Final de telenovela para la crisis colombo-venezolana, ¿pero garantiza que no se vuelva a repetir?
EDITORIAL
Final de telenovela

17 de Febrero de 2005


Más que feliz, el final de la crisis con Venezuela es, literalmente, rosado. La reunión entre los dos presidentes, ayer en Caracas, se prolongó por cinco horas, y en su rueda de prensa ambos hablaron de todos los temas, intercambiaron regalos, elogios a Simón Bolívar y hasta consejos de salud. Expresiones del carácter de dos presidentes que ya hemos visto otras veces. La cuestión es si significan que incidentes similares no se van a repetir.

Se dirá que la atmósfera fue más de telenovela -género en el cual ambos pueblos somos duchos- que de cumbre presidencial. O que no faltaron los detalles cursis, como las infidencias de Chávez contando a Uribe que él también sufrió de laberintitis, en una visita a Cuba, experiencia de la cual se repuso con unas pepitas terapéuticas que le regaló ayer al presidente colombiano (cortesía, a su vez, de Fidel, insólito mediador en esta crisis). Hubo tuteo y apretones de mano. Nos enteramos de que Uribe le ha dado a Chávez dos libros de tapa amarilla: Cien años de soledad, que lo dejó insomne una semana, y, ahora, El arte de lo posible: transformar la vida personal y profesional. Chávez hasta contó que, cuando Colombia planeaba comprar los tanques de guerra españoles, él se ofreció a darle a Uribe una clase de "conducción y tiro" de uno de ellos. Tropicales muestras de empatía que pusieron un final de telenovela a la crisis que los enfrentó por los micrófonos.

Más allá de estos detalles, que mostraron cuánto se parecen los dos en su desdén por el protocolo y los formalismos, cabe preguntarse qué salio en contante y sonante del encuentro. Pues, aunque tuvo mucho de sustancia, la pregunta de fondo -¿qué tan grande es la confianza?- sigue en pie.

Se superó la crisis. Uribe no se disculpó pero fue a Caracas, lo que ya era un gesto. Aseguró que todo operativo futuro respetará la soberanía y recomendó "más comunicación y menos periodismo" para manejar estos casos. Chávez prometió que su país no será santuario para guerrilleros ni narcos y que lucha contra el terrorismo "vístase como se vista".

El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, viene a Bogotá y Medellín. Habrá reunión de los cancilleres y otra, en marzo, de los presidentes Chávez, Lula y Uribe. Se prometió comunicación estrecha entre los ministros de Defensa e Interior y examinar "con prontitud" cada caso. Se anunció la reactivación de "todas las comisiones y todos los convenios" firmados (ojalá entre ellos se cuente la vital Combifron, la comisión binacional que se ocupa de seguridad) y la creación de una nueva, encabezada por los cancilleres.

Notables fueron los anuncios de normalización del comercio. La frontera y la venta de gasolina se normalizan. Se reactivan los proyectos del gasoducto transguajiro y el poliducto de Venezuela hasta el Pacífico. Chávez anunció que planea invertir en petróleo y carbón en Colombia e invitó a Uribe a participar en Carbosuramérica y otras iniciativas que acaba de firmar con Brasil. Hasta se acordó crear un fondo común para ayudar a las víctimas de las inundaciones en ambos países.

Anuncios políticos, comerciales y de seguridad muy positivos. Que ratifican lo clave, para Colombia, del comercio común y, para Chávez, de proyectos geoestratégicos como el poliducto del Pacífico, para vender petróleo a China. Uribe parece asumir que no debe dejar que su lucha contra la guerrilla afecte la relación, y a Chávez le queda claro que no le conviene para nada que el conflicto colombiano se traslade a su país.

Pese a estos signos alentadores, el problema es si las razones de fondo que llevaron a esta crisis felizmente superada quedan zanjadas. Chávez se quejó gráficamente por "cargar el bacalao" de sus presuntas simpatías con la guerrilla. ¿Confía Uribe en que se trata solo de un "bacalao"? ¿Cree su contraparte que, de presentarse otro "caso Granda", el mandatario colombiano no se volverá a saltar los canales acordados? ¿Hasta dónde la responsable en últimas de esta crisis, la desconfianza mutua, queda superada?

Preguntas que solo se responderán pasando de la retórica a la cooperación práctica. Único blindaje contra futuros incidentes que seguramente ocurrirán en una frontera tan problemática y porosa. Nada raro que las Farc, sin duda perturbadas por este final feliz, se dediquen a provocar a más de uno. Ahí es cuando se verá la voluntad real de reconciliación y cooperación. Como en toda buena telenovela, las respuestas quedan para el próximo capítulo.

Fuente: El Tiempo, Colombia



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