando
las victorias futuras del pueblo venezolano.
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