| "Papá
Estado, dame algo del dinero del petróleo"
Joaquim Ibarz, La Vanguardia
11 de Diciembre de 2006
El gasto desmesurado del gobierno de Chávez
en programas sociales puede provocar un crack económico
CARACAS (ENVIADO ESPECAL) La Vanguardia.
Cada día, en las primeras horas de la mañana,
centenares de personas hacen cola en el barrio caraqueño
de La Dolorita para recoger una bolsa de alimentos.
Ya se han acostumbrado, es una rutina. No lo ven como
una limosna, ni siquiera como una dádiva, lo
consideran un derecho. "Chávez es rico,
recibe muchos dólares del petróleo,
y algo nos tiene que dar", dice Consuelo Vázquez
al regresar a su casa con las diez viandas básicas
que recibe del Estado.
El reparto de alimentos se ha generalizado en los
barrios. Además, muchos vecinos reciben 180.000
bolívares al mes (75 euros al cambio oficial)
que les permiten subsistir, sobre todo al sumar varios
subsidios en una familia. "A cambio de una bolsa
de comida entregamos la dignidad y el afán
de superación" , se lamenta Juan Cáceres,
vecino del barrio de Petare.
El reparto de alimentos y los subsidios familiares
forman parte del Estado asistencial que ha montado
la llamada "revolución bolivariana",
y que tan buenos réditos políticos le
dio en las recientes elecciones presidenciales. Los
venezolanos han votado a Chávez no por ideología,
ni por apoyar al socialismo del siglo XXI que pregona,
sino porque reciben becas, subsidios, dádivas,
salarios maquillados y otros programas sociales.
"Siempre es lo mismo: 'Mamá Estado, Papá
Estado, dame algo del dinero que produce el petróleo'.
Es lo que esperan", admite Jorge Giordani, ministro
de Planificación del gobierno de Chávez.
Patricio Carbacho, embajador de la Organización
de Estados Americanos (OEA) en Venezuela en los últimos
13 años, declara a "La Vanguardia"
que en Venezuela puede producirse un descalabro económico
porque "el crecimiento del Estado es explosivo,
el gasto interno es salvaje; los gastos aumentan más
que el ingreso de petrodólares. Aquí
nadie invierte, sólo invierte el Estado, la
mayoría en gasto corriente, sin tirar de la
economía". Según Carbacho, el presidente
Chávez pretende montar una economía
estatizada, con una planificación central,
"en un país donde no se sabe planificar
nada; aquí la norma que impera es 'como vaya
viniendo, vamos viendo'".
El gasto aumenta porque cada vez son más los
venezolanos que tienen que vivir de subsidios por
cerrar las empresas privadas que les daban trabajo.
"Si el precio del petróleo cae por debajo
de 42 dólares barril,. Aquí habría
una debacle económica. Hay que tener en cuenta
que cuando Chávez llegó al poder, el
precio del crudo estaba a 9 dólares barril",
advierte Carbacho.
Muchas empresas cierran por el control de cambios
(aunque asfixia a la economía productiva le
permite a Chávez ejercer una tutela), por falta
de confianza, inseguridad jurídica y personal,
y por lo hostigamiento del gobierno. Por el contrario,
hacen grandes negocios los empresarios ligados a Chávez.
Oscar García Mendoza, presidente del Banco
Venezolano de Crédito, señala los peligros
que entraña el gasto del Estado: "Vivimos
dependientes del petróleo, en lugar de invertir
en empresas productivas, que generen riqueza y empleo,
se dilapida esa fortuna en gasto corriente, en dádivas
y en regalos en el exterior. Cuando el precio del
petróleo o la producción bajen -esto
último es probable-, enfrentaremos una crisis
sin precedentes, con efectos muy graves para todos".
Para García Mendoza, el crecimiento económico
es una quimera basada en el precio del petróleo.
En 2004 el gasto del gobierno aumentó en 47
%; gran parte se utilizó en programas sociales
para comprar lealtades políticas. "A pesar
del dinero del petróleo, el gobierno se endeudó
fuertemente. En lugar de buscar financiamiento externo,
incrementó su deuda interna con tasas más
altas. En cuatro años, la deuda interna ha
pasado de 2.000 millones a más de 27.000 millones.
El 60 % de esa deuda lo componen bonos emitidos por
el gobierno", señala García Mendoza.
Gracias al petróleo y al endeudamiento, Chávez
ha recibido unos 225.000 millones de dólares.
Esta cifra no incluye las demás fuentes de
ingresos, como el impuesto sobre la renta. El presupuesto
nacional para 2006 asciende a 40.100 millones de dólares;
47% del ingreso proviene de las ventas de petróleo,
y el resto, del impuesto sobre la renta y otras fuentes
(como la nueva deuda y un ingreso extraordinario de
unos 5.000 millones de dólares debido a la
confiscación de reservas de divisas del Banco
Central de Venezuela).
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