| Vivencias:
la mira del golpe del 4F/92 tuvo sus alcances
Martha Colmenares
http://marthacolmenares.8k.com
Para Milenio. México
A 13
años del nacimiento de la violencia entre Venezolanos:
4F/92 por Martha Colmenares (PDF)
3 de Febrero de 2005
Vivencias (*) y acontecimientos
pasando por los desafueros del ejército con
su afán de poder y los desmanes de la política,
nos deja pasmados. Además de lo irónico
de todo esto:
• Se suscribió un Resuelto para el
nombramiento de Arias Cárdenas en La Casona
• “Ríndase Doña Blanca,
ríndase”, le decía Bacalao
• La designación de Ramírez como
Ministro de la Defensa hubiera sido peor
• Tuvo sus ojos puestos hasta en PDVSA
• Romero Anselmi sería presidente de
ese Canal 8
• Llamé a su casa al Coronel Jesús
Faria
• ¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo
significación lo que aconteció?
• El odio que le tienen tanto él, como
el General (Ej) Muller Rojas a la Guardia Nacional,
por el hecho de no permitirles el triunfo del Golpe
Militar
• “4F/92 que es el ejemplo más
didáctico cuando del delito de rebelión
se trata”. Los golpistas fueron objeto de toda
clase de prebendas
• El Juez se trasladaba a la cárcel y
ni con esto reconocieron el juicio
• (BAFORE), una instancia militar creada para
recoger a todos esos botados de los colegios, hijos
de papá General
Se suscribió un Resuelto para el nombramiento
de Arias Cárdenas en La Casona
Francisco Arias Cárdenas pudo haber sido el
4 de febrero de 1992, Comandante del Batallón
de Custodia de la Residencia Presidencial La Casona,
un cargo que asume la guarda y defensa de la familia
presidencial. Con el tiempo se arraiga mi sospecha:
Arias entonces habría traicionado esta misión
y lo que son el ex-Presidente Carlos Andrés
Pérez, y la ex-Primera Dama Blanca Rodríguez
de Pérez, empleados y entorno posiblemente
estaríamos en el más allá, junto
a los caídos ese día. Lo menciono porque
en el Ministerio de la Defensa a cargo del General
Ochoa para la fecha, se suscribió un Resuelto
para el nombramiento de Arias Cárdenas en La
Casona aunque no se haya concretado. ¿Por qué
Arias felizmente no fue designado? La acertada intervención
de Doña Blanca y su edecán de entonces,
hoy Coronel (GN) Jesús Faría Rodríguez,
preso en la cárcel de Ramo Verde (a quien han
involucrado en el llamado Caso de los Paramilitares),
fue determinante para que esto no sucediera.
Porque el aspirante a este cargo, el Comandante Luciano
Bacalao Vonschambert se lo hace saber al Coronel Faría,
en ese momento con rango de Mayor para que la pusiera
en conocimiento. Cuando él se lo participa,
ella le pide la comunicara de inmediato con el General
(EJ) Fernando Ochoa Antich, Ministro de la Defensa
y le dice a éste que “No”. La Primera
Dama tenía una razón de peso en la exigencia
para el nombramiento de Bacalao: era a él a
quién ella conocía tras haber sido también
su edecán y la responsabilidad del resguardo
de su familia sólo la podía tener una
persona calificada y sobretodo de su confianza. Así
se realizó el cambio de Arias por Bacalao y
los acuciosos pueden buscarlo en el Departamento de
Resoluciones de esta cartera.
“Ríndase Doña Blanca,
ríndase”, le decía Bacalao
El lugar de acantonamiento escogido por los asaltantes
para desatar el fuego parejo hacia la residencia fue
mi oficina, la de Coordinación de Información
y Prensa, defendida “relativamente” por
el Batallón de Custodia, y efectivamente por
la DISIP (su mayoría, funcionarios de personalidades
adscritos, 3 de ellos muertos, que se fajaron con
mucha valentía) y de la Policía Municipal
de Sucre. Muchas bombas y granadas lanzadas. Algunas
aparecieron sin explotar según los reconocimientos
realizados por los expertos en explosivos de la guardia
civil: quedaron pasmadas en el interior de la casa,
en los alrededores de la fuente frente al llamado
Patio Rojo y sobre los techos de las habitaciones
del área privada. ¿Qué habría
pasado si todas explotan? Entiendo que las bombas
cuando se tiran son para matar. ¿Magnicidio
con familia incluida? ¡Ahí tuvo Dios
que haber metido la mano! Me habían mudado
para lo que llaman la Casita, ubicada en la parte
exterior, justo a la primera entrada, en razón
de la necesidad de ampliar nuestro espacio, pues adentro
ya nos sentíamos apretados a causa del crecimiento
propio de un departamento conformado por asistente,
secretaria, fotógrafos, camarógrafos,
archivista, motorizado y un Guardia de Honor asignado
para nuestro resguardo y labores de mensajería
interna.
Quedó como un colador por los tiros. Recuerdo
que el colega José Vicente Fossi y también
Tite Oteysa, Presidente de Bolívar Film, cuando
me llamaron a la oficina, a mi teléfono privado,
les atendió el militar que asaltó la
residencia. Esto lo reseñaría Jesús
Eduardo Brando en la edición especial del Nacional
de ese día: “…el informante llamó
nuevamente esta vez al despacho de la asistente de
prensa de la señora de Pérez la periodista
Marta Colmenares, pero le atendió alguien que
sólo se identificó como el Capitán
Rodríguez. El oficial le aseguró que
doña Blanca estaba bien y que no tenía
de que preocuparse para colgar inmediatamente’’.
