Un manual para el “Revocante”





Un manual para el “Revocante”
¿Qué podemos hacer?

No estamos frente a una campaña presidencial tradicional; no hay candidato, ni programa de gobierno… todavía. No va a venir ningún iluminado a decirnos que hacer, ni mucho menos ninguno que se parezca a Chávez Frías, avasallando, agrediendo, insultando u ofendiendo, porque esas son algunas de las razones por las cuales los venezolanos le queremos revocar el mandato. Es Chávez Frías quien tiene que defender su pésima gestión de gobierno de casi seis años. ¿Por qué le vamos a facilitar la tarea presentándole un candidato y un programa que lo “distraiga” y lo ayude a escurrir el bulto? Es él quien tiene que justificar porque después de haber despilfarrado y gastado, sin control, miles de millones de dólares, hoy tenemos en el país más hambre, más miseria, más desempleo y más inseguridad.

¿No nos gusta la campaña? Desarrollémosla nosotros, con lo que tenemos, aunque sea prácticamente nada, si lo comparamos con los recursos ilimitados de que dispone el Gobierno y que nadie le pondrá coto, por más cínicos exhortos a la moderación que le haga el CNE. Nuestra arma más fuerte es la voluntad de los venezolanos, que contra todo pronóstico lograron poner a Gobierno contra la pared y obligarlo a aceptar un referendo revocatorio que no quería.

Trabajemos con lo que tenemos a la mano. Usted y yo tenemos familiares, amigos, conocidos, jefes y empleados; personas que viajan con nosotros en el metro o en el por puesto, el que comparte la barra del café, los que nos venden cigarros, chucherías, periódicos, frutas; el que nos repara los electrodomésticos cuando se nos echan a perder; la gente que nos conseguimos en la panadería, en el auto mercado, en el juego de pelota; los padres y maestros de los compañeros de escuela de nuestros hijos; en fin, cientos de personas que nos conseguimos todos los días. Esos sufren los mismos problemas que tenemos usted y yo. También los afecta el desempleo, seguramente en su familia, como en la nuestra, habrá uno o mas desempleados, que se sienten desesperanzados y frustrados; los afecta la inseguridad en las calles y a lo mejor han sido asaltados, quizá más de una vez, o le ha tocado a un familiar cercano; o simplemente ha desmejorado su nivel o condición de vida. Como usted y como yo están obstinados de las cadenas, de los insultos y el desprecio del Presidente; de las arbitrariedades y abusos de poder del Gobierno, de los abusos de las autoridades sin que nadie les ponga control. Con ellos hay que hablar de manera directa porque están listos para entender, con un lenguaje común, sin grandes discursos y programas, que el país hay que ponerlo a funcionar en otra dirección. ¿A usted le hace falta que algún “líder” le diga eso?

Mantengamos esta campaña a nivel del ciudadano, donde siempre ha estado. La campaña cara a cara, en política, ha sido siempre más efectiva y es hoy más fácil de realizar y esta más al alcance del ciudadano común. ¿Qué no es posible? ¿Qué es utópico? Pues si, lo es, pero no imposible; dictaduras más férreas han caído y han sido derrotadas.

Hasta la aparición de las computadores y los teléfonos celulares, la propaganda política discurría por los medios clásicos: Prensa, radio, TV, cine, etc. pero hoy en día, la capacidad de movilizar opinión e información no está solo en esos medios. Las grandes movilizaciones que en estos años hemos visto en el país, en buena medida se dieron por información que se regó de manera rápida y eficiente por medios informales. En cualquier caso, no tenemos mayores alternativas, nos enfrentaremos con medios artesanales e informales a un enemigo muy poderoso.

