|
La oposición presentó la campaña para
defender el SÍ en el Referéndum
COORDINADORA DEMOCRATICA GARANTIZA TRIUNFO DE LA UNIDAD SOBRE
LA DIVISIÓN
• Vamos a recibir un país semi destruido, enfrentado por
odios y divisiones irresponsablemente alentadas desde el poder, saqueado
por la corrupción, con unas instituciones convertidas en caricaturas
de si mismas y un pueblo sumido en la miseria.
• Lo que viene es un gobierno de unidad nacional trabajando con
y por los pobres, construyendo una vasta red de acuerdos y alianzas para
que todos los intereses, todos los sectores, incluyendo a muchos de los
que hasta ahora han estado vinculados de alguna manera a este régimen,
nos unamos para vencer la pobreza y construir ciudadanía.
• El venidero gobierno democrático de unidad nacional no
cometerá los errores del pasado. La reconciliación no será
un fin en si mismo, sino una estrategia nacional para alcanzar y consolidar
la paz.
OAIPress – Caracas, 25 de junio de 2004
La Coordinadora Democrática presentó el Comando de la Unidad
Nacional y la estrategia de campaña del “SÍ”
para el Referéndum Revocatorio, que según su vocero, Enrique
Mendoza, garantiza el triunfo de la unidad sobre la división y
el triunfo del pueblo democrático sobre el proyecto autoritario
del presidente Hugo Chávez.
En un encuentro con presencia militantes y simpatizantes de las distintas
toldas y organizaciones políticas que conforman la alianza opositora,
se juramentó a los integrantes del "Comando por el Sí",
conformado por más de 400 mil voluntarios que integrarán
unos 8.500 comandos de campaña en todo el país para revocar
el mandato de Chávez, el próximo 15 de agosto.
Mendoza, anunció quienes lo acompañarán en el comando
de campaña opositor: Alejandro Armas, Albis Muñoz, César
Pérez Vivas, Felipe Mujica, Henry Ramos Allup, Jesús Torrealba,
Jorge Sucre, Juan Fernández, Julio Borges, Manuel Cova, Pompeyo
Márquez y Rafael Huizi Clavier.
En su discurso, el gobernador de Miranda, aseguró que a partir
del revocatorio presidencial, la voluntad popular del pueblo venezolano
será reafirmada y anunció que será una campaña
con garra popular, afincada en los temas de la gente, fundamentalmente
empleo y seguridad personal, desarrollados siempre con hincapié
en el carácter especial y decisivo de la contienda del 15 de agosto,
pues “no estamos derrotando a un mal gobierno cualquiera, sino revocando
a un régimen que –además de traicionar a los pobres
con su mala gestión- atentó contra la convivencia pacífica
y quiso acabar con la democracia”.
Mendoza destacó que a la Coordinadora la acompañan todas
las organizaciones políticas democráticas, sin distingos
de ideología, unidos en la lucha por el rescate de la democracia;
las organizaciones de la sociedad civil, comprometidas a lograr que esa
democracia rescatada sea una democracia de ciudadanos, no secuestrable
por caudillos o grupos de poder; así como los trabajadores organizados,
los gremios empresariales y profesionales, los jóvenes, las mujeres,
los desempleados, los alcaldes y gobernadores defensores de la descentralización
y de sus comunidades, y los militares que quieren que el rol de la Fuerza
Armada sea nuevamente institucional y profesional.
Explicó que la fuerza de la oposición democrática,
precisamente por estar segura de su victoria, está comprometida
a actuar con responsabilidad, con amplitud, con generosidad y grandeza.
Vamos a recibir en las manos un país semi destruido, enfrentado
por odios y divisiones irresponsablemente alentadas desde el poder, saqueado
por la corrupción, con unas instituciones convertidas en caricaturas
de si mismas y un pueblo sumido en la miseria.
En cuanto al gobierno que vendrá después que Chávez
sea revocado, Enrique Mendoza explicó que será de unidad
nacional trabajando con y por los pobres, construyendo una vasta red de
acuerdos y alianzas para que todos los intereses, todos los sectores,
todos los grupos, incluyendo “a muchos de los que hasta ahora han
estado vinculados de alguna manera a este régimen, nos unamos para
vencer la pobreza y construir ciudadanía”.