El asalto a la Casona fue efectuado por Capitán
(EJ) Carlos Rodríguez Torres (el cual había
sido plaza del Regimiento de la Guardia de Honor y
del Batallón de custodia por tres años
hasta 1990 fecha en la cual fue transferido al comando
del ejercito a hacer curso. Iba acompañado
de tres oficiales. Teniente (EJ) Calatayud Pedra (vivo),
Sub. Teniente Carregal Cruz (fallecido en acción)
y el Sub. Teniente Cabrera Landaeta (fallecido en
acción).
El insurrecto con teléfono en mano y sentado
en mi silla, se comunicaba e incluso por ahí
aceptaba pactar la tregua solicitada por el Teniente
Coronel Bacalao, ya Comandante del Batallón
de Custodia de La Casona, para atender a los heridos
de lado y lado. Por cierto, “Ríndase
Doña Blanca, ríndase”, le decía
Bacalao. Su actuación quedaría en entredicho,
lo que lo hace acreedor de un capítulo aparte.
El tiempo nos revela que el grupo insurgente, conocía
exactamente y ¡muy bien! a La Casona, así
como a su personal, tan intrincado el asunto como
decir que Rodríguez Torres resultó ser
que era amigo del Comandante Bacalao. Así como
éste resultó haber sido compañero
de promoción de Chávez y del Curso de
Estado Mayor en el Ejercito (1990-1991). Ya posteriormente
se alistaría como miembro fundador del Movimiento
V República en 1996. ¡Que cosas!
La designación de Ramírez como
Ministro de la Defensa hubiera sido peor
Arias Cárdenas al no poder asumir este cargo,
fue recompensado ¡nada más y nada menos!,
como Comandante de la Unidad Militar de mayor poder
de fuego del País: Grupo de Artillería
de Campaña de lanzacohetes múltiples
de 160 mm.*(1) De esta manera, ésta y demás
infortunadas o desatinadas selecciones, a cargo de
Ochoa Antich, que prevalece en la escogencia del personal
de Tenientes y Coroneles para Comandar las Unidades
Tácticas de mayor importancia y mayor poder,
así como del Alto Mando Militar, generó
un gran malestar o digamos disgusto, en el ejército,
hasta el punto de que lo que se formó fue un
auténtico arroz con mango. No es menos cierto
que Generales, Superiores, Subalternos, Suboficiales
Profesionales de Carrera, Personal de Tropa Profesional
y Alistada, y en general el personal del Ejército
nunca consideraron al General Ochoa con méritos,
aunque los tuviera, para desempeñar los cargos
de importancia que ocupó: el Comando de la
Segunda División de Infantería, con
sede en el Estado Zulia, el Comando de la Tercera
División, con sede en Caracas, y el propio
Ministerio de la Defensa.
Pensaban que estos cargos los ocuparía el General
de División (EJ) Santiago Ramírez, previo
convenio entre los generales del Ejercito. Pero lo
paradójico, es que si a ver vamos, la designación
de Ramírez como Ministro de la Defensa hubiera
sido peor: actual Embajador de Venezuela en Colombia,
quién ha proporcionado la Protección
Diplomática necesaria para importar de ese
País para Venezuela, todas las fechorías
que conocemos. En resumen, que ni los golpistas ni
institucionalistas estaban contentos. Su mayoría
involucrados, unos directa o indirectamente. No se
sabía quién era quien: los traidores
los hubo por montones (aún esconden su participación
pero el tiempo los va develando). Lo que fue determinante
para que se diera el golpe en contra del Gobierno
legalmente constituido. En este arroz con mango privaron
razones políticas en el ejército, es
indudable: el brazo armado de la política son
las fuerzas armadas. Pero con una gran diferencia:
ahora, la adulación es el merito mas importante
de un militar.
Tuvo sus ojos puestos hasta en PDVSA
Sin que se nos escape el desmedido afán de
poder, tan ambicioso que tuvo sus ojos puestos hasta
en PDVSA para asumir su control, como en efecto ¿Por
qué PDVSA? Porque si el grueso del patrimonio
público de los ingresos nacionales proviene
de esta empresa (56%), colocando al ejército
en las divisiones donde se otorgan las concesiones
de explotación, producción y transporte,
se controla el país, es decir, el poder. Y
ese objetivo para gestar el golpe tarde o temprano
se cumplió: la cuarta empresa internacional
con prestigio a prueba, en la tan “criticada”
gestión de Luis Gusti, hoy sólo es un
Componente más de las Fuerzas Armadas. Donde
un grupo selecto de oficiales maneja los contratos
a su antojo y se obvia para la designación
del recurso humano y nómina contractual lo
que la caracterizó: el altísimo nivel
de preparación exigido por parte de la industria
petrolera. En el presente sólo basta una carta
de Casa Militar para ejercer cualquier gerencia de
la nómina mayor, el nuevo tenor de la meritocracia.
Con sus recursos antes destinados al Banco Central
de Venezuela y al FIEM, lo que significa, al Estado
y a sus accionistas que son el pueblo venezolano.
Mientras, la actualidad nos remite a ingresos despilfarrados
en corrupción y en el populismo abanderado
por el partido de gobierno, propaganda oficial y pago
complaciente a sus seguidores. Diríamos, el
“Pan de hoy y hambre para mañana”
que bien refiere Jean Chesneaux*(3) (“Modernité
Monde”, La Découverte, París,
1989): “Se contrae en lo inmediato para imponer
en la vida cotidiana las figuras multiformes del instante”,
un auténtico “fastfood”’
que se acelera sin remedio producto de la falta de
políticas asertivas. Ni siquiera para mejorar
nuestro ejercito. Lo que ha generado un marcado recelo
por parte de la banca internacional al temer el no
retorno del capital. ¡Y cómo nos adularon
en el pasado! Reflexiones éstas para extensos
capítulos aparte, pero obligatorios de mencionar:
la mira del golpe del 4 de febrero tuvo sus alcances
de todo orden.
