| La Revolución
Socialista Bolivariana: O La Falacia de la Igualdad
Víctor García
Crespo
18 de Octubre de 2006
El fraude de las revoluciones socialistas, en
todos los casos, ha consistido en que,
una vez que han sido victoriosas en aras de lograr
la igualdad y la justicia social, han logrado conformar
una Nueva Clase: la nueva clase dirigente de la
nueva sociedad, una novel especie de oligarquía
o burguesía cuya principal característica
ha sido ocultar su elitismo ante el sentir popular
a través del constante manejo y lavado cerebral
ideológico. La clave consiste en tratar de
hacer exitosa una campaña dirigida a sembrar
en la población miedo y temor, en especial
y lamentablemente en los más ignorantes, por
todo movimiento que pueda considerarse contrarrevolucionario
sin dejar de buscar y percibir las prebendas del poder
que consideran como suyas por los supuestos sacrificios
que han hecho en aras de la revolución.
Hechos, no palabras, hacen gráfico este fraude.
Poco años después del triunfo de la
Revolución Rusa, en los pueblos donde la pobreza
era mas devoradora aparecieron tiendas y se crearon
sitios lujosos especiales para los jefes de departamentos,
ejecutivos y directores de las fábricas y comités
del partido comunista soviético. El pueblo
ruso solía decir “allí va la nueva
burguesía”, pero estaban equivocados,
lo que presenciaban era el nacimiento de la nueva
clase oligarca que sustituiría la de Zar. Mucho
más cerca de nosotros se encuentra la “venerada”
Revolución Cubana. Para evidenciar lo afirmado
anteriormente basta con remitirse a lo que el propio
adalid de dicha Revolución confesó hace
un año en relación a los males que podrían
destruir su revolución: Fidel Castro afirmó
que era imperativo “…corregir nuestros
errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios:
mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes
de suministro de dinero de los nuevos ricos. Por eso
estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio
total de nuestra sociedad” .Uno se pregunta
qué confianza puede tener el pueblo cubano
en un sistema socialista que a pesar de haber mantenido
por mas de cuarenta años el control absoluto
de la vida política, social y económica
de sus ciudadanos, reconoce que en todo ese periodo
han sido incapaces para combatir las desviaciones
que provoca la ambición (¿necesidad?)
del dinero. En este mismo orden de ideas podríamos
recurrir a cubanos que se oponen a la Revolución
Cubana, como Gabriel Puerta, quien ha denunciado que
“los hermanos Fidel y Raúl Castro y el
yerno, Luis Alberto Rodríguez, controlan un
imperio económico montado sobre los organismos
estatales, que conforman el Grupo de Administración
Empresarial (GAESA), que factura casi mil millones
de dólares al año y eso se evade al
exterior sin pasar por las arcas del Estado. Otro
caso conocido es el de "los US $ 3.900 millones".
El gobierno de Castro cambió billetes de dólares
viejos por nuevos en el banco suizo UBS, pero el dinero
no reingresaba al Estado sino que iba a parar a cuentas
particulares. Por esa causa el UBS recibió
una multa de US $ 100 millones. Aun si ignoráramos
esto ultimo por provenir de un “enemigo de la
revolución”, solo nos queda decir que
a confesión de partes relevo de pruebas y que
las autocríticas revolucionarias del líder
cubano son, muy probablemente, un artificio propagandístico
adicional para vender la idea de “sinceridad
política” y con ello ocultar los privilegios
y abusos de la dirigencia revolucionaria cubana.
Por su parte, en la sui géneris Revolución
Socialista Bolivariana los venezolanos observamos
día a día como los dirigentes bolivarianos
y la cuota parte de las Fuerzas Armadas que han sucumbido
ante el delirio revolucionario, mas por los privilegios
y el poder que les han otorgado que por principios
socialistas, muestran, sin decoro alguno, los usufructos
del poder a través de sus posesiones personales,
vehiculares y de habitación que sin duda están
más allá de sus medios económicos.
Los restaurantes del este de Caracas, donde suele
ir la gente pudiente, cuentan hoy día con una
clientela revolucionaria que al compás de libar
el mejor escocés conversa acerca de los méritos
del presidente Hugo Chávez cuando declaró
que “ser rico es malo”. Tan contundentes
son los hechos que evidencian la existencia de la
burguesía bolivariana, que la sabiduría
popular ya acuñó el término “Robolución”
para representar los aconteceres de los privilegiados
revolucionarios.