Aseguró que el venidero gobierno democrático de unidad nacional
no cometerá los errores del pasado, de los que Hugo Chávez
es su máxima y más dañina expresión y que
no se incurrirá ni en las equivocaciones del fundamentalismo economicista
de 1988, ni en los disparates del fundamentalismo político-ideológico
de 1998. Mendoza destacó que para el Gobierno Democrático
de Unidad Nacional, lo que está en el centro de la crisis venezolana
es lo social, es la comunidad, la familia, la persona, y tanto lo político
como lo económico no son fines en si mismos, sino brazos, instrumentos
del Estado y de la sociedad para atacar ese problema central que es la
pobreza.
El vocero de la CD, también manifestó que durante este venidero
gobierno, la descentralización es una estrategia fundamental para
dar poder a la gente, reconociendo la legitimidad y la vocería
de los actores sociales y comunitarios para participar en la discusión,
construcción, ejecución y evaluación de políticas
públicas. Afirmó que la reconciliación no es un fin
en si mismo, sino una estrategia nacional para alcanzar y consolidar la
paz, por lo que oponerse a ella es colocarse de espaldas al país
y demostrar falta de amor por Venezuela.
Igualmente, Mendoza argumentó que para derrotar definitivamente
a la violencia es indispensable que desde el 2004 hasta el 2006 las fuerzas
democráticas sociales y políticas hagan un gobierno tremendamente
eficiente en la lucha contra la pobreza. “Para evitar que en el
futuro el resentimiento social y la justa indignación popular sean
manipuladas por demagogos irresponsables, hay que acabar con las razones
de ese resentimiento y con las fuentes de esa indignación”,
destacó.
Mendoza advirtió que la sociedad democrática asiste al Referendo
Revocatorio Presidencial desde una posición de mucha fortaleza,
ya que viene de una victoria clara en El Reafirmazo y en los reparos,
lo cual permite focalizar el esfuerzo en explicarle a los sectores del
pueblo que hasta ahora han sido engañados por el régimen
que la única manera de obtener las reivindicaciones que el gobierno
ha ofrecido es justamente saliendo de la corrupción, la ineficiencia
y el sectarismo oficialista, y logrando un gobierno de unidad nacional
cuya acción haga posible que el pueblo pueda ejercer en la práctica
los derechos sociales contenidos en la Constitución de 1999.
Para la presentación de la oferta político-programática,
la campaña de la CD se nutrirá de los contenidos y propuestas
que integran el Proyecto Consenso haciendo énfasis en los aspectos
que están referidos a empleo y seguridad personal.
La Coordinadora Democrática sostiene que el Sí en el Revocatorio
abrirá las puertas a una Venezuela con empleo digno y estable,
una Venezuela con el aparato productivo reactivado, con la industria de
la construcción reanimada, con el presupuesto público invertido
por el venidero gobierno democrático en la construcción
de viviendas, escuelas, hospitales y demás obras de infraestructura,
para generar millones de nuevos puestos de trabajo. Igualmente, El Sí
en el Revocatorio abrirá las puertas a una Venezuela segura y tranquila,
en la que el venidero gobierno democrático apoyará a las
policías para que combatan al crimen, en vez de allanarlas y desarmarlas.
Y, por encima de todo, el Sí en el revocatorio abrirá las
puertas a una Venezuela unida y en paz.
“Basta ya. Rompamos de una vez con los vicios y errores del pasado,
terminemos con este presente que los prolonga y profundiza, y vamos a
la construcción del futuro posible y necesario, el futuro democrático
y libre, el futuro con prosperidad y justicia social: Detrás del
15 de agosto se asoma ya la Venezuela que viene ... ¡ Y viene unida!
“, concluyó Mendoza en su discurso.
