Análisis
Uribe-Chávez: ¡Recojan los vidrios!

17 de Febrero de 2005


Los cánticos que saludan el fin del conflicto bien pueden ser una colección de buenos, pero imprácticos, deseos. La reunión fue un ejercicio de obligada hipocresía, a la que conminan los usos y costumbres del poder. Sin embargo, los efectos ya fueron causados. Entre éstos hay que anotar los siguientes:

1. Chávez quedó acusado de proteger a los guerrilleros de las FARC. La imagen internacional es que el "canciller" de las FARC fue amparado por el Gobierno venezolano.

2. La alianza entre Colombia y Estados Unidos fue remachada sin que a nadie en el planeta le pueda quedar duda alguna. Traducido al cristiano quiere decir que en caso de cualquier conflicto bélico entre Venezuela y Colombia, Estados Unidos estará del lado colombiano.

3. La subordinación del Gobierno venezolano a la estrategia política de Fidel Castro quedó demostrada. Fue Fidel, como pacificador, el que le rebajó el copete a la retórica chavista y propició el arreglo temporal conocido.

4. Ya se sabe, urbi et orbi, que el régimen de Chávez es capaz de interrumpir proyectos, suprimir el suministro de electricidad, interrumpir el tránsito fronterizo, y tomar represalias, por desacuerdos políticos con sus vecinos. Cosa de la que no sólo ha tomado nota Colombia sino también Brasil.

5. Los empresarios de ambos países saben que los conflictos entre Venezuela y Colombia pueden escalar fácilmente y que, en consecuencia, los márgenes de confianza en los compromisos de Estado se reducen sensiblemente. Todo mejorará hasta la próxima rabieta.

6. Uribe distinguió lo accesorio de lo fundamental. Viajó a Caracas, para satisfacer a Chávez, pero consiguió una victoria monumental: la condena retórica de Chávez a los guerrilleros. Lo cual le crea al presidente venezolano problemas con los revolucionarios colombianos y con algunos de los venezolanos.

7. Chávez logró que Fidel quedara como facilitador en la solución del conflicto y Washington, por el contrario, como su atizador.

Ni Alvaro Uribe ha renunciado a su objetivo de liquidar las guerrillas que asuelan su país, ni Hugo Chávez ha renunciado a promover la revolución multipolar, anticapitalista y, sobre todo, militar.

Las fuentes del conflicto están allí, esperando a que se aquieten las aguas y otro incidente vuelva a disparar las consignas de "rodilla en tierra", "malvados, morid" y "marchemos firmes y sin pausa hacia el abismo".

Algo, sin embargo, muy importante se demostró en Venezuela. No cuajó el intento de convertir el incidente en una campaña patriotera. La mayor parte de la sociedad no se sumó a la exaltada y ridícula idea, incluida la que criticó las peculiares modalidades de "extradición express" empleadas por Colombia.

Al final, lo que resulta evidente es que la defensa de la soberanía por parte de Chávez es simplemente un ardid ineficaz. Hay legiones de funcionarios cubanos en funciones policiales y militares; Cuba no paga la factura petrolera y ahora tiene jurisdicción penal en Venezuela. El país se ha convertido en eje de la batahola tardo-revolucionaria mundial y sus representantes andan amamantados y protegidos por el chavismo. Se entrega la riqueza petrolera para comprar liderazgo político y pretender, inútilmente, dañar a EEUU, lo que explica el contento que recorre tanto a Lula como a Hu Jintao. Buena parte del mundo ya perdió la inocencia con Chávez. Sólo falta Jimmy Carter.

carlosblancog@cantv.net

Fuente: El Universal


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