| Despertaron
Nuestros Hijos
Víctor García
Crespo (Anterior Profesor de la UCV
y UCAB)
06 de Junio de 2007
Muchos lamentamos hoy haber perdido la juventud porque
crecimos. Muchos estamos confundidos porque les decimos
a los jóvenes que cometen un error al creer
que la inteligencia sustituye a la experiencia mientras
que nosotros cometemos el error al creer que la experiencia
es un sustituto de la inteligencia. Más, en
medio de esta añoranza y confusión acerca
del inevitable pasaje de la juventud a la vejez, hay
caminos que los mayores siempre hemos señalados,
especialmente a los hijos para que, una vez que el
calor de la juventud los encienda y empiecen a transitar
la vía en busca de un futuro, traten de transitarlos
cargados de educación pero enarbolando las
banderas de la libertad, justicia y equidad. Porque
todo ser humano con años a cuestas está
conciente que toda sabiduría o conocimiento
será inútil si ambos no se aplican o
se ejercen en un mundo donde las ideas de los hombres
puedan divergir sin dejar de convivir.
Hasta solo hace unos días, en la patria nuestra,
Hugo Chávez, parecía navegar libremente
hacia la culminación de sus ambiciones totalitarias.
Una dirigencia opositora derrotada parecía
conformarse con esporádicos despertares del
pueblo opositor, no por iniciativa de ellos sino más
bien por las peripecias estimulantes del teniente
coronel con sus medidas cortantes de la libertad de
expresión y de impunidad jurídica. De
repente, Hugo Chávez decidió cerrar
el medio televisivo más importante del país
con supuestos argumentos legales pero inocultables
y evidentes intereses políticos. La jugada,
sin embargo, trajo esas consecuencias imprevistas
las cuales, tal vez, Hugo Chávez jamás
imaginó, y con su acción detonó
el disparo que despertaría a un sector que
hasta hace poco parecía hacernos creer que
nuestros esfuerzos por señalarles y abrirles
caminos habían sido en vano: La Juventud Estudiantil
de Venezuela.
Aquellos a quienes los años ya nos pesan, hemos
visto con orgullo como los caminos que una vez señalamos
han empezado a sentir los pasos de cuerpos frescos
y lozanos enarbolando el legado de las banderas de
libertad, justicia y equidad y que se resisten a aceptar
una revolución estigmatizada por un solo pensamiento
ideológico donde, según las propias
palabras del mandatario venezolano, “cada espacio
institucional tiene que estar al servicio del denominado
socialismo del siglo XXI bajo la consigna de Patria,
Socialismo y Muerte”. Los estudiantes venezolanos,
habiéndose formados en aulas donde siempre
aprendimos y enseñamos que solo la lucha de
las ideas permite acercarse a la verdad , la cual,
por escurridiza e incierta, requiere que todas las
ideas vivan en paz en medio de la diatriba, están
concientes que su futuro está en peligro si,
una vez que culminen sus estudios, tienen que aceptar,
para sobrevivir, consignas donde el amor a la patria
se pretende reducirlo a un solo pensamiento ideológico
o en su defecto conduce a la Muerte.
Voceros del gobierno, fieles a ese empeño en
cultivar la lucha de clases para justificar su revolución
no han vacilado en calificar la protesta estudiantil
como clasista, llamándolos hijos de ricos,
otros han hecho llamados a los sectores mas populares
de las barriadas del país a estar prestos a
salir a la calle a confrontar las marchas, bajo la
premisa que las protestas estudiantiles no son mas
que una expresión disfrazada de los frustrados
golpistas del 11 de abril. Por su parte, los estudiantes
han confirmado que son genuinos en sus demandas y
autónomos en su dirección, refutando
el intento de “oligarquizarlos” afirmando
“nosotros somos los barrios” fundamentados
en que agrupan todas las universidades del país.
Sin duda, el mapa político venezolano, de ahora
en adelante, tiene un nuevo protagonista con una fortaleza
que puede convertirse en avasallante.
Dada la naturaleza del gobierno venezolano, manipulador,
cercenador y calumniador del que se le opone, no podemos
asegurar si este movimiento estudiantil logrará
echar las raíces que con anhelo esperamos,
pero no hay duda que una nueva semilla está
ya sembrada y empezó a germinar. Pronto, la
Asamblea Nacional tendrá que oírlos,
logro inédito desde que el gobierno tiñó
completamente de rojo el parlamento, y al menos por
un día habrá una voz disidente en el
supuesto recinto de la representación popular.
No vacilamos en creer que más de un diputado
tratará de desacreditarlos o, lo que es peor,
subestimarlos o maniobrar para reducir sus acciones.
A esos diputados, es bueno recordarles que de los
15.921.937 venezolanos inscritos en el registro electoral,
casi 10 millones de venezolanos no votaron por Hugo
Chávez el 4 de diciembre pasado, bien porque
votaron en contra o porque se abstuvieron, es decir,
mas del 60%. En otras palabras, la mayoría
de los venezolanos no votó por el proyecto
político que pretende imponerse. Aun dentro
de las mismas fuerzas del gobierno, ya empiezan a
oírse voces disidentes a las cuales ya el presidente
ha empezado a desacreditar y a amenazar.
A esos jóvenes estudiantes venezolanos vaya
nuestra solidaridad y que sepan que enorgullecen a
millones de venezolanos que no cesaremos en luchar
porque se rescaten la pluralidad de ideas, independencia
institucional y la seguridad personal y jurídica.
Sin embargo, no deben olvidar que el compromiso que
han adquirido tiene ante si un adversario que no ha
ocultado que la violencia, eventualmente, puede ser
el arma para eliminar a los “contrarrevolucionarios”
y que no vacila en sus arengas a incluirnos a todos
el “saco de la contrarrevolución”
solo porque no comulgamos con sus ideas. Será
una lucha ardua, dura y larga cuyos frutos dependerán
del mismo pueblo venezolano.
A esos jóvenes venezolanos que hoy inspiran
a millones de compatriotas es bueno recordarles que
un filósofo una vez dijo: “La peor corrupción
que a la juventud se le puede hacer es enseñarla
a mantener en alta estima a aquellos que piensan de
una manera similar a uno y subestimar a aquellos que
piensan de una manera diferente”. No hay duda
que los diputados y voceros del gobierno tratarán
de subestimarlos, pues ellos conciben un mundo homogéneo
donde un solo pensamiento brille. Simplemente, no
se dejen, enseñen Ustedes a ellos que sus mentes
son libres e incorruptibles porque creen sin vacilación
que la verdadera libertad del ser humano reside en
su libertad a pensar diferente, a expresar ese pensamiento
sin miedo y estimar por igual al que pueda pensar
diferente.
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