Discurso
PRESENTACION AL PAIS DEL COMANDO DE UNIDAD NACIONAL Y DE LA ESTRATEGIA
DE CAMPAÑA DE LA SOCIEDAD DEMOCRATICA
Mensaje de la Coordinadora Democrática a la Nación leído
por Enrique Mendoza en acto realizado en el Estadio Papá Carrillo,
Caracas, el 25 de Junio de 2004
Venezolanas, venezolanos:
Aquí estamos para presentar al país el Comando de la Unidad
Nacional y la estrategia de campaña que garantiza el triunfo de
la unidad sobre la división; el triunfo de los pobres sobre los
nuevos ricos de la corrupción y la violencia; El triunfo del pueblo
democrático sobre el proyecto autoritario; El triunfo de la Venezuela
afirmativa, de la Venezuela en positivo, de la Venezuela del Sí
sobre el cada vez más aislado grupo que es la negación del
trabajo, la negación de la seguridad y sobre todo la negación
de la paz y la convivencia democrática.
Nuestro comando está integrado no por trece, ni por treinta, ni
por cien miembros. Nuestro Comando de Unidad Nacional está compuesto
por más de 900 venezolanos, cada uno con una responsabilidad específica
de coordinación en la gigantesca estructura de más de 400
mil voluntarios que trabajan en los 8500 comandos de campaña que
funcionan en todo el país, uno para cada uno de los centros de
votación.
En la acera del Revocable hay un grupito de gente, los mismos de siempre,
que se intercambian puestos y se mudan de nombres para darse a si mismos
la impresión de que son muchos. De este lado, en la acera democrática,
lo que está es todo un país, decidido a vivir en democracia
y libertad y dispuesto a hacer lo que sea necesario para que los pobres
de Venezuela dejen de ser estafados por la demagogia de un caudillo y
pasen a ser protagonistas de verdad en la tarea de reconstruir el país
y mejorar la vida.
Aquí, en esta acera, en la acera de la mayoría, están
todas las organizaciones políticas democráticas, sin distingos
de ideología, unidos en la lucha por el rescate de la democracia.
Están también las organizaciones de la sociedad civil, comprometidas
a lograr que esa democracia rescatada sea una democracia de ciudadanos,
no secuestrable por caudillos o grupos de poder. Están también
los trabajadores organizados, los gremios empresariales y profesionales,
los jóvenes, las mujeres, los desempleados, los alcaldes y gobernadores
defensores de la descentralización y de sus comunidades, los militares
que quieren que el rol de la Fuerza Armada sea nuevamente institucional
y profesional.
Aquí está el país, representado equilibradamente
en los trece miembros de la Dirección Política del Comando
de Campaña. En este colectivo está Alejandro Armas, perseverancia
y decencia al servicio del cambio verdadero; esta Albis Muñoz,
digna representante de la mujer venezolana y del empresariado progresista
y emprendedor. Está César Pérez Vivas, representante
fiel del humanismo cristiano; está Felipe Mujica, a cuya lucidez
y esfuerzo se debe en medida importante el que estemos aquí; está
Henry Ramos Allup, líder del pueblo democrático y de la
socialdemocracia moderna; está Jesús Torrealba, dirigente
de la sociedad civil que está en esta lucha desde el año
2001, cuando los ciudadanos iniciaron la resistencia civil contra el régimen;
Está Jorge Sucre, esforzado luchador por la unidad del pueblo y
de la oposición; Está Juan Fernández, emblema de
esos héroes de la democracia que son los ciudadanos petroleros;
Está Julio Borges, digno representante de la Venezuela joven que
está decidida a construir un país de primera, un país
de justicia; está Manuel Cova, obrero de la construcción,
auténtico líder de los trabajadores venezolanos; Está
Pompeyo Márquez, historia viva de este país, ejemplo de
constancia, dignidad y lucha; está Rafael Huizi Clavier, representante
del esfuerzo ciudadano por lograr una Fuerza Armada Nacional unida, profesional
e institucional.
Este país organizado y movilizado, representado en el Comando de
Unidad Nacional y en este equipo de Dirección Política de
la Campaña, es la inmensa fuerza que hace invencible al Si.
Esta fuerza, precisamente por estar segura de su victoria, está
comprometida a actuar con responsabilidad, con amplitud, con generosidad
y grandeza. Vamos a recibir en las manos un país semi destruido,
enfrentado por odios y divisiones irresponsablemente alentadas desde el
poder, saqueado por la corrupción, con unas instituciones convertidas
en caricaturas de si mismas y un pueblo sumido en la miseria.