Romero Anselmi sería presidente de ese Canal
8
Conservo las fotos de los daños causados a
La Casona y sin verlas las llevo registradas en mí
claramente sin esfuerzo alguno. Los afiches de mi
despacho que colgaban en las paredes, serie de gráficas
de la pareja presidencial o de la Primera Dama en
sus diversas actividades amanecieron arañados
o lacerados. Por el ancho de la ranura presumo que
lo hicieron a punta de bayoneta, así con el
mismo delirio del plomo parejo que se desataba: el
combate entre las fuerzas leales y los sublevados
era intenso. Más por parte de los sublevados
que de los leales. ¡Quién podría
imaginar que hasta los reclutas del regimiento Guardia
de Honor entrenados para ser mesoneros también
tomaron las armas para defender La Casona!
Esa mácula de odio dejada ahí, me asombró
muchísimo. Ese odio de éstos hacia esos
personajes, y posiblemente hacia quienes también
ahí posábamos, con digno orgullo. Ahí
estaba la crónica del trabajo que se había
hecho: nuestras visitas a los Hogares de Cuidado Diario
que Carlos Andrés Pérez decretó
Programa de Estado para enfrentar la pobreza, entrega
de sillas de ruedas, nuestras idas a los barrios,
no sólo de Venezuela. En la oportunidad de
ir a Río de Janeiro y Sao Paolo en Brasil lo
único que conocimos fueron las favelas entre
kilómetros y kilómetros de miseria.
Ni se diga de las fotografías del archivo sacadas
de sus sobres para ser pisoteadas. Igualmente quedaron
con las huellas de esas botas militares con cierre
lateral en piel un tanto húmedas y llenas de
polvo marca UNIFORMEX, empresa también que
elaboró camisas y pantalones de campaña.
El Comandante Arias Cárdenas no tuvo que ver
con La Casona, pero si con el Zulia donde triunfa.
Aunque le tocó deponer las armas luego de vuelos
rasantes de 2 aviones F-16 y de 2 Bronco sobre el
Cuartel Libertador, por la mediación de monseñor
Domingo Roa Pérez, arzobispo de Maracaibo,
y en vista del total fracaso y rendición en
la capital de quien es hoy Presidente de la República,
acantonado en el Museo Histórico Militar de
La Planicie, en Caracas, desde donde debía
dirigir las operaciones. El Palacio de Miraflores,
había sido atacado por tanques y por una unidad
de paracaidistas. Los insurrectos forzaron la puerta
principal y redujeron a la guardia de prevención,
produciéndose intensos combates con saldos
de muertos y heridos para ambas partes. Repelidos
por cierto los insurrectos por un edecán del
Presidente y un grupo de guardias de honor y escoltas
civiles.
Se hace necesario transcribir lo mencionado en la
versión 2004, “Recuerdos de un día
aciago”, en relación a la participación
decisiva para salvar tanto la vida del Presidente
como la de la democracia, quien quedará para
la posteridad con sus méritos y créditos
en esta gesta heroica: en el periódico El Nacional
una foto “de Jesús Castillo ilustraba
el reportaje de Víctor Rodríguez: “La
larga noche del Presidente”, relato desde el
arribo de CAP a Maiquetía, hasta su llegada
a Venevisión, pasando por el momento de ser
sacado del Palacio por el Jefe de la Casa Militar,
Mario Ivan Carratú, protagonista de esta historia,
testigo fiel del trayecto y sus horas, cuando se defendía
la democracia venezolana. CAP daba su primer mensaje
sin protocolo ni Bandera de Venezuela ni edecanes
como backing al fondo. Al cabo de unas horas, ya en
su despacho durante su tercer mensaje se retomaba
la majestad presidencial y veíamos a un Comandante
en Jefe de las Fuerzas Armadas firme anunciando que
la situación se estaba normalizando rápidamente”.
En el Fuerte Tiuna, se iniciaron las acciones golpistas,
en las comandancias generales del Ejército
y la Armada. Y en la base aérea Francisco de
Miranda en La Carlota, a cargo del teniente coronel
Joel Acosta Chirinos. Denominada por los insurgentes
como Operación Zamora, la cual incluía
la toma de los medios de comunicación, que
no pudo materializarse. El gobierno tuvo que enfrentar
la insurrección haciendo uso de unidades de
policía, del batallón de infantería
Simón Bolívar, de la 31 Brigada de Infantería,
algunas unidades blindadas del batallón Ayala,
del destacamento 51 de la Guardia Nacional, y de aviones
Bronco, Tucán y F16. Las tropas leales retomaron
el Palacio de Miraflores a las 4 a.m., del 4 de febrero;
y así, el para ese momento Jefe del Estado,
Carlos Andrés Pérez, retornó
al Palacio. Un hecho entonces el de la rendición
de los insurgentes.
Al periodista Jesús Romero Anselmi, le tocó
dar cobertura y escribir en términos de rebeldes,
de batallones insurrectos y de hasta ataque simultáneo.
Reseñaba que mientras en el Canal 8 no había
acciones cruentas, el balance del operativo ejecutado
por tropas leales al gobierno de Pérez en Miraflores
era de un promedio de 14 muertos y de 300 militares
presos en los sótanos del Palacio Blanco: “Por
primera vez en los golpes de estado, desde que funciona
en Palacio el Poder Ejecutivo, ingresaron tropas alzadas
hasta la antesala del despacho presidencial. Las paredes,
puertas, jarrones, incluso las chaguaramas del jardín
central, muestran los resultados de los tiroteos.
Los proyectiles entraron al Salón Sol del Perú
y destruyeron unos de los antiquísimos espejos.”
