| Carta de un
ex preso cubano al pueblo venezolano
Cortesía de Samantha Ruíz
Esta carta fue
enviada a Samantha por el Diario Noti Cuba
16 de Mayo de 2004
Carta de un ex preso político cubano
al pueblo venezolano, 14 de mayo de 2005
Noticia aparecida recientemente en Elmundo.com.ve:
…..El Ministerio del Interior y Justicia
diseñó un plan de humanización
de cárceles novedoso que tendrá como
eje fundamental la colaboración de personal
cubano para rehabilitar y asistir a los presos que
purgan condena en las cárceles venezolanas.
Los planes de acción carcelaria fueron concretados
durante una reunión previa realizada hace 15
días en la ciudad de La Habana, según
explicó el ministro del Interior y Justicia,
Jesse Chacón,….
Pobre presos venezolanos, ahora van a vivir en carne
propia lo que nosotros hemos vivido en las cárceles
de Cuba.
Les puedo contar muchas cosas malas del presidio político
de Cuba. Pero no, sólo les contaré dos,
de mis 15 años que estuve preso en rebeldía,
porque nunca le bajé la cabeza a la hiena de
Castro. El tenía las armas, el poder, pero
nosotros (teníamos) lo que a ellos le faltaba:
valor, principio, y lo más importante: la razón.
Nos llevaron para una isla llamada Isla de Pinos.
Allí nos obligaban, a bayonetazo, a ir al campo
(a trabajar); nos daban golpe; por la mañana
y por la tarde la comida era pésima.
En esa isla dejamos muchos muertos, heridos, lisiados,
locos. En fin, por mucho que cuente es poco. No quisiera
recordar tanto horror, pero me es imposible olvidar.
En el 1967 nos sacaron de allí y nos llevaron
para La Habana. Nos querían quitar la ropa
amarilla para vestirnos de azul, que era como vestían
a los presos comunes. Un gran grupo no aceptamos,
nos daban golpes mañana, tarde y noche para
que aceptáramos. Al ver que no podían
con nosotros nos llevaron para el otro extremo de
la isla: oriente, a la cárcel de Boniato.
El 6 de enero de 1970 nos pusieron en una celda de
un metro por dos de largo, herméticamente tapiada.
Nos dijeron: “ahí se pudren o se visten”.
No nos podrimos ni nos vestimos porque nuestros principios
eran capaces de vencer al impotente enemigo, rapaz
y cobarde.
El 3 de agosto de 1977, o sea 7 años después,
fuimos sacado de ahí con nuestra frente bien
alta y nos volvieron a llevar para La Habana.
Hermanos, estos son sólo 2 episodios de los
tantos que vivimos en el presidio político
cubano. Ojalá, y le pido a Dios, que se quiten
el monstruo de Chávez de encima rápido,
si no, los compadezco.
Reitero lo que les he dicho otras veces, nadie escarmienta
por cabeza ajena, pero para que sepan la carta que
se está jugando, a ver si logran lo que no
logramos nosotros: quitarse el monstruo rápido
de encima.
Sin más, un hermano,
Carlos M. Calvo
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