Frente a ese oscuro panorama, este inmenso Comando de Unidad esta muy
claro en que somos un comando para el presente y para el futuro, y que
por ello esta obligado no sólo a hacer un balance estricto y pormenorizado
del desastre que nos dejan, sino también a mostrar los trazos gruesos
de la Venezuela que viene.
Por eso nuestra estrategia y nuestro discurso, durante y después
de la campaña, responderá con claridad la lógica
pregunta que muchos se hacen, acerca de que es lo que va a pasar en Venezuela
después del 15 de agosto: aquí lo que viene es un gobierno
de unidad nacional trabajando con y por los pobres, construyendo una vasta
red de acuerdos y alianzas para que todos los intereses, todos los sectores,
todos los grupos, incluyendo a muchos de los que hasta ahora han estado
vinculados de alguna manera a este régimen, nos unamos para vencer
la pobreza y construir ciudadanía.
El venidero gobierno democrático de unidad nacional no cometerá
los errores del pasado, de los que el Revocable es su máxima y
más dañina expresión. No incurriremos ni en las equivocaciones
del fundamentalismo economicista de 1988, ni en los disparates del fundamentalismo
político-ideológico de 1998. Para el Gobierno Democrático
de Unidad Nacional lo que está en el centro de la crisis venezolana
es lo social, es la comunidad, la familia, la persona, y tanto lo político
como lo económico no son fines en si mismos, sino brazos, instrumentos
del Estado y de la sociedad para atacar ese problema central que es la
pobreza.
Ya los venezolanos demostramos que somos capaces de vencer a los violentos,
al lograr imponer la ruta democrática. Pero para derrotar definitivamente
a la violencia como opción política en nuestro país
no basta con que gane el SI el 15 de agosto, como en efecto va a ocurrir,
ni que el candidato de unidad derrote al oficialismo el próximo
19 de septiembre, como también va a pasar.
Para derrotar definitivamente a la violencia es indispensable que desde
el 2004 hasta el 2006 las fuerzas democráticas sociales y políticas
hagamos un gobierno tremendamente eficiente en la lucha contra la pobreza.
Para evitar que en el futuro el resentimiento social y la justa indignación
popular sean manipuladas por demagogos irresponsables, hay que acabar
con las razones de ese resentimiento y con las fuentes de esa indignación.
La lucha contra la pobreza será una gran cruzada nacional. La justicia
social ya no es un asunto inherente a la “buena conciencia”
de los gobernantes, sino que es una garantía indispensable para
la existencia misma de la democracia.
Por eso, nuestra campaña será una campaña con garra
popular, afincada en los temas de la gente, fundamentalmente empleo y
seguridad personal, desarrollados siempre haciendo hincapié en
el carácter especial y decisivo de la contienda del 15 de agosto,
pues no estamos derrotando a un mal gobierno cualquiera, sino revocando
a un régimen que –además de traicionar a los pobres
con su mala gestión- atentó contra la convivencia pacífica
y quiso acabar con la democracia.
Por eso, además de nuestro énfasis en lo social, cada vez
que un dirigente partidista democrático o un activista de la sociedad
civil hablen de empleo y seguridad personal, deberá hablar también
de reconciliación, descentralización y continuidad democrática.
Cuando hablemos de reconciliación seremos claros en que esta no
es un fin en si mismo, sino una estrategia nacional para alcanzar y consolidar
la paz, por lo que oponerse a ella es colocarse de espaldas al país
y demostrar falta de amor por Venezuela.
No debe confundirse reconciliación con impunidad, pues lo que estamos
buscando es paz y no hay paz sin justicia. La reconciliación es
una voluntad activa de diálogo, reencuentro, reconocimiento y respeto
por el otro, que se expresará concretamente en un proceso de re-institucionalización
democrática que dará garantías de equidad y respeto
a todos los ciudadanos y todos los sectores políticos y sociales,
y que desterrará toda vocación de revancha, venganza o cacería
de brujas. En relación a la descentralización es necesario
que destaquemos que este proceso ya no puede ser asumido solamente como
la reivindicación de los estados y municipios como escenarios para
la asunción de competencias y manejo de recursos.
