| Un manual
para el “Revocante”
Ismael Pérez Vigil
Politólogo
18 de Julio de 2004
El tema de este artículo es que puede hacer
el ciudadano común, desde el punto de vista
práctico, para incorporarse a la campaña
por el SI.
Un manual para el “Revocante”
¿Qué podemos hacer?
No estamos frente a una campaña presidencial
tradicional; no hay candidato, ni programa de gobierno…
todavía. No va a venir ningún iluminado
a decirnos que hacer, ni mucho menos ninguno que se
parezca a Chávez Frías, avasallando,
agrediendo, insultando u ofendiendo, porque esas son
algunas de las razones por las cuales los venezolanos
le queremos revocar el mandato. Es Chávez Frías
quien tiene que defender su pésima gestión
de gobierno de casi seis años. ¿Por
qué le vamos a facilitar la tarea presentándole
un candidato y un programa que lo “distraiga”
y lo ayude a escurrir el bulto? Es él quien
tiene que justificar porque después de haber
despilfarrado y gastado, sin control, miles de millones
de dólares, hoy tenemos en el país más
hambre, más miseria, más desempleo y
más inseguridad.
¿No nos gusta la campaña? Desarrollémosla
nosotros, con lo que tenemos, aunque sea prácticamente
nada, si lo comparamos con los recursos ilimitados
de que dispone el Gobierno y que nadie le pondrá
coto, por más cínicos exhortos a la
moderación que le haga el CNE. Nuestra arma
más fuerte es la voluntad de los venezolanos,
que contra todo pronóstico lograron poner a
Gobierno contra la pared y obligarlo a aceptar un
referendo revocatorio que no quería.
Trabajemos con lo que tenemos a la mano. Usted y yo
tenemos familiares, amigos, conocidos, jefes y empleados;
personas que viajan con nosotros en el metro o en
el por puesto, el que comparte la barra del café,
los que nos venden cigarros, chucherías, periódicos,
frutas; el que nos repara los electrodomésticos
cuando se nos echan a perder; la gente que nos conseguimos
en la panadería, en el auto mercado, en el
juego de pelota; los padres y maestros de los compañeros
de escuela de nuestros hijos; en fin, cientos de personas
que nos conseguimos todos los días. Esos sufren
los mismos problemas que tenemos usted y yo. También
los afecta el desempleo, seguramente en su familia,
como en la nuestra, habrá uno o mas desempleados,
que se sienten desesperanzados y frustrados; los afecta
la inseguridad en las calles y a lo mejor han sido
asaltados, quizá más de una vez, o le
ha tocado a un familiar cercano; o simplemente ha
desmejorado su nivel o condición de vida. Como
usted y como yo están obstinados de las cadenas,
de los insultos y el desprecio del Presidente; de
las arbitrariedades y abusos de poder del Gobierno,
de los abusos de las autoridades sin que nadie les
ponga control. Con ellos hay que hablar de manera
directa porque están listos para entender,
con un lenguaje común, sin grandes discursos
y programas, que el país hay que ponerlo a
funcionar en otra dirección. ¿A usted
le hace falta que algún “líder”
le diga eso?
Mantengamos esta campaña a nivel del ciudadano,
donde siempre ha estado. La campaña cara a
cara, en política, ha sido siempre más
efectiva y es hoy más fácil de realizar
y esta más al alcance del ciudadano común.
¿Qué no es posible? ¿Qué
es utópico? Pues si, lo es, pero no imposible;
dictaduras más férreas han caído
y han sido derrotadas.
Hasta la aparición de las computadores y los
teléfonos celulares, la propaganda política
discurría por los medios clásicos: Prensa,
radio, TV, cine, etc. pero hoy en día, la capacidad
de movilizar opinión e información no
está solo en esos medios. Las grandes movilizaciones
que en estos años hemos visto en el país,
en buena medida se dieron por información que
se regó de manera rápida y eficiente
por medios informales. En cualquier caso, no tenemos
mayores alternativas, nos enfrentaremos con medios
artesanales e informales a un enemigo muy poderoso.