La CD está haciendo su trabajo —que para algunos no se nota mucho, porque no tiene nadie que lo grite por la prensa— pero allí está, buscando que se hagan las auditorías a los programas, discutiendo mejores condiciones para votar, adiestrando los testigos que van a estar en las Mesas del Referendo, organizando el apoyo logístico que necesitan para esa jornada; organizando campañas generales, dando indicaciones sobre estrategias de medios, etc. Y aunque usted y yo no lo veamos ahora, el 15 de agosto habrá más de 25 mil testigos, en todo el país, preparados para asumir la responsabilidad de cuidar los votos y habrá cerca de 500 mil personas más, conectadas con ese proceso, en diversas áreas. Eso no es espontáneo, ni silvestre como la verdolaga. ¿Qué no es la tarea que le toca a la CD? ¿Y a quien le toca entonces?, porque se supone que es a los partidos políticos —y la CD no lo es— a quienes les toca definir la estrategia y el sentido y objetivos de esta acción, y la CD se debe limitar a eso, a coordinar.

Los partidos políticos también suponemos que están haciendo su trabajo de base y no solo a través de los voceros que vemos en la TV y la radio; sino que están por los barrios, áreas populares, urbanizaciones de clase media, universidades, en sectores rurales, explicando a la gente, a los desempleados y subempleados, a los empleados públicos, a sus militantes y simpatizantes, porque estamos en el desastre que estamos y como la vía de solución pasa por revocar a Chávez Frías. Los que no lo están haciendo, bueno, se reflejará en los votos, en los resultados de las elecciones regionales y serán barridos por los que si lo están haciendo.

¿Qué podemos hacer usted y yo? ¿Cuál puede ser una contribución a la medida de sus posibilidades y las mías, del ciudadano común? Además de sumarnos e incorporarnos a las campañas generales, a las movilizaciones, podemos tomar algunas previsiones y precauciones que ayudarán y facilitarán el proceso. Que demostrarán al país y al mundo que aquí hay un pueblo en movimiento, dispuesto a sacudirse el yugo de un Gobierno autocrático y tiránico.

Veamos, entonces, cuales son algunos puntos que podemos tomar en cuenta.

Suponiendo que ya estamos inscritos, nosotros, nuestros familiares y amigos inmediatos, podemos ponernos en movimiento —como lo hicimos en ocasiones anteriores para defender la educación libre y la democracia o para recoger firmas— para lograr del 15 de agosto una jornada memorable, efectiva y masiva.

Primero, cuidar nuestra C.I. laminada, que no la vayamos a perder, a dejar en el banco o en alguna parte que nos la pidan. Recordemos que nadie, ninguna autoridad civil, policial o militar, tiene el derecho de retenernos la cédula, ni privarnos del medio de probar nuestra identidad. Y si la perdemos, debemos obtener otra en esos mecanismos de Cedulación Express, que sin control, medio fraudulentos, ha montado el Gobierno, pero a los cuales también podemos ir nosotros a buscar nuestra cédula de identidad.

Segundo, ubiquemos el centro donde tenemos que votar, nosotros, nuestros familiares y amigos más cercanos y averigüemos si alguno tiene alguna dificultad particular para llegar a ese Centro. Recordemos que en esta oportunidad se trata de los Centros Electorales en donde hemos votado siempre, que deben quedar a una distancia a la que podemos llegar caminando y por lo tanto no es necesario ningún gesto heroico de movilizaciones para llevar gente a votar; es simplemente prestar algo de ayuda para que todos lo puedan hacer con relativa comodidad.

Tercero, preparémonos para participar en la campaña; averigüemos cuanto cuesta hacer un afiche o una pequeña pancarta, con la consigna que más nos guste, la que más nos motive. Para nosotros el costo será el equivalente a una entrada de cine con la familia o un almuerzo de fin de semana de comida rápida, un pequeño gasto del que podemos prescindir, pero que hacerlo masivamente —por la CD, por ejemplo— son millones de bolívares que no tiene. Además, la CD y los partidos políticos, por increíble que parezca en el siglo 21, tienen “censura previa” del CNE para publicar sus anuncios y publicidad en periódicos y medios de comunicación; pero usted y yo no la tenemos para poner en nuestros afiches y pancartas lo que pensamos de este Gobierno. Total, si la Constitución Nacional prohíbe en su artículo 57 “…la propaganda de guerra…” y Chávez Frías llama a su campaña la batalla de Santa Inés y a su organización: Comandos, Unidades de Batalla Electoral y Patrullas y hace que el Ejército represente pantomimas de guerra, sin que el CNE diga nada, a pesar de que sus máximas autoridades estaban presentes en el desfile del 5 de Julio, ¿Qué nos pueden decir a usted y a mi?