Para el venidero gobierno democrático de unidad nacional la descentralización
es una estrategia fundamental para dar poder a la gente, reconociendo
la legitimidad y la vocería de los actores sociales y comunitarios
para participar en la discusión, construcción, ejecución
y evaluación de políticas públicas.
En el venidero gobierno democrático de unidad nacional la democracia
participativa no consistirá en pasarle papelitos al presidente
en un acto público o tratar de colear una llamada a un programa
radial.
La participación ciudadana es un derecho, no una concesión
graciosa. Y ese derecho será ejercido a plenitud por una sociedad
civil que se lo ha ganado en estos cinco años de lucha.
Nuestra campaña también dejará muy claro que el venidero
gobierno democrático de unidad nacional garantizará firmemente
la continuidad democrática del Estado, que se concretará
en el escrupuloso respeto a las normas, lapsos, contratos y convenios
legalmente asumidos por el Estado Venezolano, tanto en el ámbito
macro como en el micro.
Dicho en palabras claras, esto significa que aquí no habrá
“patada a la mesa” sino respeto estricto a las reglas del
juego democrático y al marco constitucional que lo sustenta, y
es preciso subrayar que esta conducta, lejos de ser una “concesión”
al actual estado de cosas, es la garantía de que los cambios democráticos
serán indetenibles, pues serán realizados al amparo y con
el soporte de la Constitución.
Venezolanas, venezolanos:
Este Comando de Unidad Nacional es el equipo con que hemos venido derrotando
y con el que seguiremos venciendo democráticamente a este régimen,
y estos son los temas, ideas y enfoques de la campaña que culminará
en la inmensa victoria del Sí el próximo 15 de agosto.
La sociedad democrática asiste al Referendo Revocatorio Presidencial
desde una posición de mucha fortaleza: venimos de una victoria
clara en El Reafirmazo y en los reparos. Eso permite focalizar nuestro
esfuerzo en explicarle a los sectores del pueblo que hasta ahora han sido
engañados por el régimen que la única manera de obtener
las reivindicaciones que el gobierno ha ofrecido es justamente saliendo
de la corrupción, la ineficiencia y el sectarismo oficialista,
y logrando un gobierno de unidad nacional cuya acción haga posible
que el pueblo pueda ejercer en la práctica los derechos sociales
contenidos en la Constitución de 1999.
Les demostraremos que un triunfo de los demócratas no sólo
no pondrá en peligro ninguna “conquista” o reivindicación
popular, real o supuesta, sino que será garantía de que
esas conquistas sean realmente efectivas y no se conviertan, como hoy,
en focos de corrupción y pretextos para discursos. Demostraremos
que sólo con un gobierno democrático de unidad nacional
los contenidos sociales de la Constitución dejarán ser palabrería
y pasarán a ser realidades, el mensaje de campaña de la
sociedad democrática hará una adecuada combinación
entre el balance crítico de la inexistente gestión del régimen
y la necesaria presentación de las líneas generales de la
Venezuela que viene.
El balance crítico debe ser un elemento permanente, reiterativo,
incisivo y omnipresente en nuestro discurso. Este debe ser el “piso”
común de todo el mensaje, que debe acompañar y servir de
apoyo, justificación y contraste a la exposición de los
elementos de nuestras propuestas programáticas.
Para la presentación de la oferta político-programática,
nuestra campaña se nutrirá de los contenidos y propuestas
que integran el Proyecto Consenso haciendo énfasis en los aspectos
que están referidos a empleo y seguridad personal.
El mensaje de campaña de la sociedad democrática dibujará
con nitidez ante los venezolanos las líneas gruesas de acción
del gobierno de unidad nacional en esas áreas, haciendo énfasis
en que:
El Sí en el Revocatorio abrirá las puertas a una Venezuela
con empleo digno y estable, una Venezuela con el aparato productivo reactivado,
con la industria de la construcción reanimada, con el presupuesto
público invertido por el venidero gobierno democrático en
la construcción de viviendas, escuelas, hospitales y demás
obras de infraestructura, para generar millones de nuevos puestos de trabajo.