Para muchos revolucionarios honestos, que sin duda
los hay, hechos como los descritos serán etiquetados
como desviaciones que ocurren en las etapas iniciales
de cualquier revolución pero que serán
curadas y eventualmente eliminadas en la medida que
el socialismo se consolide. Como estamos lejos de
ser pronosticadores de oficio de la sociedad venezolana,
como parecen ser los que sueñan con la Revolución
Bolivariana, no nos arriesgamos a predecir la imposibilidad
de un sistema futuro donde los venezolanos no seamos
explotados y forjemos un sistema legal que nos proteja
de los abusos del poder. Sin embargo, no tenemos duda
que ello dependerá de los venezolanos mismos
y la devoción que podamos tener por las ideas
de solidaridad y sobre todo de libertad. Más
ello es una búsqueda y no una imposición.
Pensar que la única solución para acabar
con la injusticia es a través del socialismo
demuestra el carácter dogmático de tal
proposición pues niega, solo porque así
se asume, otras opciones de las abundantes y múltiples
variables de la filosofía política.
Ello solo muestra como es posible que el ser humano
pueda cegarse por sistemas preconcebidos. Es por ello
que gran parte del mundo se niega a aceptar que el
sistema socio-político en el cual viven sea
impuesto desde arriba a través de reglas autoritarias;
porque se ha demostrado que el autoritarismo es la
forma de gobierno mas objetable que pueda existir.
Pensar que le Revolución Bolivariana y el socialismo
del siglo XX1 que proclaman, es la única guía
para el futuro de Venezuela no solo es una mala guía
o al menos una muy cuestionable, dadas las experiencias
al respecto, es también una mala guía
para su mentor, Hugo Chávez, y sus seguidores,
que los muestran incapaces de ver lo que está
ocurriendo alrededor de sus propios ojos, y lo ocurrido
en periodos anteriores.
Es totalmente absurdo comparar el capitalismo salvaje
al que Hugo Chávez refiere como el enemigo
a eliminar para alcanzar el socialismo, con las democracias
representativas del mundo occidental. Las democracias
de los países “grandes” como Inglaterra,
Estados Unidos y aquellas de países más
“pequeños” como Suecia, solo para
citar algunos, han dado cabida a un capitalismo regulado
por el Estado que ha implicado mejoramiento socio-económico
a sus habitantes. Por supuesto, nadie afirma que en
esas sociedades se haya alcanzado la completa equidad
social, pero no hay duda que la forma en que esas
democracias se han concebido y constituido tienen
siempre la puerta abierta para que sus ciudadanos
puedan entrar al laberinto que conlleve a concretar
conceptos tan difíciles como son los de libertad,
justicia e igualdad. El carácter distintivo
de estas democracias es la libertad en cada una de
sus expresiones, libertad de pensamiento, libertad
de expresión, libertad económica, libertad
de educación, y libertad para acceder al conocimiento.
Libertad que por lo demás, está dispuesta
a aceptar la intervención regulatoria del estado
para evitar abusos y excesos y posee los medios para
castigar a quien por su estatus hace uso indebido
del poder.
Marx dijo que el significado de la paz es la eliminación
de la oposición al socialismo. Por ello nos
oponemos, porque no creemos que al eliminarnos habrá
paz. No hay nada más absurdo que pretender
eliminar las ideas de los hombres. Como José
Martí, no creemos en la necesidad de eliminar
a quien se nos opone en el plano ideológico
porque "el mundo es un templo hermoso, donde
caben en paz los hombres todos de la tierra, porque
todos han querido conocer la verdad, y han escrito
en sus libros que es útil ser bueno, y han
padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra,
libres en el pensamiento"
Nos preguntamos si Fidel Castro, quien al igual que
Hugo Chávez con Simón Bolívar,
incorporó al ilustre prócer cubano a
su proceso socialista revolucionario, interpretó
este pensamiento de Martí entendiendo tierra
por cárcel, tratar de conocer la verdad como
contrarrevolución, libres en su tierra solo
aquellos que por temor no hablan o lo apoyan y libres
en el pensamiento solo los que comulgan con el socialismo.
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