Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela
(Venezuela: Judicial Independence Under Siege)






En Español / In Spanish
*.- Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela
*.- Informe: Manipulando el Estado de Derecho: Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela (documento en PDF)

En Inglés / In English
*.- Venezuela: Judicial Independence Under Siege
*.- Report - Rigging the Rule of Law: Judicial Independence Under Siege in Venezuela

Artículos / Articles
*.- Human Rights Watch: Socavada independencia del poder judicial en Venezuela



Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela
(Caracas, 17 de junio de 2004) — El gobierno de Venezuela está socavando la independencia del Poder Judicial con anticipación al referéndum convocado para revocar el mandato presidencial, el cual podría llegar a ser decidido por los mismos tribunales, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. La coalición gobernante del Presidente Hugo Chávez ha comenzado a implementar una nueva ley que pondría fin a la autonomía de la Corte Suprema.

En un informe de 24 páginas titulado: "Manipulando el Estado de Derecho: Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela", también se examina cómo la nueva ley hará más vulnerables a los jueces frente a la persecución política y garantizará que las controversias legales sobre el referéndum revocatorio se resuelvan a favor de Chávez.

"En el golpe de 2002, el orden democrático venezolano fue quebrantado por algunos de los opositores a Chávez", dijo José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch. "Pero, hoy en día, la mayor amenaza que pesa sobre el Estado de Derecho en Venezuela proviene del propio gobierno".

La nueva ley, firmada el mes pasado por el Presidente Chávez, amplía la composición del Tribunal Supremo de 20 a 32 magistrados. Otorga poderes a la coalición gobernante de Chávez para que utilice su escasa mayoría en la Asamblea Legislativa para obtener una mayoría abrumadora de magistraturas en el Tribunal Supremo. La ley también concede a la coalición gobernante la facultad de anular las actuales designaciones de magistrados.

Los partidarios de Chávez en la Asamblea Nacional han anunciado su intención de nombrar a los 12 nuevos magistrados antes de agosto y también de destituir a los magistrados que identifican con la oposición. El Tribunal Supremo tendrá competencia sobre todos los recursos legales relacionados con el referéndum revocatorio, previsto para el 15 de agosto.

Una ocupación política del Tribunal Supremo también agravará el daño que ya han causado a la independencia judicial las políticas seguidas por el propio Tribunal. El Tribunal Supremo, que tiene el control administrativo del sistema judicial, ha suspendido un programa que habría reducido el gran número de jueces que aún carecen de estabilidad en el cargo. Ha destituido sumariamente a jueces después que dictaran fallos sobre casos políticamente controvertidos. Y el Tribunal Supremo ha permitido la suspensión del segundo máximo tribunal del país (Corte de lo Contencioso Administrativo) al no resolver los recursos legales presentados por sus magistrados destituidos.

Los aliados de Chávez justifican las medidas como una respuesta a la intransigencia de la oposición. Insisten en que muchos jueces deciden casos en función de sus convicciones políticas, en lugar de los dictados de la ley. Citaron como ejemplo el hecho de que el Tribunal Supremo no hubiera condenado a los presuntos participes en el golpe de 2002.

"Chávez debería dedicarse a fortalecer el Estado de Derecho en Venezuela", dijo Vivanco. "En cambio, su gobierno y sus partidarios en la Asamblea están manipulando el sistema de justicia para favorecer sus propios intereses".

Lo que hace que los acontecimientos en Venezuela sean aún más alarmantes es su posible repercusión sobre la situación política ya de por si explosiva en el país. En particular, las tensiones que han rodeado la exitosa campaña de los opositores al Presidente Chávez para convocar un referéndum nacional que podría acabar con su presidencia.

Cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) descalificó cientos de miles de firmas en una petición para que autorizara el referéndum, miles de personas se sumaron a las protestas callejeras, que culminaron con enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad que se saldaron con 13 personas muertas, numerosos heridos y cientos de detenidos por la policía. En mayo, después de que los votantes tuvieron la oportunidad de verificar las firmas inicialmente descalificadas, el CNE anunció que se habían reunido suficientes firmas para convocar el referéndum revocatorio.

La resolución pacífica y legal de la crisis actual dependerá en gran parte del sistema judicial del país. Los tribunales son los que tienen que determinar en última instancia si las decisiones del CNE son válidas-y si las acciones de los simpatizantes de Chávez y sus opositores, en las calles y en otros lugares, son legalmente permisibles.