El Sí en el Revocatorio abrirá las puertas a una Venezuela
segura y tranquila, en la que el venidero gobierno democrático
apoyará a las policías para que combatan al crimen, en vez
de allanarlas y desarmarlas.
Y, por encima de todo, debemos sembrar en todos los rincones de Venezuela
la certeza de que el Sí en el revocatorio abrirá las puertas
a una Venezuela unida y en paz.
La paz no sólo es una aspiración natural del pueblo venezolano,
sino que constituye un dato sustancial del modo de ser nacional, como
resultado de nuestra experiencia histórica, como producto legítimo
y deseado de la cultura democrática.
La paz que queremos se corresponde a los valores de convivencia, inclusión,
tolerancia, respeto y es totalmente contraria al sectarismo y retórica
ofensiva característicos del régimen que vamos a revocar.
Para que haya trabajo, para que haya seguridad, para que los jóvenes
tengan un porvenir y las madres tengan tranquilidad tiene que haber unidad
y paz. Y los venezolanos sabemos que con este gobierno no hay unidad ni
paz posible, porque su signo permanente es el conflicto y la pelea, y
cuando no tiene enemigos los inventa.
Venezolanas, venezolanos:
Tenemos por delante una tarea inmensa y no fácil, pero atractiva
y emocionante.
Tenemos la posibilidad de hacer de esta Venezuela uno de los mejores países
del mundo, con un nivel de vida muy alto, sin pobreza, con justicia y
bienestar para todos.
Una vez vencido el odio, la violencia y la división, podremos todos
dedicar nuestras energías a la construcción del país
que nos merecemos.
Con un pueblo decidido a superar la pobreza mediante el estudio, el trabajo
y el esfuerzo honesto;
Con una juventud cada vez mejor preparada técnica y profesionalmente;
Con una sociedad civil organizada y movilizada;
Con unos empresarios y trabajadores cada vez más conscientes de
su responsabilidad social;
Con unos dirigentes políticos absolutamente claros en que repetir
los errores del pasado nos devolvería a los desastres del presente,
Y con una Fuerza Armada que sabe ya el inmenso costo que tiene apartarse
de su papel institucional y profesional,
Venezuela se encuentra en condiciones óptimas para aprender las
terribles lecciones de lo ya vivido y asumir la construcción del
futuro, del mejor país posible.
Tras las enseñanzas del siglo XX y colocados ante los desafíos
y oportunidades del siglo XXI, los venezolanos de este tiempo tenemos
la posibilidad y el privilegio de construir un país del primer
mundo en esta América Latina ya harta de demagogia y hambrienta
de resultados.
Tenemos la gente, tenemos el petróleo, tenemos la decisión
y ahora además tenemos la Unidad. Con esas herramientas a nuestro
favor los venezolanos somos invencibles, y estamos en capacidad de construir
un país en el que la miseria, la injusticia, la violencia, la corrupción
y tantos otros vicios del presente y del pasado sean solo recuerdos, amargos
recuerdos de un tiempo que efectivamente no volverá.
No hay tiempo que perder. Cada semana que pasa miles de padres y madres
de familia quedan sin trabajo. Cada día que pasa centenares de
niños y niñas quedan expuestos a convertirse en carne de
la calle. Cada hora que pasa son decenas las personas atracadas, secuestradas,
robadas o violadas por el hampa impune. Cada minuto que pasa el país
se desborona, mientras una camarilla irresponsable sigue acariciando su
fantasía totalitaria del poder absoluto.
Basta ya. Rompamos de una vez con los vicios y errores del pasado, terminemos
con este presente que los prolonga y profundiza, y vamos a la construcción
del futuro posible y necesario, el futuro democrático y libre,
el futuro con prosperidad y justicia social: Detrás del 15 de agosto
se asoma ya la Venezuela que viene ... ¡ Y viene unida! ¡
Y viene con todo!
¡Viva la Unidad!
¡Viva Venezuela!
¡Viva el Sí!
¡Gloria al Bravo Pueblo!
Ir a la página principal de 11abril.com
|