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Coordinadora Democrática
Mecanismo de Enlace y Seguimiento de los Acuerdos
de Mayo
(OEA, Centro Carter, PNUD)
Coordinadora Democrática
(20 de Agosto de 2004)
31 de Agosto de 2004
Caracas, 20 de agosto de 2004
Señor Doctor
César Gaviria
Secretario General de la
Organización de los Estados Americanos
C.C. Centro Carter
En sus manos.
Quienes suscribimos, miembros del Mecanismo de Enlace
y Seguimiento de los Acuerdos suscritos en 29 de mayo
de 2002 entre el Gobierno y la Coordinadora Democrática
de la oposición, tenemos a bien dirigirnos
a Ud. a propósito del referéndum revocatorio
realizado el último 15 de agosto y acerca de
sus distintas incidencias dentro de un proceso plagado,
a nuestro juicio, de irregularidades y observado tanto
por la organización intergubernamental que
Ud. representa como por el Centro Carter; garantes
que son, además, del cumplimiento de los señalados
Acuerdos.
No huelga observar, señor Secretario General,
que los Acuerdos en cuestión y la solución
pacífica, democrática, electoral y constitucional
prevista en ellos y reclamada, desde antes, por el
Consejo Permanente de la OEA mediante su Resolución
833, se construyeron sobre una premisa: la profunda,
beligerante y marcada división presente en
la sociedad venezolana.
Pues bien, los resultados electorales presentados
ante el país por el Rector Presidente del Consejo
Nacional Electoral, afín al Gobierno, y en
horas de la madrugada del día siguiente al
referéndum: resultados hechos circular sin
haber concluido el proceso de votación y ante
las agencias internacionales de noticias por el Rector
Jorge Rodríguez, también afín
al régimen y Presidente de la Junta Electoral
Nacional, resultaron abiertamente contrarios a todas
las encuestas realizadas en las puertas de los centros
electorales tanto por distintas entidades independientes
reconocidas como por la propia Coordinadora Democrática.
Como a Ud. le consta, anticipadamente se había
convenido entre los actores del proceso referendario
y a manera de garantía de la transparencia
de los resultados electorales la realización
de una auditoria en caliente: en el mismo instante
de cierre de las votaciones, antes de que pudiesen
verse afectados los elementos electrónicos
y materiales que sirvieron para los fines del sufragio
y sobre una muestra aleatoria de 192 máquinas
electorales: permitiendo, al efecto, el contraste
entre el resultado electrónico y las papeletas
de votación depositadas en las urnas electorales
correspondientes.
Dicha auditoria, como se sabe, apenas se hizo de manera
parcial y sin contarse con la presencia en todas las
mesas seleccionadas de la oposición, dados
los obstáculos de acreditación provocados
por el mismo Poder Electoral y los impedimentos fácticos
opuestos por el Plan República para el ingreso
de nuestros auditores a los centros electorales respectivos.
Y, en todo caso, en donde se le permitió a
la oposición estar, vale decir, en la auditoria
de 28 máquinas, los resultados electorales
fueron mayoritariamente favorables a la opción
“SI”, como lo revela el informe anexo.
Pues bien, avalados como fueron dichos resultados
de manera rápida e inmediata tanto por la OEA
como por el Centro Carter, teniendo como soporte básico
el mero conteo rápido de las actas electrónicas
emitidas por las distintas máquinas de votación
usadas para el referéndum – aún
en contravención expresa de la Ley e impuestas
dichas máquinas y su uso por la mayoría
oficialista del Poder Electoral – en las horas
siguientes, dada la “duda razonable” planteada
con los ilógicos resultados electorales del
caso y el incumplimiento de la auditoria convenida
desde antes del referéndum, la Coordinadora
Democrática pidió al Consejo Nacional
Electoral y a Uds. mismos, mediante comunicación
de 17 de agosto, la realización de una auditoria
integral que incluyese tanto los elementos electrónicos
involucrados en el sufragio como los de carácter
manual.
Como a Ud. también le consta, el Presidente
Jimmy Carter fue preciso al sostener que los términos
de la nueva auditoria ya habían sido convenidos
con el Rector Principal Jorge Rodríguez y que
se limitaría a una selección aleatoria
de las urnas electorales – depositadas en las
distintas guarniciones militares del país –
y a la comparación entre las papeletas manuales
y las actas electrónicas.