Por esas también ironías de la vida,
luego Romero Anselmi sería presidente de ese
Canal 8 bajo la presidencia del autor del golpe.
Llamé a su casa al Coronel Jesús
Faría
El día 3 de febrero, a las 10.30 de la noche,
minutos antes de abrirse el fuego, estando en mi oficina
sentía un toc toc toc sobre mi cabeza y le
dije a mi asistente: “Wilson, Wilson, ¿qué
pasa, qué es ese ruido?” y el revisaba
los aires acondicionados a ver si era que estaban
goteando agua; pero no. ¿Saben qué era
el ruido? Eran los soldaditos montándose sobre
el techo, esos soldaditos que fueron llevados bajo
engaño. Y yo los llamo soldaditos porque eran
unos chamos. Pertenecían al Batallón
de Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño
(todos estos nombres de las Unidades Paracaidistas
por cierto, fueron cambiados posteriormente). Después,
uno de ellos le lloriqueaba a doña Blanca cuando
ella lo curaba: “Ay Doña Blanca si mi
mamá supiera… Yo no sabía que
venía para atacarla a usted”.
Por esa época, a las 10.30 p.m., terminaban
los noticieros de los canales de televisión.
Nos interesaba chequear si habían reseñado,
por cierto, una rueda de prensa que yo había
dado en vista de unos rumores insistentes del por
qué la Primera Dama no estaba saliendo. Y tuve
que aclarar que estaba recién operada por una
fractura de la clavícula a causa de una caída,
y portaba un cabestrillo en el brazo derecho. Estar
ahí de todos modos a esa hora era habitual
en función del cumplimiento, así como
el subir a la casa para reunirme con Doña Blanca
y estudiar la agenda del día siguiente. En
la residencia la Primera Dama permanecía con
su hija Carolina, sus dos nietos pequeños:
Jacinto el hijo de Marielos, y Carlos Andrés,
el hijo de Thaís, así como Chavita su
hermana mayor. A pesar de saber que el Presidente
Pérez pasadas las 11 había salido para
Miraflores, profundizaron el asalto. En razón
de darle aviso de lo que estaba sucediendo llamé
a su casa al Coronel Jesús Faria, que ya no
era edecán porque estaba haciendo su curso
de Estado Mayor para ascender como Teniente Coronel.
Y Faria es quien le informa de la situación
de La Casona al Comandante de la Guardia Nacional,
General de División (GN) Freddys Maya Cardona.
Ambos se comunicaban permanentemente con ella vía
telefónica, y enviaron refuerzos, pero éstos
no pudieron llegar.
¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo significación
lo que aconteció?
Arias, con la operación denominada Reconstrucción
92, actuando como su máximo jefe se desempeñó
como comandante del grupo de artillería misilística
José Tadeo Monagas, y a las 12 p.m., tomó
la casa del Gobernador del Estado Oswaldo Álvarez
Paz, y desde la misma se proclamó gobernador
militar del mismo, dando a conocer a través
de una emisora de radio los motivos del golpe y los
principios del MBR-200. Por su parte, el ex-presidente
Rafael Caldera, pronuncia un fatídico discurso:
en horas de la mañana del día siguiente,
el día 5, en el Congreso de la República,
el cual había convocado a una sesión
extraordinaria para considerar el decreto de suspensión
de garantías emanado de la Presidencia y condenar
el intento de golpe mediante un documento. Como en
efecto. No obstante Caldera, traicionando el acuerdo
previo con las fracciones, en su intervención
desestimó la tesis del magnicidio y con hartas
explicaciones en resumidas cuentas justificó
el golpe. Lo que generó un intenso debate en
el hemiciclo, transmitido por los canales de televisión.
Es así como la alocución de Caldera
le valió una gran popularidad, y con el mismo
se inició la campaña ascendente que
lo ayudó a llegar a la Presidencia de la República
un 5 de diciembre de 1993. Lo más irónico
de todo esto, aparte de que se trataba de su revancha
con el hombre que él mas ha odiado en su vida,
porque jamás logró tener su misma popularidad
y crear ese entusiasmo que Carlos Andrés Pérez
si creó, “ése hombre si camina”,
era un decir vehemente de esa gran mayoría
que le dio el voto en dos oportunidades, es que, un
hombre que alardeó como catedrático
sobre los valores de la democracia, haya desestimado
-y repito la palabra- tanto el saldo de muertos y
heridos ocurridos en esos fatídicos acontecimientos
entre el 3 y el 4 de febrero del 92 y, ¡hasta
los hechos!. Nada más y nada menos que cifras
oficiales tales como: 14 muertos, 53 heridos, 1.089
militares detenidos y cuantiosas pérdidas materiales.
Aunque versiones extraoficiales inicialmente daban
un estimado de 50 muertos y más de 100 heridos.
O ¿es qué acaso no fueron suficientes
los elementos desplegados para pensar en un magnicidio
acompañado del delito de violación y
vulneración de la legalidad institucional vigente
en un Estado mediante la fuerza para sustituir o derrocar
el régimen existente con uso de las armas,
los planes, vehículos y una cantidad de hombres
con posibilidad de éxito, es decir, personal
militar bajo su Comando natural capaz de enfrentar
el aparataje mílitar y policial del Gobierno?
O ¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo significación
lo que aconteció?:
Que aparte de lo ya narrado también actuaron
otras guarniciones militares del Distrito Federal
y del Estado Miranda (1). Que en el Aeropuerto de
Maiquetía se desarticuló un operativo
supuestamente destinado a detener al presidente a
su arribo donde había participado en el Foro
Económico Mundial, en la ciudad de Davos (Suiza).