Cuarto, preparémonos para una campaña cara a cara, con compañeros de trabajo, de estudio, vecinos, etc.; dividamos hojas de papel en cuatro partes, con la información que más nos motive para votar por el SI; repartámoslas entre amigos, que seguramente pensarán lo mismo, y así los estimularemos a ellos a hacerlo también; pero sobre todo conversemos, conversemos mucho con la gente, sobre lo que significa y la trascendencia que tiene el paso que vamos a dar.

Quinto, insistamos, remarquemos, machaquemos, digamos a la gente: El voto es secreto; no hay forma humana de que el Gobierno sepa de que manera vota usted; cuando usted se pare en frente de esa máquina y vote, no hay manera de conectar ese voto con su huella, su firma, su nombre o su CI; no hay manera de violar ese secreto. Haga lo que haga el Gobierno, invente lo que invente, máquina que ponga o que quiera traer, no hay manera de que sepa cual es el voto de cada ciudadano. Repítales la consigna que ellos nos decían para intimidarnos: “Tu voto es secreto, tu firma no”. ¿Si dimos la cara, nombre, firma, cédula y huella, vamos a temer ahora votar en secreto? Un hombre, un voto, libre y secreto, es la máxima reivindicación de la democracia desde hace siglos y contra eso no ha podido ningún Gobierno autoritario, dictadura o abusador.

Sexto, debemos estar preparados mentalmente y tomar las previsiones adecuadas para enfrentarnos a una jornada de votación, el 15 de agosto, muy larga, pues probablemente nos tocará pasar muchas horas en las colas. Este CNE, anti electoral, que está contra el derecho al voto, se las ha ingeniado para ponerlo todo difícil y complicado con la finalidad de entorpecer el proceso para desanimarnos.

Séptimo, no nos compliquemos la vida con elucubraciones sobre algoritmos, preguntas técnicas, programas de computación, hackers, sistemas para interceptar mensajes, trampas electrónicas, etc. de eso ya hay gente, verdaderos especialistas, que se están ocupando; nuestro problema es llegar frente a la máquina y una vez allí, no nos pongamos a experimentar o a jugar con ella —tenemos el resto de la vida para hacerlo— cuanto más rápido finalicemos, más oportunidad damos a otros para votar. Aprendamos como votar, no es ningún delito hacerlo “mecánicamente” ¿Alguien ignora de que se trata? A la derecha estará el SI que es el que hay que tocar en la pantalla y más abajo VOTAR. ¿Usted necesita leer la pregunta? Espere que la máquina emita un papel con su voto, dóblelo y deposítelo en una pequeña caja cerca de la mesa; ese será uno de los comprobantes que permitirán, más tarde o de ser necesario, auditar el proceso. Al regresar a la mesa asegúrese que el sello que ponen al lado de su firma es el de VOTO.

Octavo, al salir, no ha terminado la tarea. Debemos quedarnos por los alrededores del Centro o atentos a lo que ocurra para ayudar en el caso de que haya intentos de saboteo. Es el futuro de la democracia y la libertad, como la conocimos, lo que está en juego vale la pena dedicarle, de manera atenta y participativa, ese día. Además, debemos estar atentos al momento en que se cierre la votación, para presenciar el proceso de escrutinio, que es un acto público, que nadie nos puede impedir presenciar; e incluso tenemos derecho de solicitar copia certificada del resultado de nuestra Mesa de Referendo.

Como se puede apreciar, nadie nos pide un gesto heroico; se trata de hacer lo que cada quien puede, lo que mejor sabe hacer cada uno y en la medida de sus posibilidades.






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