Así las cosas, una vez como fueron llegando
a manos de la oposición las actas electrónicas
originales, se constató como de manera generalizada,
en todo el país y no de forma casual o limitada,
tenía lugar la repetición exacta y en
cifra numérica – no porcentual - de los
votos “SI” en mesas de votación
distintas de un mismo Centro Electoral, donde el número
general de electores por mesa era variable. De este
hecho extraño lo impusimos a Ud., de manera
personal y con emergencia, durante la noche del día
16 de agosto y en la mañana de día 17
de agosto; contándose, en esta última
reunión, con la presencia del Centro Carter.
Así las cosas, nos fue necesario insistir acerca
de nuestra exigencia: la realización de una
auditoria integral que, sin apresuramientos ni atropellos,
preservando de manipulaciones el material electoral
y tomando en cuenta nuestras denuncias de fraude electrónico,
cuando menos, atendiese las exigencias básicas
planteadas por la Coordinadora Democrática
en defensa de los derechos de una mayoría de
venezolanos afectados por la decisión del CNE.
En virtud de que el Consejo Nacional Electoral burló
la realización plena de la auditoria convenida
antes de la jornada del 15 de agosto y ofreciéndosenos
una auditoria posterior limitada y ejecutable en un
término inmediato y de pocas horas, mal podíamos
acompañar al CNE, al Centro Carter y a la OEA
en esta decisión; pues se trataba, nada mas
y nada menos, que dar por concluido, sin alternativas,
un “juego” democrático irregular
y en circunstancias a cuyo tenor las graves razones
que dieron lugar a los Acuerdos de Mayo quedaban profundizadas,
dada la falta de transparencia del mismo proceso electoral
referendario.
Todavía más. No concluida, para este
momento, la auditoria que con graves deficiencias
e inequidades está realizando hoy el CNE, con
la presencia del Centro Carter y de la OEA, resulta
inexplicable para la Coordinadora Democrática
y para este Mecanismo de Enlace que el Embajador Walter
Pecly Moreira, Representante Permanente de Brasil
en el Consejo Permanente y Jefe de la Misión
de Observación Internacional de la OEA, al
igual que la señora Jennifer McCoy, del Centro
Carter, hayan emitido comunicados afirmando que antes,
durante y después del referéndum realizado,
todo fue normal y ejemplarizante.
El artículo 25 de la Carta Democrática
Interamericana reclama del observador explicar si
existen o no “las condiciones necesarias para
la realización de elecciones libres y justas”;
y lo cierto es que acerca de las denuncias realizadas
ante la OEA y ante el Embajador Jefe de su Misión
de Observación Electoral por quienes está
suscriben, en fechas próximas al referéndum
y sobre muy graves hechos electorales irregulares
y notorios, nada dice al respecto su prematura declaración.
Menos habla él, por si fuese poco, acerca de
las limitantes normativas fijadas por el Poder Electoral
a los observadores internacionales y que impidieran
la venida a Venezuela, entre otros, de los emisarios
de la Unión Europea.
Así las cosas, el 21 de julio próximo
pasado dimos cuenta al Jefe de la Misión de
Observación sobre el indebido uso de máquinas
electrónicas – en particular de las caza
huellas – en contravención de la Ley;
acerca del uso abusivo y desproporcionado por el Gobierno
de recursos del Estado para su campaña, incluyendo
la utilización de edificaciones y personal
militares; el otorgamiento masivo y “express”
de nacionalizaciones y de cédulas de identidad,
fuera de los mecanismos institucionales de la Oficina
Nacional de Identificación y Extranjeros (ONIDEX)
del Ministerio del Interior y de Justicia.
El 30 de julio siguiente se le denunció la
migración masiva de votantes realizada por
el Poder Electoral por propia iniciativa, mediante
cambios arbitrarios de los centros de votación
asignados a los mismos y transfiriéndolos hacia
otros centros del país y del exterior distantes
de sus domicilios. Y también sobre el cambio
sobrevenido de las “Normas sobre el voto de
los venezolanos en el exterior”, por petición
del Ministro de Relaciones Exteriores del régimen
y para agregar otros documentos sobre residencia extranjera
distintos a la cédula de identidad venezolana.