Que, y para completar lo del Zulia, se hayan sublevado
batallones y grupos de artillería (2). Tomados
el puente sobre el lago de Maracaibo, la base aérea
General Rafael Urdaneta, el Aeropuerto Internacional
La Chinita… La sublevación en Maracay
(3), Valencia (4), el ataque a los puestos de la Guardia
Nacional en Tocuyito y en La Cabrera (5), la denuncia
de Enrique Salas Römer Gobernador del Estado
Carabobo, porque tropas insurgentes entregaron armas,
municiones y uniformes a estudiantes de la Universidad
de Carabobo, 3 de los cuales resultaron heridos de
gravedad, con lo cual se evidenció la participación
de civiles en estas acciones.
El odio que le tienen tanto él, como
el General (Ej) Muller Rojas a la Guardia Nacional,
por el hecho de no permitirles el triunfo del Golpe
Militar
Ahora bien, posterior al sometimiento de los insurrectos
como se registra en las diversas rúbricas de
los medios nacionales e internacionales los Oficiales
de mayor rango involucrados en la insurrección
fueron recluidos en el Cuartel San Carlos de Caracas
y luego en la Cárcel de Yare en los valles
del Tuy (6). Y con el tiempo, las causas de muchos
de los militares presos fueron sobreseídas;
otros fueron dados de baja, y otros indultados por
el presidente Caldera en 1994 bajo la condición
de solicitar su retiro de las Fuerzas Armadas. La
complacencia de Caldera llegó más allá
de los indultos concedidos a los sublevados, a su
vez los distingue: uno de ellos, el Teniente Coronel
Ortiz Contreras trabajó en su gobierno y fue
enviado a París en misión oficial donde
muere en un accidente automovilístico. Y como
si fuera poco al golpista del Zulia lo nombra Director
del Programa Alimentario Materno Infantil (PAMI).
A la que Arias al cabo de los años renunciaría
para lanzarse como candidato a Gobernador del Estado
Zulia. Un 3 de diciembre de 1955 es elegido con votos,
reelegido nuevamente en Noviembre de 1998, en el mismo
año en que el Comandante Hugo Chávez
ganó la Presidencia de la República.
En cuanto a la Guardia Nacional, determinante para
que el sistema democrático continuara en Venezuela,
está en riesgo de ser eliminada y pasaría
a conformar como lo fue en sus comienzos un Servicio
más del Ejército, al igual que lo son
la Intendencia, Transporte, Armamento y Policía
Militar. El Coronel Faría me hace notar: “Es
una de las medidas populistas que tiene guardada Chavéz
Frías, y que la usará con algún
invento para mantener su popularidad. Esperará
el momento oportuno para dejar aflorar el odio que
le tienen tanto él, como el General (Ej) Muller
Rojas a la Guardia Nacional, por el hecho de no permitirles
el triunfo del Golpe Militar de ese entonces, alegando
para ello que los Oficiales Generales de dicha fuerza
no han sabido conducir los destinos de esa organización
Armada”.
De igual manera lo suscribe en Manifesto Público
reciente conjuntamente con los otros oficiales también
involucrados, Coronel (GN) Castro Yelles, Capitán
(GN) Javier Nieto Quintero, Capitán (EJ) Quintero
González y Capitán (EJ) Faría
Villasmil, basado según se desprende “en
hechos reales y no hechos mediáticos”,
totalmente contrarios a la formación recibida
tras citar como ejemplos: “…actos en donde
el Ministro de la Defensa y el Presidente de la República,
expresan públicamente de que esta Revolución
tiene armas, tiene fusiles, tiene aviones, cuando
esta Fuerza Armada no es para ninguna Revolución,
ni para ningún partido político, sino
es para el Estado Venezolano.” Sale a relucir
la utilización de la Guardia Nacional para
respaldar la campaña partidista del MVR, y
hasta el grotesco eructo-flatulente televisivo de
un General lo que le significó la postulación
a la gobernación de un importante estado venezolano.
Pero lo más dramático también:
mencionan los crímenes, abusos y vejaciones
ya bien conocidos, “asunto éste que los
venezolanos hemos deplorado profundamente”.
Lo que a mi modo de ver, entiendo, se corresponde
con la nueva concepción de la maligna Obediencia
Debida, insertada en nuestros días a nivel
latinoamericano en términos de lo que se llama
“globalización de la dignidad”:
la disciplina en los ejércitos basada en el
principio de que las órdenes deben acatarse,
salvo que sean violatorias de los derechos humanos,
de la Constitución y la legalidad. Aquellas
que no se ajusten a ese marco serán inmorales,
razón para lesa humanidad y por lo tanto no
podrán ser obedecidas. Cabe destacar que desde
los juicios de Nüremberg y Tokio, concluida la
Segunda Guerra Mundial, se incorporó a la doctrina
de las Fuerzas Armadas del universo civilizado, el
principio de que los atentados contra los derechos
humanos no pueden alegar el cumplimiento de órdenes
superiores como eximente penal. Es más, el
artículo 8º de la Ley Orgánica
de las Fuerzas Armadas venezolanas en su parágrafo
“b” dice: “Asegurar el cumplimiento
de la Constitución y las Leyes, cuyo acatamiento
estará siempre por encima de cualquier otra
obligación”.
