| Carta de Un venezolano a la Comunidad
Intelectual Europea
Daniel G. Cardozo Marcano
Editor principal de Frente Democrático
Puerto La Cruz, Venezuela, Octubre del 2003
http://es.geocities.com/frentedemocratico
Cuando se habla de Venezuela
en estos momentos, lo primero que se le ocurre a cualquiera
que no viva aquí es “tiene un grave problema
político, o es un país con una encarnizada
lucha entre el gobierno legítimo y una oposición
golpista, o quizás que posee un gobierno que
impulsa cambios tan radicales que es incomprendido
y enfrenta a una oposición que solo desea mantener
sus privilegios eliminados por el gobierno o quizás
que allí esta un revolucionario enfrentando
al imperio yanqui”
Cuando les recalco “que no viva aquí”
es por una razón: es muy distinto ver el problema
a través del cristal de la ventana del gobierno
venezolano a verlo o mejor dicho, vivirlo todos los
días en las calles y pueblos de mi país.
Los europeos al parecer ya dejaron en el cajón
del olvido las atrocidades que sufrieron durante la
“Gran Guerra”, “La Segunda Guerra”
y la “Guerra Fría” o quizás
es que son tan dolorosos esos recuerdos que intentan
por todos los medios de no revivirlos.
Venezuela quizás a ustedes les parece un pequeño
país olvidado por Dios en algún confín
de Sur América, con un problema que no les
afecta pero que si se sienten impulsados a debatirlo,
sobre todo cuando el actual gobierno les presenta
una visión de la situación muy adaptada
al pensamiento socialista que muchos de ustedes, pensadores
aun libres, tienen acerca de lo que debería
ser un sistema político en sus respectivas
naciones o de manera torpe, egoísta y sesgada
en la mía, pero se olvidan de un detalle muy
importante: ustedes viven en países donde las
leyes son respetadas por todos, desde el presidente
o primer ministro hasta el mas humilde ciudadano.
En Venezuela, las leyes están siendo adaptadas
por el gobierno actual no para beneficiar a todos
con la justicia que ellas deben de implementar sino
para que este pueda beneficiarse de su aplicación
en contra de todas las voces disidentes o contrarias
a su línea de pensamiento y acción política.
Les llamé “pensadores libres” pues
puedo afirmar que la mayoría de ustedes (excepto
quizás aquellos que tomaron el camino de las
armas, el terrorismo y la violencia para imponer sus
ideas) no son perseguidos por sus respectivos gobiernos
como lo estamos siendo los “pensadores agobiados”
de este país.
La imagen idílica que les presentan los enviados
del gobierno venezolano en las innumerables conferencias
a las que se les invita bien puede ser cierta en los
resultados de algunos pocos programas sociales y una
que otra obra de infraestructura, pero en cuanto a
su relación con las leyes y el trato que da
a los que tenemos pensamientos diferentes a su ideología,
a los que somos demócratas, a los que denunciamos
sus atropellos, abusos y atrocidades tal como hicimos
con otros gobiernos anteriores es totalmente falso
y es una manipulación del gobierno para hacer
creer a la comunidad internacional que son tanto legítimos
como justificados sus ataques a la disidencia.
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