"Papá Estado, dame algo del dinero del petróleo"





El gasto desmesurado del gobierno de Chávez en programas sociales puede provocar un crack económico

CARACAS (ENVIADO ESPECAL) La Vanguardia.
Cada día, en las primeras horas de la mañana, centenares de personas hacen cola en el barrio caraqueño de La Dolorita para recoger una bolsa de alimentos. Ya se han acostumbrado, es una rutina. No lo ven como una limosna, ni siquiera como una dádiva, lo consideran un derecho. "Chávez es rico, recibe muchos dólares del petróleo, y algo nos tiene que dar", dice Consuelo Vázquez al regresar a su casa con las diez viandas básicas que recibe del Estado.

El reparto de alimentos se ha generalizado en los barrios. Además, muchos vecinos reciben 180.000 bolívares al mes (75 euros al cambio oficial) que les permiten subsistir, sobre todo al sumar varios subsidios en una familia. "A cambio de una bolsa de comida entregamos la dignidad y el afán de superación" , se lamenta Juan Cáceres, vecino del barrio de Petare.

El reparto de alimentos y los subsidios familiares forman parte del Estado asistencial que ha montado la llamada "revolución bolivariana", y que tan buenos réditos políticos le dio en las recientes elecciones presidenciales. Los venezolanos han votado a Chávez no por ideología, ni por apoyar al socialismo del siglo XXI que pregona, sino porque reciben becas, subsidios, dádivas, salarios maquillados y otros programas sociales.

"Siempre es lo mismo: 'Mamá Estado, Papá Estado, dame algo del dinero que produce el petróleo'. Es lo que esperan", admite Jorge Giordani, ministro de Planificación del gobierno de Chávez.

Patricio Carbacho, embajador de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Venezuela en los últimos 13 años, declara a "La Vanguardia" que en Venezuela puede producirse un descalabro económico porque "el crecimiento del Estado es explosivo, el gasto interno es salvaje; los gastos aumentan más que el ingreso de petrodólares. Aquí nadie invierte, sólo invierte el Estado, la mayoría en gasto corriente, sin tirar de la economía". Según Carbacho, el presidente Chávez pretende montar una economía estatizada, con una planificación central, "en un país donde no se sabe planificar nada; aquí la norma que impera es 'como vaya viniendo, vamos viendo'".

El gasto aumenta porque cada vez son más los venezolanos que tienen que vivir de subsidios por cerrar las empresas privadas que les daban trabajo.

"Si el precio del petróleo cae por debajo de 42 dólares barril,. Aquí habría una debacle económica. Hay que tener en cuenta que cuando Chávez llegó al poder, el precio del crudo estaba a 9 dólares barril", advierte Carbacho.

Muchas empresas cierran por el control de cambios (aunque asfixia a la economía productiva le permite a Chávez ejercer una tutela), por falta de confianza, inseguridad jurídica y personal, y por lo hostigamiento del gobierno. Por el contrario, hacen grandes negocios los empresarios ligados a Chávez.

Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito, señala los peligros que entraña el gasto del Estado: "Vivimos dependientes del petróleo, en lugar de invertir en empresas productivas, que generen riqueza y empleo, se dilapida esa fortuna en gasto corriente, en dádivas y en regalos en el exterior. Cuando el precio del petróleo o la producción bajen -esto último es probable-, enfrentaremos una crisis sin precedentes, con efectos muy graves para todos".

Para García Mendoza, el crecimiento económico es una quimera basada en el precio del petróleo. En 2004 el gasto del gobierno aumentó en 47 %; gran parte se utilizó en programas sociales para comprar lealtades políticas. "A pesar del dinero del petróleo, el gobierno se endeudó fuertemente. En lugar de buscar financiamiento externo, incrementó su deuda interna con tasas más altas. En cuatro años, la deuda interna ha pasado de 2.000 millones a más de 27.000 millones. El 60 % de esa deuda lo componen bonos emitidos por el gobierno", señala García Mendoza.

Gracias al petróleo y al endeudamiento, Chávez ha recibido unos 225.000 millones de dólares. Esta cifra no incluye las demás fuentes de ingresos, como el impuesto sobre la renta. El presupuesto nacional para 2006 asciende a 40.100 millones de dólares; 47% del ingreso proviene de las ventas de petróleo, y el resto, del impuesto sobre la renta y otras fuentes (como la nueva deuda y un ingreso extraordinario de unos 5.000 millones de dólares debido a la confiscación de reservas de divisas del Banco Central de Venezuela).





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