“4F/92 que es el ejemplo más
didáctico cuando del delito de rebelión
se trata”. Los golpistas fueron objeto de toda
clase de prebendas
¿Pero que ha sucedido? Que en el trayecto de
su carrera, a el Coronel Jesús Faría
Rodríguez cumplidor de las asignaciones inherentes
a los grados, y a raíz de los sucesos de abril
del 2002, en el desempeño como Director de
Investigaciones de la Inspectoría General de
la Guardia Nacional, iniciando de manera respetuosa
y dentro de las leyes y reglamentos, una campaña
para tratar de hacer saber a su Comando Superior,
del desacuerdo que sentía y sentían
otros como él, con la intención existente
de destruir y desmoralizar a la Guardia Nacional utilizada
para reprimir e irrespetar los derechos humanos, de
nada le sirvió ni esto ni aquello. Me refiero
a lo citado al comienzo, en razón de ser quien
interviene en la defensa de la democracia ese día
aciago cuando procura apoyo a La Casona. Previa alerta
a la Primera Dama sobre el nombramiento de Arias Cárdenas,
lo que a mi juicio, de haber sido el Comandante de
la Casa Presidencial, quizá la historia del
4 de febrero de 1992, estaría escrita de forma
distinta.
¡Caramba!, esto le ha costado, ser relevado
del cargo y dejado cesante por mucho tiempo, no lograr
el ascenso al rango de General que ya merecía
y encontrarse desde el 10-05-04, privado de la libertad,
por una supuesta Rebelión Militar, que no se
materializó. Las sentencias del TSJ obligan
la presencia de 3 elementos básicos para que
exista este delito: armas, hombres y planos, tal como
ocurrió el “4F/92 que es el ejemplo más
didáctico cuando del delito de rebelión
se trata”. Una supuesta rebelión conformada
por 120 hombres, 07 Oficiales Venezolanos y 100 Colombianos,
sin armas, ni vehículos, desde todo punto de
vista no pasa de ser sino un montaje nada creíble,
un mero efecto de distracción para los venezolanos
en el día a día enfrentados a una realidad
muy dura, que lo convierte en caso esencialmente político.
Bien diferente su situación a las medidas emprendidas
por parte del Alto Mando Mílitar y Ministro
de la Defensa de dicho año, en contra de los
Oficiales, Suboficiales Profesionales de Carrera y
Tropas, que participaron en la Rebelión Militar
del 4F/92, donde si hubo muertos y heridos en cantidad.
Por el contrario, los sublevados fueron objeto de
toda clase de prebendas, las que se conocen y las
aún no conocidas. Tampoco tuvieron violaciones
procesales en sus juicios. En cambio, irónicamente,
los implicados en el parapeto paramilitar, donde ni
siquiera armas se encontraron, si las padecen: haberse
abierto el juicio por orden del Ministro de la Defensa
(que no tiene competencia para ello) y no por orden
del Ministerio Público, ingerencia evidente
del Poder Ejecutivo, “la violación a
principio de unidad de la causa y el nombramiento
de escabinos de manera aleatoria y no colocar a los
tres títeres militares que como en la sentencia
del General Uson lo que hacen es cumplir ordenes del
Ministro de la Defensa” y sin que hasta el momento
hayan recibido respuestas sus apelaciones. Juicio
al cual se oponen los implicados a comparecer porque
no les garantiza las características de independencia,
autonomía e imparcialidad, principios fundamentales
de un debido proceso dentro de un Estado de Derecho.
El Juez se trasladaba a la cárcel y
ni con esto reconocieron el juicio
No me queda entonces más que leer con estupefacción
el oficio dirigido al Comandante de la 35 Brigada
de Policía Militar emanado del Tribunal Militar
Primero de Juicio, con fecha 25 /1/2005 en donde se
le solicita colaboración para el traslado de
los implicados hacia el Tribunal en Fuerte Tiuna:
“…En caso que alguno de los acusados que
haya sido notificado para comparecer a la referida
audiencia oral y pública no quiera voluntariamente
trasladarse, podrá hacerse efectivo el mismo,
con el uso de la fuerza pública…”
Y a la fuerza fueron sacados, a la hora del canto
de gallos, en una camioneta, a la que yo llamo la
perrera sin la posibilidad de arreglarse y vestirse
con su uniforme, vejados, maltratados, ahí
está el Capitán (EJ) Rafael Faría
Villasmil, con una discapacidad requerido del uso
de una muleta quien fue golpeado. Cuando de lo que
se trata es de una violación a un principio
de la Constitución (la Carta Magna prevalece
por encima de cualquier reglamentación jurídica),
como reza en su Titulo III, Capítulo III, de
los Derechos Civiles, Artículo 46: “Toda
persona tiene derecho a que se respete su integridad
física, psíquica y moral, en consecuencia:
1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas
o tratos crueles, inhumanos o degradantes…”
Señalado en el Código Penal (7), Artículo
182: “…Se castigarán con prisión
de 3 a 6 años los sufrimientos, ofensas a la
dignidad humana, vejámenes, torturas o atropellos
físicos o morales cometidos en persona detenida
por parte de sus guardianes o carceleros, o de quien
diera la orden de ejecutarlos, en contravención,
a los derechos individuales reconocidos en el ordinal
3° del artículo 60 de la Constitución”.
Ahora, ¿sucedió lo mismo en lo que llaman
la Cuarta República con el autor y protagonistas
del golpe gestado el 4F/92, un hecho consumado, reconocido,
con pruebas, con utilización de los recursos
militares del Estado (guarniciones, batallones, armas,
tanquetas, aviones), con muertos y daños y
con rendición? La respuesta es No. A diferencia,
cuando ellos se negaron a comparecer ante el tribunal
competente, el mismísimo Presidente del Juzgado
II Militar, a cargo de la causa, Capitán (EJ)
Natera Moncada, hoy Coronel, era quien se trasladaba
a la cárcel. El Juez se trasladaba a la cárcel
y ni con esto reconocieron el juicio. Desconocieron
la justicia de entonces, era su derecho y se les respetó.
La gran diferencia.