La CD está haciendo su trabajo —que para
algunos no se nota mucho, porque no tiene nadie que
lo grite por la prensa— pero allí está,
buscando que se hagan las auditorías a los
programas, discutiendo mejores condiciones para votar,
adiestrando los testigos que van a estar en las Mesas
del Referendo, organizando el apoyo logístico
que necesitan para esa jornada; organizando campañas
generales, dando indicaciones sobre estrategias de
medios, etc. Y aunque usted y yo no lo veamos ahora,
el 15 de agosto habrá más de 25 mil
testigos, en todo el país, preparados para
asumir la responsabilidad de cuidar los votos y habrá
cerca de 500 mil personas más, conectadas con
ese proceso, en diversas áreas. Eso no es espontáneo,
ni silvestre como la verdolaga. ¿Qué
no es la tarea que le toca a la CD? ¿Y a quien
le toca entonces?, porque se supone que es a los partidos
políticos —y la CD no lo es— a
quienes les toca definir la estrategia y el sentido
y objetivos de esta acción, y la CD se debe
limitar a eso, a coordinar.
Los partidos políticos también suponemos
que están haciendo su trabajo de base y no
solo a través de los voceros que vemos en la
TV y la radio; sino que están por los barrios,
áreas populares, urbanizaciones de clase media,
universidades, en sectores rurales, explicando a la
gente, a los desempleados y subempleados, a los empleados
públicos, a sus militantes y simpatizantes,
porque estamos en el desastre que estamos y como la
vía de solución pasa por revocar a Chávez
Frías. Los que no lo están haciendo,
bueno, se reflejará en los votos, en los resultados
de las elecciones regionales y serán barridos
por los que si lo están haciendo.
¿Qué podemos hacer usted y yo? ¿Cuál
puede ser una contribución a la medida de sus
posibilidades y las mías, del ciudadano común?
Además de sumarnos e incorporarnos a las campañas
generales, a las movilizaciones, podemos tomar algunas
previsiones y precauciones que ayudarán y facilitarán
el proceso. Que demostrarán al país
y al mundo que aquí hay un pueblo en movimiento,
dispuesto a sacudirse el yugo de un Gobierno autocrático
y tiránico.
Veamos, entonces, cuales son algunos puntos que podemos
tomar en cuenta.
Suponiendo que ya estamos inscritos, nosotros, nuestros
familiares y amigos inmediatos, podemos ponernos en
movimiento —como lo hicimos en ocasiones anteriores
para defender la educación libre y la democracia
o para recoger firmas— para lograr del 15 de
agosto una jornada memorable, efectiva y masiva.
Primero, cuidar nuestra C.I. laminada,
que no la vayamos a perder, a dejar en el banco o
en alguna parte que nos la pidan. Recordemos que nadie,
ninguna autoridad civil, policial o militar, tiene
el derecho de retenernos la cédula, ni privarnos
del medio de probar nuestra identidad. Y si la perdemos,
debemos obtener otra en esos mecanismos de Cedulación
Express, que sin control, medio fraudulentos, ha montado
el Gobierno, pero a los cuales también podemos
ir nosotros a buscar nuestra cédula de identidad.
Segundo, ubiquemos el centro donde
tenemos que votar, nosotros, nuestros familiares y
amigos más cercanos y averigüemos si alguno
tiene alguna dificultad particular para llegar a ese
Centro. Recordemos que en esta oportunidad se trata
de los Centros Electorales en donde hemos votado siempre,
que deben quedar a una distancia a la que podemos
llegar caminando y por lo tanto no es necesario ningún
gesto heroico de movilizaciones para llevar gente
a votar; es simplemente prestar algo de ayuda para
que todos lo puedan hacer con relativa comodidad.
Tercero, preparémonos para
participar en la campaña; averigüemos
cuanto cuesta hacer un afiche o una pequeña
pancarta, con la consigna que más nos guste,
la que más nos motive. Para nosotros el costo
será el equivalente a una entrada de cine con
la familia o un almuerzo de fin de semana de comida
rápida, un pequeño gasto del que podemos
prescindir, pero que hacerlo masivamente —por
la CD, por ejemplo— son millones de bolívares
que no tiene. Además, la CD y los partidos
políticos, por increíble que parezca
en el siglo 21, tienen “censura previa”
del CNE para publicar sus anuncios y publicidad en
periódicos y medios de comunicación;
pero usted y yo no la tenemos para poner en nuestros
afiches y pancartas lo que pensamos de este Gobierno.