El 8 de agosto, a una semana de la fecha del referéndum,
le hicimos saber sobre el igual cambio irregular y
masivo de los miembros de las Juntas Electorales y
de los miembros de las mesas electorales en casi todo
el país, quienes habían sido electos
de forma aleatoria, para sustituirlos por militantes
del partido de Gobierno.
El 10 de agosto, le notificamos de las declaraciones
del Vicepresidente de la República y de los
dirigentes oficialistas del Comando Maisanta instando
a movilizaciones populares y acciones de violencia
contra los medios de comunicación, en modo
de ejercer presión sobre el ánimo de
la opinión pública.
El 12 de agosto le aportamos las declaraciones del
Comandante de la V División de Infantería,
anunciándole al país que el rol de las
Fuerza Armada durante el referéndum revocatorio
no sería pasivo, de mero cuidado del orden
público, sino que trabajarían de manera
activa en el manejo del proceso electoral; y le denunciamos
lo que era otro hecho notorio comunicacional: el acompañamiento
por tropas militares de las marchas y concentraciones
de los seguidores del Gobierno.
Finalmente, al instante de llegar Ud. a Venezuela,
en las vísperas del referéndum revocatorio,
hicimos entrega personal al Embajador Walter Pecly
Moreira del “Informe para la OEA sobre la
organización y preparativos para la realización
del Referendo Revocatorio para el Presidente de la
República”, constante de las irregularidades
que caracterizaban al proceso comicial y acerca de
las que debía mantenerse muy alerta la observación
y mediar ante las autoridades electorales. De modo
particular, a título de ejemplos, contenidos
en el informe señalado o sobrevenidos en las
horas inmediatas a la votación, cuenta el registro
que le entregáramos al Embajador Pecluy y en
el que 7.020 personas, según la data aportada
por el Consejo Nacional Electoral, aparecían
como personas muertas y eliminadas del Registro Electoral
Permanente, siendo que están vivas; la utilización
de una tarjeta para el voto manual previamente marcada
con un número y, por lo mismo, atentatoria
contra el secreto del voto; y el haberse dispuesto
por el CNE la utilización de una urna electoral
por cada 3 máquinas de votación, siendo
que lo previsto normativamente era utilizar una urna
electoral por cada máquina.
De cara a toda esta realidad, en consecuencia, le
hacemos entrega formal de un informe anexo que, de
manera clara, muestra un hecho que, hasta tanto no
sea rebatido y dilucidado objetivamente, sin mediatizaciones,
con apoyo de matemáticos y estadísticos,
representa una gravísima irregularidad de naturaleza
tecnológica que, de modo constante, condicionó
los resultados ofrecidos por el CNE y convalidados,
hasta ahora, por el Centro Carter y la Observación
Internacional de la OEA. En lo particular, se destaca
la repetición sucesiva, plana y generalizada
en todo el país, de números –
que no de porcentajes – exactos de votos para
la opción del “SI” en las actas
de distintas mesas electorales dentro de un mismo
centro, cuyos votantes concurrieron en números
diferenciados; lo que, en materia de probabilidades
estadísticas, resulta imposible de sostener.
Señor Secretario General:
La grave crisis democrática y de gobernabilidad
que acusa Venezuela, que ha estado a punto de sumir
al país en la violencia estructural y que,
con dificultades de todo orden, conocidas por Ud.
personalmente, hicieron posible la realización
del último referéndum revocatorio, no
desaparecerán; antes bien, se profundizarán,
hasta tanto y en tanto la mayoría de los venezolanos
tenga la convicción, por los elementos aquí
expuestos, de que la soberanía popular ha sido
burlada. El ejercicio electoral, huelga decirlo, por
si solo no resuelve la crisis democráticas
y no hace sino profundizarlas cuando existe desconfianza
en los árbitros electorales, por parciales,
y cuando media la convicción de que el voto
ha sido afectado por irregularidades y falta de transparencia.
Y este espíritu bien lo recoge la Carta Democrática
Interamericana, que aún esperamos pueda prevalecer
en la situación de Venezuela.
Sin otro particular a que hacer referencia, quedamos
de Ud.
Atentamente,
ASDRÚBAL AGUIAR
TIMOTEO ZAMBRANO
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