En el informe se ofrecen recomendaciones al gobierno venezolano para salvaguardar la independencia del sistema judicial. Human Rights Watch instó al Presidente Chávez a que dé instrucciones a su coalición en la Asamblea Nacional para que suspenda inmediatamente la implementación de la nueva ley que busca copar el Tribunal Supremo de adeptos y derogue las disposiciones que debilitan la independencia del sistema judicial. El Tribunal Supremo de Venezuela debe revocar las disposiciones de la nueva ley que sometan al tribunal al programa político de la coalición gobernante. El máximo tribunal también debe adoptar medidas para garantizar que los jueces de tribunales inferiores no sean objeto de persecuciones políticas.

La Organización de Estados Americanos (OEA) debe seguir de cerca la situación del sistema judicial venezolano. A no ser que se adopten inmediatamente medidas concretas para revertir estas amenazas a la independencia judicial, el Secretario General de la OEA debe usar su autoridad en virtud de la Carta Democrática Interamericana para abordar esta grave situación. El artículo 18 autoriza al Secretario General a adoptar medidas, con el consentimiento previo del gobierno afectado, para analizar las amenazas contra "el proceso político institucional democrático" de un país y buscar una respuesta colectiva de la OEA.

Durante el golpe de estado de 2002, la Carta Democrática fue crucial en la movilización de los estados miembros de la OEA que condenaron estos hechos contribuyendo a restaurar el orden constitucional. "La Carta ayudó a salvar la democracia venezolana de los enemigos de Chávez durante el golpe de 2002", dijo Vivanco. "Ahora podría ayudar a proteger a Venezuela de esta nueva amenaza".
Fuente: http://www.hrw.org


Venezuela: Judicial Independence Under Siege
(Caracas, June 17, 2004) — The Venezuelan government is undermining the independence of the country’s judiciary ahead of a presidential recall referendum that may ultimately be decided in the courts, Human Rights Watch said in a report released today. President Chávez’s governing coalition has begun implementing a new court-packing law that will strip the Supreme Court of its autonomy.

The 24-page report, “Rigging the Rule of Law: Judicial Independence Under Siege in Venezuela,” also examines how the new law will make judges more vulnerable to political persecution and help ensure that legal controversies surrounding the recall referendum are resolved in Chávez’s favor.

“In the 2002 coup, Venezuela’s democratic order was attacked by some of Chávez’s opponents,” said José Miguel Vivanco, executive director of the Americas Division of Human Rights Watch. “But today the biggest threat to the country’s rule of law comes from the government itself.”

The new law, which President Chávez signed last month, expands the Supreme Court from 20 to 32 members. It empowers Chávez’s governing coalition to use its slim majority in the legislature to obtain an overwhelming majority of seats on the Supreme Court. The law also gives the governing coalition the power to nullify existing judges’ appointments to the bench.

Chávez’s supporters in the National Assembly have announced their intention to name the 12 new justices by July and remove sitting justices whom they identify with the opposition. The Supreme Court will have jurisdiction over any legal challenges surrounding the recall referendum, which is scheduled for August 15.

A political takeover of the Supreme Court will also compound the damage already done to judicial independence by policies pursued by the Court itself. The Supreme Court, which has administrative control over the judiciary, has suspended a program that would reduce the large number of judges who do not have security of tenure. It has summarily fired judges after they decided politically controversial cases. And the Supreme Court has allowed the country’s second highest court to shut down by failing to resolve the legal appeals of its dismissed judges.

Chávez’s allies justify the measures as a response to the intransigence of President Chávez’s opponents. They insist that many judges decide cases based on their political convictions rather than the dictates of the law. As an example, they cite the Supreme Court’s failure to convict alleged participants in the 2002 coup.

“Chávez should be working to strengthen the rule of law in Venezuela,” said Vivanco. “Instead his government is rigging the justice system to favor its own interests.”

What makes the developments in Venezuela even more alarming is their potential impact on the country’s already explosive political situation, particularly the tensions surrounding the successful effort of President Chávez’s opponents to call for the national referendum that could end his presidency.

When the country’s National Electoral Council (CNE) disqualified hundreds of thousands of signatures on a petition to authorize the referendum, thousands of people joined street protests, which culminated in violent confrontations with state security forces that left 13 people dead, scores wounded, and hundreds more in police detention. In May, after voters were given the opportunity to verify disqualified signatures, the CNE announced that enough signatures had been collected to force the recall vote.

Whether the current crisis is resolved peacefully and lawfully will depend in large part on the country’s judiciary. It is the courts that must ultimately determine whether the CNE’s decisions are valid—as well as whether the actions of Chávez’s supporters and opponents, in the streets and elsewhere, are legally permissible.