Total, si la Constitución Nacional prohíbe
en su artículo 57 “…la propaganda
de guerra…” y Chávez Frías
llama a su campaña la batalla de Santa Inés
y a su organización: Comandos, Unidades de
Batalla Electoral y Patrullas y hace que el Ejército
represente pantomimas de guerra, sin que el CNE diga
nada, a pesar de que sus máximas autoridades
estaban presentes en el desfile del 5 de Julio, ¿Qué
nos pueden decir a usted y a mi?
Cuarto, preparémonos para
una campaña cara a cara, con compañeros
de trabajo, de estudio, vecinos, etc.; dividamos hojas
de papel en cuatro partes, con la información
que más nos motive para votar por el SI; repartámoslas
entre amigos, que seguramente pensarán lo mismo,
y así los estimularemos a ellos a hacerlo también;
pero sobre todo conversemos, conversemos mucho con
la gente, sobre lo que significa y la trascendencia
que tiene el paso que vamos a dar.
Quinto, insistamos, remarquemos,
machaquemos, digamos a la gente: El voto es secreto;
no hay forma humana de que el Gobierno sepa de que
manera vota usted; cuando usted se pare en frente
de esa máquina y vote, no hay manera de conectar
ese voto con su huella, su firma, su nombre o su CI;
no hay manera de violar ese secreto. Haga lo que haga
el Gobierno, invente lo que invente, máquina
que ponga o que quiera traer, no hay manera de que
sepa cual es el voto de cada ciudadano. Repítales
la consigna que ellos nos decían para intimidarnos:
“Tu voto es secreto, tu firma no”. ¿Si
dimos la cara, nombre, firma, cédula y huella,
vamos a temer ahora votar en secreto? Un hombre, un
voto, libre y secreto, es la máxima reivindicación
de la democracia desde hace siglos y contra eso no
ha podido ningún Gobierno autoritario, dictadura
o abusador.
Sexto, debemos estar preparados mentalmente
y tomar las previsiones adecuadas para enfrentarnos
a una jornada de votación, el 15 de agosto,
muy larga, pues probablemente nos tocará pasar
muchas horas en las colas. Este CNE, anti electoral,
que está contra el derecho al voto, se las
ha ingeniado para ponerlo todo difícil y complicado
con la finalidad de entorpecer el proceso para desanimarnos.
Séptimo, no nos compliquemos
la vida con elucubraciones sobre algoritmos, preguntas
técnicas, programas de computación,
hackers, sistemas para interceptar mensajes, trampas
electrónicas, etc. de eso ya hay gente, verdaderos
especialistas, que se están ocupando; nuestro
problema es llegar frente a la máquina y una
vez allí, no nos pongamos a experimentar o
a jugar con ella —tenemos el resto de la vida
para hacerlo— cuanto más rápido
finalicemos, más oportunidad damos a otros
para votar. Aprendamos como votar, no es ningún
delito hacerlo “mecánicamente”
¿Alguien ignora de que se trata? A la derecha
estará el SI que es el que hay que tocar en
la pantalla y más abajo VOTAR. ¿Usted
necesita leer la pregunta? Espere que la máquina
emita un papel con su voto, dóblelo y deposítelo
en una pequeña caja cerca de la mesa; ese será
uno de los comprobantes que permitirán, más
tarde o de ser necesario, auditar el proceso. Al regresar
a la mesa asegúrese que el sello que ponen
al lado de su firma es el de VOTO.
Octavo, al salir, no ha terminado
la tarea. Debemos quedarnos por los alrededores del
Centro o atentos a lo que ocurra para ayudar en el
caso de que haya intentos de saboteo. Es el futuro
de la democracia y la libertad, como la conocimos,
lo que está en juego vale la pena dedicarle,
de manera atenta y participativa, ese día.
Además, debemos estar atentos al momento en
que se cierre la votación, para presenciar
el proceso de escrutinio, que es un acto público,
que nadie nos puede impedir presenciar; e incluso
tenemos derecho de solicitar copia certificada del
resultado de nuestra Mesa de Referendo.
Como se puede apreciar, nadie nos pide un gesto heroico;
se trata de hacer lo que cada quien puede, lo que
mejor sabe hacer cada uno y en la medida de sus posibilidades.
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