(BAFORE), una instancia militar creada para recoger
a todos esos botados de los colegios, hijos de papá
General
Mientras, sabemos que este Juez Natera, un Oficial
Asimilado, pero con una excelente formación
(abogado), no utilizó medidas violentas para
obligar al Teniente Coronel Chávez, y al resto
de los Oficiales involucrados en estos hechos del
4F, para que asistieran al Juicio y se pusieran a
Derecho. ¿Acaso se conoce la procedencia del
Capitán de Navío Máximo Bernardo
González Alvarez, Magistrado Presidente del
Tribunal Primero de Juicio, firmante de este dislate
oficio de substanciales contravenciones a la legalidad,
violatorio de los derechos humanos, asignado para
un caso de tal naturaleza como el de los paramilitares?
Bueno, con otro ¡nada más y nada menos!,
se trata de alguien que no es egresado de la Escuela
Naval, sino un oficial de los llamados Batallones
de Reserva (BAFORE), una instancia militar creada
para recoger a todos esos botados de los colegios,
hijos de papá General, que únicamente
requieren de un solo año de instrucción,
sin la capacidad de los oficiales formados en la Escuela
Militar, pero que sin embargo gozan de los mismos
privilegios y sueldos y hasta son enviados a la universidad
incluido el pago y manteniendo el sueldo.
Y como de prebendas me refería, no podría
dejar de mencionar el uso del celular usado por el
autor del golpe del 4F, para ese entonces un auténtico
lujo, aquel tipo ladrillo de Motorola, por cierto
financiado por el CORE 5, cuando sabemos que los propios
Oficiales de Ramo Verde los tienen prohibidos, al
General Puggiolli le quitaron el acceso a Internet,
incluso se han visto en la necesidad de realizar préstamos
al IPSFA, por los sueldos tan bajos, a fin de costearse
los gastos para adecentar sus celdas y pagos de honorarios
de los abogados que los asisten en el proceso, y esos
descuentos para cancelar los prestamos, les acarrea
serios problemas económicos, y como si fuera
poco a los familiares y amigos visitantes los someten
a todo tipo de inclemencias injustificadas e indignas,
entre ellas, obligarlos a subir y bajar una larga
cuesta empinadísima, cuando existe espacio
suficiente y de sobra para estacionar los vehículos,
y me consta.
Total, la mira del golpe del 4F/92 tuvo sus alcances.
Sus autores disfrutan de grandes fortunas al tomar
luego el gobierno electoralmente y han ocupado y ocupan
cargos relevantes. Desde Presidente, y así
como Santiago Ramírez, como Arias, en fin,
también Oficiales Superiores y Subalterno,
integrantes de la Casa Militar del Presidente Pérez,
y Oficiales Generales miembros del Alto Mando Militar
de ese entonces, se desempeñan en nuestros
días, como Ministros, Vice-Ministros, Embajadores,
altos ejecutivos de PDVSA. Sin embargo, su saldo de
muertos, heridos, agonía y angustias o daños
materiales, permanecerá en la historia a la
manera de una narrativa y ¿más nada?
¿Se levantarán sus víctimas para
reivindicar el agravio? No lo sabemos. Sólo
sabemos de una gesta heroica, entre comillas, que
ha trascendido para ser celebrada y a lo grande.
Recuerdo la última, la del año pasado:
la edición digital de El Habanero nos reseñó,
firmado por su enviado especial Félix López:
“El pueblo bolivariano tomará hoy las
calles de Caracas… Desde el Balcón del
Pueblo, Chávez llamó a los venezolanos
a celebrar el aniversario del 4 de febrero…”
Y como de ironías se trata bien vale mencionar,
el editorial (2002) del diario El Nacional: "Doce
años después de la asonada del 4 de
febrero Venezuela paga el alto precio de aquella aventura.
Sus instituciones no fueron renovadas, sino abatidas...Chávez
pretende convertir el 4 de febrero en una fiesta nacional.
Es la glorificación del golpismo, ahora convertido
en pesadilla".
Realmente. Arias, un infiltrado en el sector institucionalista
militar de la época, quien utilizó a
la democracia cuando le convino, luego presentándose
como acérrimo contendor del hoy Presidente,
en la actualidad visto de forma vergonzante nuevamente
en las filas del chavismo, quizá a la espera
de una nueva gracia, el día 31 de enero de
este año, campante y sonante escribe en El
Universal: “DEMASIADO RAPIDO transcurre el tiempo...13
años que intentamos tomar el cielo por asalto”
Y a esos 13 “años del nacimiento de la
violencia entre los venezolanos”, mientras el
oficialismo ha llenado las calles con sus pancartas
rojas al estilo cubano, invitando a festejarlo como
“El Día de la Dignidad”, nosotros,
quienes sentimos con dolor ese día aciago 4F/92,
en honor y recordatorio a sus víctimas y a
sus muertos (8), tenemos prevista la CAMINATA POR
LOS HEROES, como lo expresa la convocatoria de Mohamad
Merhi. ¡Que contrastes!
Martha Colmenares
Caracas, enero 31 del 2005
http://marthacolmenares.8k.com
Para Milenio. México
Leyendas de las gráficas
Los daños ocasionados a la fachada de la Casona
y a la Oficina de Información y Prensa, lugar
del acantonamiento. El Coronel Faría como se
encontraba antes de ser llevado a la fuerza al tribunal,
sin posibilidades de arreglarse y portar su uniforme.
*Continuación de la versión
2004 que se puede encontrar en mi página web:
Recuerdos de un día aciago…
*(1) De nombre General en Jefe José Tadeo Monagas,
al punto que su dependencia era del CUFAN, es decir
del Comando Unificado con sede en Caracas, y dicha
Unidad se encontraba ubicada en el Zulia, pero no
dependía de esa Guarnición.
(1) Actuaron la brigada de paracaidistas batallón
José Leonardo Chirinos, el grupo de caballería
motorizada Ayala, una compañía del regimiento
de ingeniería Agustín Codazzi, el grupo
de artillería José Félix Ribas
y el batallón Antonio Nicolás Briceño.