The report offers recommendations to the Venezuelan government for salvaging the independence of the judiciary. Human Rights Watch urged President Chávez to instruct his supporters in the National Assembly to suspend implementation of the new court-packing law immediately and eliminate the provisions that undermine the independence of the judiciary. The Venezuelan Supreme Court should strike down the provisions of the court-packing law that subject the court to the political agenda of the governing coalition. The high court should also take steps to ensure that lower court judges are not subject to political persecution.

The Organization of American States (OAS) should closely monitor the situation of the Venezuelan judiciary. Unless concrete steps are taken immediately to reverse these threats to judicial independence, the secretary general of the OAS should use his authority under the Inter-American Democratic Charter to address the issue. Article 18 authorizes the secretary general to take actions, with the prior consent of the government concerned, to analyze threats to a country’s “democratic political institutional process,” and seek a collective response from the OAS.

During Venezuela’s 2002 coup, the Charter was crucial in mobilizing member states to join the chorus of condemnation that helped restore President Chávez to office. “The Charter helped save Venezuelan democracy from Chávez’s foes during the 2002 coup,” said Vivanco. “Now it could help protect Venezuela from this new threat.”
Source: http://hrw.org/english/docs/2004/06/17/venezu8855.htm


Artículos / Articles
Human Rights Watch: Socavada independencia del poder judicial en Venezuela
17 de Junio de 2004
Caracas.- La organización Human Rigths Watch aseguró hoy que la nueva Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia constituye una clara evidencia de que está socavada la independencia del poder judicial venezolano.

El director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, aseguró que el actual gobierno tiene una "enorme responsabilidad" en el debilitamiento de la autonomía e independencia del poder judicial en Venezuela.

Mediante un informe de 24 páginas, elaborado por Daniel Wilkinson de HRW, se acusa al presidente Chávez y sus aliados de adoptar medidas para asumir el control del poder judicial, erosionando el principio de separación de poderes y la independencia del sistema judicial.

Uno de los señalamientos más graves realizados por Vivanco tiene que ver con una investigación realizada en mayo del año pasado, en la que HRW efectuó una serie de entrevistas donde funcionarios afectos al gobierno reconocieron la influencia que reciben los jueces y magistrados.

El vocero afirmó que durante esa etapa "el presidente del TSJ, el Fiscal General y un diputado partidario del presidente Chávez intentaron aplacar nuestras preocupaciones por la erosión de la independencia judicial, insistiendo en que quienes ejercen autoridad sobre los jueces y magistrados demostrarían moderación y respeto por el estado de derecho. Sin embargo, dichas garantías son totalmente irrelevantes, pues un estado de derecho que depende de la buena voluntad y el autocontrol de quienes ostentan el poder, no es en verdad un estado de derecho".

Para la organización de DDHH, "la toma política del TSJ agravará aún más la falta de independencia judicial que ya han causado algunas medidas adoptadas por el propio tribunal".

Estiman que leyes como la del TSJ violan los principios fundamentales de la Constitución de Venezuela y el derecho internacional de los derechos humanos.

Vivanco recordó que así como durante el golpe de estado de 2002 su organización apoyó la institucionalidad y al presidente Chávez, hoy advierte cómo podría estar en serie riesgo la estabilidad democrática venezolana, por posible repercusión de la ley del TSJ "sobre la situación política nacional ya, de por sí, explosiva".

Equiparó las prácticas del gobierno venezolano a las de los ex presidentes Carlos Menem (Argentina) y Alberto Fujimori (Perú) con sus respectivos sistemas judiciales.

Recomendaciones
En virtud de esta situación, el informe de HRW recomienda al TSJ que anule "por inconstitucionales" las disposiciones de la ley que permiten copar de adeptos el tribunal y someterlo a la agenda política de la coalición gobernante.

Además propone que se reactive un programa que genere estabilidad en los cargos de los jueces y garantice el ejercicio pleno e inmediato del derecho a la defensa para los jueces que podrían ser destituidos en procedimientos sumarios.

Exigieron a Venezuela adoptar medidas "inmediatas y concretas" para reforzar la independencia de sus jueces y la autonomía de su máximo tribunal.

HRW exhortó, igualmente, a la Organización de Estados Americanos para que adopte medidas -basadas en la Carta Democrática Interamericana- a fin de enfrentar esta situación en Venezuela.

Igualmente, la organización anunció que se pondrá en contacto con los organismos financieros mundiales (como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial) para que se condicione a una rectificación la entrega de recursos al sistema judicial venezolano.
Fuente: El Universal





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