Inconsistencias sin explicación
2D: Los dos boletines oficiales emitidos por el CNE presentan algunas incongruencias en los resultados,
que no han sido aclaradas por los rectores electorales
1 de Junio de 2008
El Nacional




Por Javier Pereira

Roberto es un profesor universitario que fue acreditado como testigo de mesa de la oposición en el referéndum del 2 de diciembre. Aquel día, a las 4:00 de la tarde, falló una de las máquinas de votación del Colegio Americano de Baruta y el proceso terminó de forma manual. Roberto se quedó hasta el final, firmó feliz su acta de escrutinio (con un amplio margen a favor del No) y pocas horas después estaba en la calle, celebrando la primera derrota electoral del presidente Hugo Chávez en más de nueve años de gobierno.

En ese mismo momento, pero al otro lado de Caracas, José Miguel no podía creer que había sido rechazada la reforma de la Constitución, que durante tantos meses defendió. Como estudiante de Trabajo Social y vocero de un batallón socialista, se alistó como testigo electoral del PSUV. Se levantó aquel domingo con el toque de la diana y se mantuvo al frente de su mesa en el Instituto Técnico Jesús Obrero del 23 de Enero hasta el final de la jornada, cuando firmó contento su acta de escrutinio (que mostraba una amplia ventaja a favor del Sí) y se fue al Palacio de Miraflores, a encontrarse con sus amigos y esperar los resultados.

cuando el Consejo Nacional Electoral publicó en su página web los resultados preliminares, ambos quisieron verificar las cifras de sus actas de escrutinio.

Pero en la ficha de sus centros electorales se encontraron con un aviso escrito en pequeñas letras rojas: “Disculpe en estos momentos no tenemos resultados para este Ambito”(sic).

El CNE no contó esas actas.
En total, 4.542 mesas de votación no fueron computadas en el primer boletín que leyó la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, la madrugada del lunes 3 de diciembre.

Han pasado seis meses desde aquel agitado domingo y los dos testigos siguen esperando ver las cifras de sus actas, mientras alimentan sus propias especulaciones. “Esas actas confirmarán que derrotamos a Chávez por una morena”, cree Roberto. “Seguro que la diferencia se estrecha y hasta ganamos esa reforma”, indica José Miguel.

Pero ninguna de esas hipótesis podrá ser confirmada, porque los rectores del CNE decidieron hace tiempo desechar esas actas y meter bajo la alfombra la voluntad de 1.810.186 votantes. Mientras tanto, los partidos políticos pasaron la página para enfilarse a las elecciones regionales, y los magistrados del TSJ desbaratan los recursos judiciales que solicitan el conteo total de los votos del 2-D ¿Qué esconden esas 4.542 actas que nadie quiere contar?

Los numeritos.
No hubo un solo estado del país donde el CNE haya ejecutado y publicado el conteo total de los votos. La mayoría de las actas faltantes corresponden a mesas automatizadas repartidas por todo el territorio. La situación más grave se concentra en los estados Apure, Barinas y Sucre, donde faltan por contar más de 20% de los votos.

En el mapa destaca el caso de dos municipios donde no ha sido escrutado ni un solo voto: Monagas y Mc Gregor, ambos del estado Anzoátegui.

Además, hay otros 16 municipios donde el conteo no alcanza ni la mitad de los votantes inscritos, entre ellos Sabaneta de Barinas, la cuna del presidente Hugo Chávez.

Pero el fenómeno no se limita a zonas rurales: en 83% de los municipios del país faltan actas por totalizar, incluso en grandes ciudades como Maracaibo (186 mesas) y Barquisimeto (154 mesas), donde el proceso fue totalmente automatizado.

Caracas es un caso especial.
Sólo en el municipio Libertador faltan datos de 216 actas, incluyendo centros como el liceo Andrés Bello (mesa 19), la escuela Experimental Venezuela (mesa 5) y todas las mesas del hospital Rísquez, donde votó el alcalde Freddy Bernal.

Mientras tanto, en los municipios del este de Caracas (Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo, del estado Miranda) se acumulan 128 mesas sin datos.

Inconsistencias curiosas.
Además de la ausencia de resultados en 13,5% de las mesas de votación del país, un informe elaborado por el equipo de la organización Esdata revela inconsistencias graves en las declaraciones oficiales del CNE.

En el primer boletín, emitido la madrugada del 3 de diciembre, Tibisay Lucena anunció una abstención de 44,1%.

Ese dato es incorrecto, porque fue calculado sobre la base del universo total de votantes (16.109.644 personas) y no sobre el total de electores asociados a las actas escrutadas (14.299.478 personas); es decir, los técnicos del CNE sumaron a la abstención los electores de las actas que no habían contado (1.810.186 personas).

Después de la publicación de ese primer boletín en la página web, con la información discriminada por mesa, se pudo determinar que la abstención en ese grupo de actas fue de 37,1%.

“Es incomprensible que la principal autoridad electoral del país cometa semejante error, cuando se jactan de tener el sistema de votación automatizado más eficiente del hemisferio”, señala el profesor Guillermo Salas, de Esdata.

Pero eso no es todo. Lucena hizo público un segundo boletín oficial, el viernes 7 de diciembre, con 94% de las actas escrutadas. En ese reporte, la presidenta del CNE aseguró que sólo restarían por contar “cerca de 200.000 electores asociados a 2.000 mesas de votación” en zonas inhóspitas y en el exterior. Eso significa que ese boletín tenía los resultados de 2.500 actas, asociadas a más de 1,6 millones de electores que no habían sido escrutados en el primer reporte .

La sorpresa es que, después de ese conteo, el resultado final sólo se incrementó en 42.895 votos repartidos entre los bloques del Sí y el No. Esto sólo se puede explicar con un razonamiento asombroso: la abstención promedio en las actas asociadas al segundo boletín está por encima de 97%.

Ese dato era muy sencillo de corroborar, si el CNE publicaba el segundo boletín desglosado por acta en su página web. Pero eso nunca ocurrió.

Se esperó entonces la publicación de los resultados definitivos en la Gaceta Electoral, con las fichas de totalización por estado (con 100% de los votos escrutados), tal como ha ocurrido en los procesos celebrados con las máquinas de votación de Smartmatic. Pero eso tampoco ocurrió.

Por primera vez desde que se adoptó el sistema automatizado, el CNE decretó el punto final de un proceso electoral sin contar la totalidad de las actas.

La irregularidad se consumó durante la segunda quincena de enero, con la publicación de la resolución 071207-2943 en la Gaceta Electoral número 405. Allí se exponen las cifras del segundo boletín como “resultados totales”. Desde ese momento, el tema quedó cerrado en las oficinas del Poder Electoral.