(2) Batallón de infantería mecanizada
Francisco Aramendi, la batería de artillería
de defensa aérea y el grupo de artillería
de campaña Pedro María Freites.
(3) 3 batallones de la 41ª Brigada de Infantería
Paracaidista y el batallón García de
Sena, al mando del teniente coronel Jesús Urdaneta
Hernández, y el batallón de cazadores
General Vásquez, al mando del teniente coronel
Jesús Ortiz Contreras. Igualmente comprometidos
una compañía de tanques provenientes
de la brigada blindada de Valencia y una compañía
de misiles antitanque Mapat proveniente de San Juan
de los Morros, los cuales fueron detenidos antes de
llegar a Caracas.
(4) Que en Valencia los insurrectos actuaron durante
aproximadamente 15 horas y controlaron varios puntos
estratégicos de la ciudad, entre ellos el Comando
Regional núm. 2 de la Guardia Nacional. Tomaron
la estación de radio Mundial, desde donde difundieron
sus consignas, la sede de la policía del estado,
el aeropuerto internacional Arturo Michelena y establecieron
sus operaciones en el Fuerte Paramacay, sede de la
brigada blindada.
(5) La sede de la compañía 24 de junio
en el Campo de Carabobo.
(6) A 2 semanas de este intento, el Tribunal Militar
II de Primera Instancia Permanente de Caracas anunció
que había 133 oficiales (entre los cuales 24
fueron acusados de dirigir la rebelión y el
resto de ser adherentes) y 967 soldados sometidos
a investigación.
(7) Libro Segundo, De Las Diversas Especies De Delito,
Titulo II Delitos contra la libertad, Capitulo III,
De los delitos contra la libertad individual.
(8)
Víctimas inocentes de la violencia castrista
del 4F:
Noelia Lorenzo Parada. Tenía 9 años
de edad. Recibió una bala de FAL en la cabeza
cuando los Insurgentes iniciaron la toma de Miraflores,
vivía en La Avenida Sucre era una alumna brillante
del Colegio Teresiano de La Castellana. Era la hermanita
mayor de tres niñas de una familia Uruguaya,
era también una excelente alumna en la Escuela,
hoy tuviera 21 años de edad.
Echarta Gaiska. Tenía 20 años y era
estudiante de Ingeniería. Recibió una
bala de FAL cuando los insurgentes iniciaron el asalto
a la Carlota.
Migdalia Antonia Delgado de Marquina. Tenía
30 años y era Dirigente Estudiantil. Recibió
un disparo de FAL en la cabeza, disparado por los
rebeldes en La Base Aérea La Carlota, su hijo
de 3 años recibió una herida rasante
de FAL en la cabeza. Dejó otro hijo en aquel
entonces de 6 años. Era hija del Jefe Civil
de Chacao.
Hugo Orlando Villarte Mejías. Tenía
40 años. Trabajador de la Torre La Primera.
Muerto a balazos por francotiradores en el “23
de Enero”.
José Enrique Ordaz. Tenía 44 años,
era Escenógrafo de Arte TV, recibió
un balazo en la espalda cuando militares insurgentes
dispararon repetidas veces desde el Museo Histórico
Militar en la parroquia “23 de enero”
durante la revuelta del 4 de febrero, falleció
el día siguiente en el Hospital Militar.
Funcionarios Policiales caídos en cumplimiento
del Servicio:
Gerson Gregorio Castañeda, tenía 26
años y era Agente de la DISIP adscrito a la
División de Patrullaje Vehicular, muerto en
La Casona cuando los Insurgentes atacaban las casas
aledañas a la Residencia Presidencial.
Edicto Rafael Cermeño Joves, Agente de la DISIP,
muerto en La Casona.
Jesús Rafael Oramas, tenía 30 años
y era Agente de la DISIP, adscrito a la División
de Patrullaje Motorizado, resulto muerto a balazos
en La Casona.
Jesús Aponte Reina, tenía 21 años
era Agente de la Policía Municipal de Sucre,
falleció al recibir un impacto neto de Mortero
cuando los Insurgentes atacaban las residencias aledañas
a la Residencia Presidencial de La Casona.
José Aldana, Cabo II de la Policía Metropolitana,
muerto a balazos por los Tupamaros en La Cañada,
Parroquia “23 de Enero”.
Franklin Alexis Vega, Agente de la Policía
de Valencia, Estado Carabobo.
Wilmer Díaz, Agente de la Policía de
Valencia, Estado Carabobo.
Efectivos Militares que cayeron luchando por
la Patria y por la Libertad:
Deivis Peña Juárez, Cabo Segundo de
la Guardia Nacional.
Elio José Gamboa, Cabo Segundo, Guardia de
Honor.
Miguel Escalona Arriechi, Guardia de Honor.
Jesús Alberto González, Guardia de Honor.
Julio Peña Labrador, Guardia de Honor.
Jesús Santiago, Capitán (Ej).
Fernando Cabrera, Subteniente (Ej).
Pablo Linares, Sargento Técnico (Arv)
Celso González, AT de la Aviación.
José Salas Ramírez, Distinguido (Ej).
José Ramón Noguera, Soldado (Ej).
José Nieves, soldado (Ej).
Jesús G., Rodríguez, Distinguido (Ej).
Luis García, Distinguido (Ej).
Guerras Montes de Oca, soldado (Ej).
Hernández Herrera, Soldado (AV)
César Castillo, Soldado (Ej).
Wilmer Molina, Soldado (Ej).
Dos soldados desconocidos del Ejército.
Si deseas publicar un art�culo, env�alo a articulos@11abril.com
|